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martes, 5 de octubre de 2021

Tesoros arqueológicos de Rumanía, Exposición en el MAN

Casco Celta hallado en la actual Rumanía
 

Se acaba de abrir, en el Museo Arqueológico Nacional, una exposición magnífica. Su nombre es Tesoros arqueológicos de Rumanía y traza la historia de ese país desde la prehistoria hasta los primeros siglos de la Edad Media. Su interés está tanto en el valor de las piezas expuestas -como el casco celta que pueden ver arriba o la estatua de Glycon que pueden encontrar abajo- como en el buen criterio con que se muestran. Sin olvidar que nos acerca a una región de Europa que apenas figura en nuestra memoria colectiva -salvo por la reciente emigración `procedente de ese país-, pero que tiene un interés especial a la hora de entender el Imperio Romano. Entre otras cosas, por demoler muchos de los prejuicios referentes a esa época en los que hemos sido educados. 

Por centrarme en dos de ellos. Lo único que en España alcanzamos a conocer de Rumanía -fuera de Vlad el Empalador- es que, a principios del siglo II de nuestra era, el emperador Trajano conquistó allí el reino de Dacia, cuya, incorporado luego como provincia del Imperio Romano. Un hecho que quizás tenga más resonancia de lo normal en la historia de ese imperio, dado que un monumento emblemático de la ciudad de Roma, la columna de Trajano, representa precisamente esa campaña. Con unos relieves plenos de detalles, conservados hasta nuestros días sin apenas daños, que han conformado nuestra imagen de las legiones romanas, por ejemplo, hasta que casi ésa sea la única que se representa en las recreaciones modernas del cine, el cómic y la televisión. Otro hecho, quizás menos famoso, pero igual de distintivo, es que el rumano es la única lengua latina que se habla en el este de Europa, casi un fósil lingüístico rodeado de idiomas eslavos.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

La vista hacia atrás

Those dilemmas point at an even more fundamental issue in the cultural history of Rome. For it is almost impossible to identify -even if, like Toner, you are looking hard for them- clearly divergent strands of  of elite and popular taste. Rome was not a culture, such as ours, where status is paraded and distinguished by aesthetic choices (there is no sign in antiquity of any such markers of class as the Aga). Quite the contrary. So far as we can tell, cultural and aesthetical choices at Rome were broadly the same right across the spectrum of wealth and privilege, the only difference lay in what you could afford to pay for. This strikingly clear at Pompeii, where the decoration of all the houses -both large and small, elite and non-elite- follows the same broad pattern, with roughly the same preferences in themes and designs. The richer houses are distinguished only by having more extensive painted decoration and by painting of greater skill: the more you paid, the better you got. Whether there were such a thing as 'popular culture' (as distinct from dirt, poverty and hunger) is a trickier issue that Toner sometimes acknowledges

 Mary Beard, Confronting the Classics

Estos dilemas apuntan a una cuestión fundamental de la historia cultural de Roma: es casi imposible identificar - aun cuando, como Toner, se esfuerce uno en ello- líneas divergentes en los gustos de la élite y el pueblo.  Roma no era una cultura  como la nuestra, donde se hace ostentación del rango y se  reconoce por las preferencias estéticas. En la medida en que podemos apreciarlas, las preferencias culturales y estéticas eran aproximadamente las mismas en toda la escala de riquezas y privilegios, mientras que la única diferencia era cuánto podías permitirte gastar en ellas. Esto es llamativo en Pompeya, donde la decoración de todas las casas -grandes y pequeñas, de la elite o del populacho- sigue un mismo patrón aproximado, con similares preferencias en temas y diseños. Las casas más ricas destacan sólo por tener más extensiones pintadas, y éstas de mejor calidad: cuanto más pagues, mejor es lo que obtienes, Si en realidad existió algo como una cultura popular -diferente de la mera suciedad, pobreza y hambre- es un cuestión más complicada de lo que Toner parece aceptar.

Les confieso que el nombre de este libro (Confrontando o enfrentándose a los clásicos, podría ser una traducción) puede llevar a engaño. Yo esperaba una disquisición sobre el papel que los clásicos -entendiendo éstos como las obras literarias de la antigüedad grecolatina- pueden jugar en el mundo de hoy. O no jugar, claro está, puesto que desde hace ya unos decenios es perceptible un movimiento de distanciamiento, cuándo no de rechazo, hacia esa herencia cultural dominante durante siglos en Occidente. Tras ese cambio hay multitud de razones, procedentes de muy diversos orígenes,  sin que sea fácil adscribirlas a una ideología política definida, al menos en términos derecha-izquierda. En él, se entrecruzan la realidad de un mundo postcolonial, multiracial y multicultural, cuya herencia histórico-artística no puede, ni debe, quedar reducida a la de una civilización en concreto, junto con la del resurgimiento del nacionalismo, el integrismo religioso y el autoritarismo, en sus muchas variedades y grados. Sin olvidar la consolidación de un sistema hipercapitalista en donde todo lo viejo debe ser arrumbado, en favor de una serie inacabable de novedades de usar y tirar

sábado, 24 de octubre de 2020

Los dioses no son necesarios

Así pues, la muerte no es nada ni nada tiene que ver con nosotros, una vez que se considera mortal la sustancia del espíritu, y lo mismo que en el tiempo pasado ninguna pena sentimos al llegar de todas partes cartagineses en pie de guerra, cuando todo bajo las altas brisas del éter se estremecía en el pavoroso desorden de la guerra y temblaba de espanto, y dudoso estuvo bajo cuál de los dos imperios por tierras y mares habría de caer la humanidad entera, igualmente cuando no estemos, una vez que ocurra la separación del alma y el cuerpo que en unidad nos constituyen, es bien claro que a nosotros, que no estaremos entonces, nada en absoluto podrá ocurrimos o impresionar nuestra sensibilidad, aunque la tierra se revuelva con el mar y el mar con el cielo.

...

Porque, si acaso nos esperan desdichas y dolores, debe también en ese tiempo de entonces estar aquel al que le podría ocurrir algo malo; puesto que la muerte evita tal cosa e impide que esté aquel al que podrían juntársele tales inconvenientes, podemos dar por sentado que nada hay que temer en la muerte, que no puede llegar a ser desgraciado quien no está ya, y que ello ya no se diferencia de no haber nacido en ningún momento, una vez que la muerte inmortal suprime la vida mortal

Tito Lucrecio Caro, De Rerum Natura (Sobre la naturaleza)

En mi comentario sobre The Map of Knowledge, el libro de Viollet Moller que traza la transmisión del saber de la Antigüedad al Renacimiento, se me olvidó mencionar que su énfasis no estaba sólo en las ciudades y los eruditos que obraron esta conservación del conocimiento antiguo. De igual importancia son las obras que les sirvieron como acicate en su labor, objetos/vórtices a cuyo alrededor se condensaron ideas y conclusiones, tanto científicas, como filosóficas y morales. De tal calibre que sirvieron para modificar el curso intelectual de civilizaciones enteras, ya fueran el Islam o el Cristianismo Occidental. 

Uno de esos ejemplos, de importancia central en el despegue del Renacimiento europeo, fue el descubrimiento casual, a comienzos del siglo XV, del De Rerum Natura de Lucrecio. Se trataba de una copia única, encontrada en la biblioteca de un monasterio alemán por el humanista Poggio Brancolina, cuya importancia estribaba en que era un libro que no debería haberse conservado. Se trataba de un resumen/reelaboración, en latín, de las doctrinas de los filósofos griegos Demócrito y Epicuro,  fundadores respectivos del atomismo y el hedonismo. En el sistema  sistema filosófico que ambos proponían, los dioses no era más que ilusiones, la religión una mentira, mientras que el alma era mortal, sin posibilidad de una vida tras la muerte. 

miércoles, 21 de octubre de 2020

Contra la entropía

 As manuscripts were translated from Syriac and Pahlavi into Arabic, scholars in Baghdad began to realize the extent of ancient learning, and therefore how much lay out of reach. Al-Mansur himself had written to the Byzantine Emperor asking for scientific texts. It was no secret that many ancient Greek manuscripts lay hidden behind the fortified walls of Constantinople, a city that had eluded invasion and so preserved its ancient monuments and libraries. The Emperor responded by sending a chest of scientific books including Euclid's Elements. In the following decades, scholars translated it into Arabic, initiation a rich tradition of mathematical study. The original copy has not survived, but there is a similar version, made about a hundred years later in Constantinople, which is now in the Bodleian Library. Its careful Greek script, with neat diagrams illustrating the mathematical hypothesis, has been annotated in the margins by its first owner, Arethas of Patrae, Bishop of Cesarea, as he tried to master Euclid's theorems. Al-Mansur's copy was the first, that we know of, to arrive in Baghdad. If there was an earlier version of The Elements in Syriac, it has not survived, and it appears that al-Mansur did not get its copy translated right away; the first Arabic version was produced in the reign of Harum al-Rashid.

Violet Moller, The Map of Knowledge

A medida que se traducían manuscritos al árabe desde el siriaco y el persa, los sabios bagdadíes comenzaron a darde cuenta de la extensión del conocimiento de la Antigüedad y de lo mucho que aún estaba fuera de su alcance. El mismo Al-Mansur escribió al emperador bizantino para solicitarle textos científicos. No era secreto alguno que muchos manuscritos se guardaban tras las murallas de Constantinopla, ciudad que se había hurtado a la conquista y así había conservado sus monumentos y bibliotecas antiguos. El emperador respondió con el envío de un arcón de libros de ciencia, que incluía Los elementos de Euclides. En décadas sucesivas, los sabios bagdadíes lo tradujeron al árabe, dando inicio a una rica tradición de estudios matemáticos. La copia original no ha sobrevivido, pero hay una versión similar, escrita un siglo más tarde en Constantinopla, que se conserva en la biblioteca bodleiana. Su cuidadosa caligrafía griega, con claros diagrámas ilustrativos de sus hipótesis matemáticas, fue glosado al margen por su primer propietario, Aretas de Patras, obispo de Cesaréa, a medida que intentaba dominar los teoremas euclidianos. La copia de Al-Mansur fue la primera, que sepamos, en llegar a Bagdad. Si exisitó una versión anterior en siriaco de Los Elementos, no ha sobrevivido y parece que Al-Mansur no ordenó traducir su copia al instante. La priemra versión árabe se creó durante el reinado de Harum al-Rashid.

The Map of Knowledge, de Violet Moller, es un libro que traza cómo se transmitió  el conocimiento de la antigüedad durante ese largo periodo histórico llamado Edad Media. No es una cuestión baladí, ni mucho menos. Por unas razones u otras, a nuestros días sólo ha llegado un exiguo porcentaje de la producción de los escritores grecolatinos. Algunos de forma fragmentaria, otros en traducciones a otros idiomas, como el copto, el árabe o el siriaco. De hecho, aún hoy, gracias a descubrimientos casuales en bibliotecas de monasterios o tumbas egipcias, junto con el uso de nuevas tecnologías que nos permiten leer manuscritos raspados, los famosos palimpsestos, se siguen recuperando obras perdidas desde hace milenios, como ciertos libros de Cicerón o tratados de Arquímedes.

¿Cómo se llegaron a perder estos libros? Como es fácil imaginar, la entropía, en forma de guerras, incendios o mero deterioro, ha hecho desaparecer muchos de estos manuscritos venerables. Por ejemplo, hasta el siglo XV se conservó en Constantopla un ejemplar único de los últimos libros de la historia de Diodoro de Sicilia, que se perdió durante el saqueo otomano de esa ciudad. Otros fueron destruidos por razones ideológicos, con demasiada frecuencia a manos de los cristianos, como ocurrió con toda la literatura anticristiana de los siglos II al IV o incluso con obras de padres de la Iglesia, como ciertos libros de Orígenes, que se consideraban próximas a la herejía. Sin embargo, para entender lo que aconteció hay que prestar atención a dos factores: el negocio bibliográfico en la antigüedad y los intereses del público.

sábado, 12 de octubre de 2019

Lujo, calma y voluptuosidad


Si tengo que agradecer algo al CaixaForum es su dedicación constante a la Arqueología. Desde mi adolescencia, cuando devoré el libro Las colinas bíblicas (Las colinas bíblicas, Eric Zehren), sobre las excavaciones en Oriente Próximo y Egipto, esa ciencia ha sido una de mis grandes pasiones. Aquélla actividad a la que me hubiera gustado dedicar mi vida - eso, o a escribir-, sino fuera porque mi profesión terminó muy otra. Así que ya pueden imaginarse que no me pierdo mi cita anual -a veces bianual- con la Arqueología y la Caixa. Ya desde 1983, cuando pude visitar una muestra dedicada -no se lo pierdan- a la mujer en el Antiguo Egipto.

En esta ocasión la exposición tiene de título Lujo, de los Asirios a Alejandro Magno, y se centra en las artes aplicadas -Orfebrería, Alfarería, Ebanistería, incluso Jardinería- de un periodo inmenso: desde el origen de la civilización con los sumerios hasta la irrupción del Helenismo con Alejandro. Casi tres milenios en los que Oriente Próximo fue el centro del mundo mediterráneo, junto con Egipto, o al menos así lo vieron las civilizaciones que echaron a andar en en el primer milenio antes de nuestra era - griegos y romanos-, así como ellos mismos. Bien como una civilización que siempre se vio una y eterna -la egipcia-, bien como otra que fue renaciendo una vez de sus cenizas, en múltiples estados sucesores -Sumer, Akad, Babilonia, Asiria, Persia-, hasta apagarse en el caos que siguió a las conquistas de Alejandro. No de manera catastrófica, sino lenta e inexorablemente, hasta que las ciudades del creciente fértil devinieron inmensos campos de ruinas.

sábado, 21 de septiembre de 2019

La propaganda y la historia

Este es el retrato de un hombre prosenatorial (Tácito) a quien su resignación por la decadencia de su clase le había hecho dirigir sus iras contra aquéllos que habían debilitado su poder y la justificación de quien más tiene que esconder. Revisar sus obras en el contexto en el que fueron escritas nos puede dar incluso más información sobre los porqués de sus acusaciones. Vivió bajo las órdenes del emperador Trajano, al que ayudó, en gran parte, a destruir el recuerdo de quienes le precedieron para realzar a quien servía, cuidándose mucho de conservar, eso sí, la memoria del Divino Augusto. Al fundador del Principado también la habría podido lanzar tantas y tan horribles acusaciones como hubiera querido, algo que no hizo por ser el referente de la virtud para el propio Trajano y sus sucesores.

Néstor F. Marqués, Fake news de la antigua Roma.

Hace ya un tiempo, les reseñaba un libro excepcional: Un año en la antigua Roma de Néstor F. Marqués. La excusa de esta obra era mostrar cómo se organizaba el calendario de la antigua Roma,  iba recorriendo sus principales festejos y festividades. Sin embargo, al describirlas con gran detalle, tanto en su ritual como en su significado, origen, importancia y repercusiones. se conseguía introducir al lector en la vida cotidiana de los romanos, tan dejada de lado en los relatos tradicionales, demasiado centradas en los hechos políticos. El resultado era una visión nueva, poco transitada de la romanidad que subrayaba una paradoja. La cercanía que nuestra civilización siente por esa otra, separada de nuestro presente por más de 1500 años, que es inseparable de un abismo cultural que nos impide franquear ese lapso temporal. La mayoría de las costumbres y creencias romanas nos pueden parecer ahora incomprensibles, propias de sociedades tribales, no de un Imperio que dominó el mundo y del que nos consideramos herederos.

Con este preámbulo, se pueden imaginar que esperaba con gran expectación este segundo libro suyo: Fake news de la antigua Roma. El propio título, con su guiño a nuestra actualidad de noticias manipuladas y tendenciosas, prometía mucho. Ni más ni menos que hacer un análisis crítico de la historia tal y como nos la han transmitido los propios romanos, descubriendo en qué aspectos la modificaron y manipularon, ya fuera de forma consciente, para promover su propio ideario político,  involuntaria, al no poder escapar a las limitaciones de su tiempo. Es decir, denigrando o ensalzando por sistema a unos emperadores frente a otros, lo que en nuestros tiempos llamarían propaganda o Fake News.

sábado, 31 de agosto de 2019

Intentando encontrarle un sentido (y III)

The Gospel writers, on the other hand, lived in other parts of the world, probably major cities scattered throughout the empire. Their language was Greek, not Aramaic. They never indicate that they interviewed eyewitnesses (I'll say more in this in a moment). They almost certainly did not go to Palestine to make enquiries among the people who knew Jesus during its lifetime -for example, trough interpreters-. They inherited their stories in Greek. These stories had been in circulation for years and decades before they themselves heard them. There had been stories, of course, during Jesus's lifetime, tales of his activities, sayings, and death. These would have been told in Aramaic, in Palestine. Some of these stories came to be translated into Greek and circulated in Christian communities in that form. Other stories were almost certainly constructed originally in Greek (as I will show in a later chapter). The unknown authors of these Gospels may well have been raised on theses stories as Christians from their youth. Or possibly they converted as adults and heard the stories as recent converts. When they wrote their accounts, they obviously put their own spin on the stories. But the vast majority of the stories themselves had been circulated by word of mouth for forty or fifty years, or more, before these authors put them together into their extended narratives.

Bart D. Ehrman, Jesus before the Gospels 

Los autores de los Evangelios, por otra parte, vivieron en zonas distintas del mundo, con toda probabilidad en grandes ciudades repartidas a lo largo del imperio. Su lengua era el Griego, no el Araméo. Nunca insinuaron que hubieran entrevistado a testigos oculares (más dentro de poco). Con casi completa certeza no viajaron a Palestina para investigar entre las personas que habían conocido a Jesús durante su vida - por ejemplo, mediante intérpretes-.  Las historias las recibieron ya en Griego. Unas historias que habían estado en circulación durante años y décadas antes de que ellos mismos las escuchasen. Hubo, por descontado, historias durante la vida de Jesús, relatos de sus hechos, dichos y muerte. Se habrían narrado en Arameo, en Palestina. Algunas de esas historias acabaron siendo traducidas al Griego y circularon en esa forma entre las comunidades cristianas. Otras se compusieron, con toda seguridad, ya en Griego (como mostraré en un capítulo posterior). Los autores anónimos de los Evangelios pueden haber crecido escuchando esas historias desde su niñez. O puede que se convirtieran de mayores y las escucharan como neófitos. Cuando escribieron sus narraciones, es obvio que añadieron su propio punto de vista. Pero la vasta mayoría de las historias habían circulado de boca en boca durante cuarenta, cincuenta o más años, antes de que estos autores las compilasen en narraciones extensas.

En una entrada anterior, les había comentado como los miticicistas -quienes niegan la existencia histórica de Cristo- basaban sus argumentos en un hecho indiscutible: la inmensa dificultad, casi insuperable, en determinar quién fue ese personaje en realidad y cuáles fueron sus ideas. Las múltiples contradicciones entre los evangelios, unidos a que sus redactores intentan hacer pasar sus propias ideas por las de Cristo, ocultan por completo la posible figura real de este personaje histórico. De hecho, cuando los estudiosos modernos, del siglo XVIII hasta ahora, han abordado la investigación, no han conseguido llegar a un consenso. Han surgido casi tantos Cristos como investigadores, trasuntos, esta vez, de las ideas políticas modernas de los estudiosos.

Ehrman, como tantos otros, acepta el reto de llegar al Cristo histórico y tengo que admitir que su reconstrucción me parece muy verosímil. El Jesús que describe no es el fundador de una nueva religión, creador de un corpus doctrinal y de conducta cerrado y definido. Es un profeta judío, como tantos otros de los muchos que surgieron en la Palestina del siglo I, ocupada por los romanos. En su caso, proponente de una visión apocalíptica de la historia, según la cual el reíno de Dios estaba pronto a instaurarse, no en un futuro más o menos lejano, o en un paraíso ultraterreno, sino en el aquí y ahora. Antes de que algunos de sus oyentes conociesen la muerte, el Mesias vendría a esta tierra, poniendo punto final a la enfermedad, la injusticia, el sufrimiento y la muerte. Debido esa proximidad, seguir a rajatabla la ley mosaica no importaba demasiado, puesto que el final de los tiempos ya había sido decidido y sus efectos eran visibles para todo el que quisiese ver.

miércoles, 28 de agosto de 2019

Intentando encontrarle un sentido (y II)

The point of this brief sketch is not to indicate what Jewish children learned in their fifth-grade history classes; indeed, there is no way for us to know whether a children like Jesus would ever have even heard of such important figures from the remote past as Alexander the Great or Ptolemy. But the historical events leading up to his time are significant for understanding its his life because of their social and intellectual consequences, which affected the lives of Palestinian Jews. For it was its response to the social, political, and religious crises of the Maccabean period that the Jewish "sects" of Jesus's day (e.g. the Pharisees, Saduccees and Essenes) were formed, and it was the Roman occupation that led to numerous nonviolent and violent uprising during Jesus's time, uprisings of Jews for whom the foreign domination of the Promised Land was both politically and religiously unacceptable. Moreover, it was the overall sense of inequity and the experience of suffering during these times that inspired the ideology of resistance known as "apocalypticism", a worldview that was shared by a number of Jews in first-century Palestine.

Bart D. Ehrman, Jesus: Apocalyptic Prophet of the new millenium.

El objeto de este breve esbozo no es indicar qué aprendían los niños judíos en sus clases de historia de quinto curso; en realidad, no hay medio alguno de saber si un niño como Jesús pudo haber oído de personajes tan importantes del pasado remoto como Alejandro Magno o Ptolomeo. Sin embargo, los acontecimientos históricos que llevaron a su época son relevantes para entender su vida, debido a sus consecuencias sociales e intelectuales, con efectos sobre la vida de los judíos palestinos. En respuesta a la crisis social, política y religioso del periodo Macabeo surgieron las "sectas" judías del tiempo de Jesús (por ejemplo, los Fariseos, los Saduceos y los Esenios), mientras que la ocupación romana condujo a numerosos levantamientos, violentos y no violentos, durante la época de Jesús, movimientos judíos para quienes la ocupación extranjera de la Tierra Prometida era inaceptable, tanto política como religiosamente. Es más, el sentimiento general de desigualdad y la experiencia del sufrimiento durante esas épocas inspiraron la ideología de resistencia conocida como "apocalipticismo", una visión del mundo compartida por numerosos judíos de la Palestina del siglo.

Aunque no comparta las conclusiones de los miticicistas sobre la figura de Jesús, tengo que admitir que sus argumentos señalan a un problema fundamental: nuestro conocimiento sobre el fundador del cristianismo es muy sumario. De hecho, si eliminamos de los evangelios los pasajes que se contradicen y nos quedamos en exclusiva con aquéllos en que concuerdan, el resultado no llega a ocupar una cuartilla.

En resumen: Un judío nacido en Nazaret empezó a predicar por Galilea, donde aquirió fama como sanador y milagrero, además de demostrar estar dotado de gran carisma. Con esas armas, reunió un grupo de seguidores, no muy nutrido, del que doce de ellos eran los más cercanos, los destinados a continuar su obra. En un determinado momento, subió a Jerusalem para celebrar la Pascua, donde tuvo encontronazos con las autoridades judías y romanas. Temeroso de un posible tumulto que llevase a una rebelión, el gobernador romano ordenó su crucifixión, ejecutada de inmediato. Un poco tras su muerte, los discípulos que no se habían dispersado comenzaron a difundir la historia de que su maestro había resucitado.

Eso es todo.

domingo, 25 de agosto de 2019

Intentando encontrarle un sentido (y I)

The (sometime) atheist opinion of the Bible as nonhistoricial is no better than the (typical) fundamentalist opinion. The reality is that the authors of the books that became the Bible did not know they were producing books that would later be considered scripture, and they probably had no intention of producing scripture. The Gospel writers - anonymous Greek speaking Christians living thrirty-five to sixty-five years after the traditional date for Jesus's date - were simply writing down episodes that they had heard from the life of Jesus. Some of these episodes may be historically accurate, others may not be. But the authors did not write thinking they were providing the sacred scriptures for the Christian tradition. They were simply writing books about Jesus.

Did Jesus Exist? The historical Argument for Jesus of Nazareth. Bart D. Ehrman

La consideración de la Biblia como ahistórica por (algunos) ateos no es mucho mejor que la (típica) opinión de los fundamentalistas. La realidad es que los autores de los libros que acabarían componiendo la Biblia no sabían que estaban creando libros que más tarde se considerarían sagrados y probablemente no tenían esa intención. Los evangelistas -cristianos anónimos de habla griega que vivieron entre treintaycinco y sesentaycinco años tras la fecha tradicional de la muerte de Jesús-, estaban simplemente escribiendo los episodios de la vida de Jesús que habían oído. Algunos de estos episodios pueden ser históricamente ciertos, otros no. Pero estos autores no los escribieron pensando que estaban creando las sagradas escrituras de la tradición cristiana. Simplemente estaban escribiendo libros sobre Jesús.


Supongo que no les sorprenderá saber que soy ateo. No desde que tengo uso de razón, sino como resolución del conflicto al que me llevó mi doble educación. En mi adolescencia, se oponían dentro de mí el haber asistido a un colegio religioso -de curas, que se decía entonces- contra la indiferencia, cuando no rechazo, hacia la religión, imbuida por mi pertenencia a una familia de izquierdas. De   la izquierda de verdad, la que consideraba la religión organizada como una lacra a extinguir. Así, durante varios años me perdí por los laberintos de la fe, confiando en encontrar una señal que me convenciera de la existencia de ese ser divino al modo cristiano, omnipotente y omniscente, todo amor y compasión. No tuve ninguna revelación, de manera que durante los ochenta fui virando al agnosticismo, para desembocar en el ateísmo a principios de los noventa. Conclusión que me sirvió para encontrar cierta paz espiritual, ya que con ella se terminaron mis comeduras de tarro religiosas.

Como secuela de mi combate con la fe -si quisiéramos decirlo así-, me quedó una fascinación por el hecho religioso, tanto en sus manifestaciones artísticas como en su historia y evolución. De ahí que mi biblioteca esté repleta de libros de un estudioso estadounidense, Bart D. Ehrman, experto en el cristianismo primitivo, que abarca de los siglos I al IV. Su enfoque analítico, producto de una evolución espiritual similar a la mía, se base en aplicar una metodología de trabajo estrictamente histórica. Los evangelios, por ejemplo, se consideran como un texto similar a tantos otros de la antigüedad, producto de un momento y una ideología determinada, que es esencial identificar y clasificar con precisión. Sólo así se podrá entenderlos y valorarlos en su justa medida. Es necesario, por tanto, analizarlos de manera crítica para determinar qué es histórico en ellos, discerniéndolo de deformaciones y manipulaciones, ya sean interesadas o producto de errores, introducidas copia tras copia de los manuscritos originales.

sábado, 4 de mayo de 2019

Fatalismos y necesidades históricas

There was no need for massive conversions at large evangelistic rallies. We have almost no record of  full-time evangelist after the days of Paul, or missionaries or organized missions of any kind. People converted because they knew other people who were Christian -- people connected to them in their daily lives, member of their families, friends, neighbours, coworkers. Many Christians were quite happy to talk about their new faith, about their great miracles that have been worked by and for those who believed, the divine power that was more readily available to those who worshipped the Christian god than anyone who worshipped any other divine being. The Christians proved convincing. Not massively, just occasionally. That is all it took.

Bart D. Ehrman, The Triumph of Christianity

No había necesidad de conversiones masivas o de grandes reuniones religiosas. No tenemos casi ningún registro referente a apóstoles tras el tiempo de Pablo, de misioneros o de misiones organizadas de ningún tipo. Las personas se convertían porque conocían a otras personas que eran cristianas - personas con las que tenían contacto en su vida diaria, miembros de sus familías, amigos,vecinos, compañeros de trabajo. Muchos cristianos se sentían contentos de hablar de su nueva fe, de los grandes milagros que se habían obrado por y para aquéllos que creían, del poder divino que estaba más a la disposición de aquéllos que adoraban al dios cristiano que los que lo preferían a otros dioses. Los cristianos se mostraron convincente. No de manera continua, sólo en ocasiones. Bastó con eso.

Como sabrán, el problema histórico por excelencia en la cultura occidental es el de la caída del Imperio Romano, que a demasiados les parece inexplicable. Sin embargo, lo que sí sería un enigma es que ese imperio no se hubiese desplomado y continuase existiendo. Hasta ahora, todos los imperios conocidos han acabado por derrumbarse, sin que exista esa obsesión similar por averiguar sus causas, sino aceptándolo como un hecho normal, casi una ley de vida. De hecho, se puede decir que es así, que llega un tiempo en que todo imperio se hace demasiado grande para sus recursos y su métodos de gobierno, lo que le lleva a detener su expansión y comenzar a perder provincias periféricas, al mismo tiempo que se anquilosa en las soluciones que tuvieron éxito en el pasado, tornándose incapaz de afrontar los nuevos problemas que trae el futuro. Ya sea en forma de catástrofe ecológica, disensiones internas o invasiones externas.

En realidad, en la historia del Imperio Romano existe otro problema fundamental: cómo acabó convertido en Imperio Cristiano, desplazando el paganismo politeista en el que había crecido y desarrolado, todo ello un poco antes del año 400, justo antes del desmoronamiento de su parte occidental. Gran parte de ese desinterés se debe, como es habítual, a que la historia la acabaron escribiendo los triunfadores cristianos, no los perderdores paganos. Para los cristianos, el Imperio Cristiano era una necesidad histórica, parte integrante del plan de Dios, quien había creado el Imperio Romano como receptáculo para que se manifestase y creciese en su interior la religión verdadera, que habría de extenderse luego a las cuatro esquinas del mundo.

miércoles, 30 de enero de 2019

Historia(s) de España (II)

...Baste decir que Hispania se encontraba entre los lugares en los que Melania tenía grandes propiedades agrícolas...

... Ésta (Hispania), por ejemplo, figura como hemos dicho entre las regiones en las que Melania tenía grandes propiedades... 

...Los testimonios antiguos nos informan sobre elementos de la nobleza hispánica que contaban con grandes propiedades agrícolas, entre otros, la familia de Teodosio, Flavio Salustio, Lectorio, Salustio Aventino, Teresia - esposa de Paulino de Burdeos que tenía posesiones en Hispania  -, Melania, Helpidius, Marcelo, Eufrasio Perpétuo y Pompeyo Lucino, los hermanos Didimo, Veriniano, Lagodio y Teodosio.

Historia de España de Tuñón de Lara, volumen II. Romanismo y Germanismo. El despertar de los pueblos hispánicos. Juan José Sayas Abengoechea. Luis A. García Moreno.

En la entrada anterior, les había ya indicado mi decepción con la Historia de España de Tuñón de Lara, al menos en sus primeros volúmenes. Es una pena, puesto que esa obra fue la primera, apenas caído el franquismo, en intentar trazar una historia de España libre de la exaltación nacional y religiosa del régimen anterior. Aquélla en la que historia de nuestra nación se explicaba en términos de la ideología de los vencedores de la guerra civil, empeñados en mostrar que los españoles habían sido españoles desde tiempos de Altamira, además de presentir el cristianismo antes de que éste les hubiera sido predicado. Distorsiones interesadas que ahora vuelven con fuerza, si es que alguna vez se habían marchado.

Pero vayamos con el libro. El principal problema que tengo con este volumen es como se ha distribuido su contenido. Abarca unos 700 años de historia, del año 300 al 1000, lo que viene a corresponder con lo que ahora se conoce como Antigüedad Tardía, esa lenta transición del Imperio Romano a los reínos germanos sucesores que concluye hacia el año 600, seguida por la Alta Edad Media propiamente dicha, es decir, la constitución del poder carolingio en la Europa Occidental, su disolución en los futuros reinos feudales yl os últimos coletazos de las invasiones bárbaras, vikingos y húngaros principalmente. Pues bien, de un total de 500 páginas, 200 se dedican en exclusiva al siglo IV, mientras que de las restantes, otras 200 se centran en las invasiones germanas y el reino visigótico. Apenas 100 se destinan a los tres siglos, del 700 al 1000, en que se produce el nacimiento y desarrollo de los reinos cristianos del norte de la península, tras la invasión árabe.

sábado, 26 de enero de 2019

Historia(s) de España (I):

Aparte de las defensas y de las viviendas, sólo se conoce un tipo de monumento que debe suponerse con destinación religiosa o funeraria. El prototipo fue hallado en la citanía de Briteiros en 1930, y fue rápidamente famoso porque, entre otras cosas, permitió aclarar el destino de la llamada Piedra Formosa, sobre el que se habían hecho diversas hipótesis. El monumento consiste en tres cámaras rectangulares rematadas por otra de planta de herradura. La primera, llamada atrio, tiene acceso por una escalera lateral y comunica con la segunda cámara, en cuyo fondo, a modo de puerta para comunicar con la galería siguiente, se halló una gran losa con la parte superior en triángulo (para sostener una cubierta a doble vertiente) decorada con relieves geométricos, comparable, tanto por su forma como por su decoración, con la Pedra Formosa. Dicha galería cubierta accede al fondo del monumento, constituido por la citada cámara, de planta ultracircular o de herradura, cubierta por falsa bóveda. 
La citada Pedra Formoso muestra que en la citania de Briteiros existió por lo menos otro monumento de tipo similar, pero existen paralelos - más o menos exactos en los detalles, pero idénticos en cuanto a la disposición general - en otros poblados del área castreña: Pendia, Coanha, Santa Maria das aguas Santas - en este caso convertida en cripta de un templo cristiano.

Historia de España de Tuñón de Lara. Tomo 1, Introducción, Primeras Culturas e Hispania Romana. Manuel Tuñón de Lara, Miquel Taradell, Julio Mangas

Hace ya tiempo, me embarqué en la lectura en paralelo de dos historias de España multivolumen: la dirigida por el hispanista inglés John Lynch, de la década de 1990, enfrentada a la dirigida por los historiadores españoles Fontana y Villares, en la primera década de este siglo. Ninguna llegaba a ser una obra del todo redonda, puesto que el interés de cada tomo dependía mucho de la capacidad de su autor. Los había incluso que quedaro desfasados al poco, como el tomo de la Fontana/Villares dedicado a la evolución económica de España en el siglo XX, culpable de un triunfalismo que la Gran Recesión pronto demostró huero.

Estos han sidos los intentos más recientes por escribir una historia completa de España que no fuera un mero resumen esquemático, pero debido a mi edad recuerdo haber conocido y consultado dos anteriores. Uno fue la historia dirigida por Menéndez Pidal, sin acabar a su muerte, y a la que la pierde su inmensa magnitud y el largo periodo temporal de su composición. Hay tomos enteros que no tienen otro valor que el de reflejar el estado del conocimiento en el momento de su redacción, tanto por los avances posteriores de la investigación como por el hecho de haber sido escritos bajo el franquismo, régimen para el que la historia debía ser una justificación épica de su existencia. Precisamente, para ofrecer una visión de la historia limpia de manipulaciones nacionalistas, fascistas y nacionalcatolicas, en 1980 se empezó se comenzó a publicar otra Historia de España, la de Tuñón de Lara, quien pretendía recuperar la tradición científica de la república, quebrada por la guerra civil y la dictadura

Les confieso que tenía ganas de volver a leer esa Historia de España de Tuñón de Lara, así que me he ido  haciendo con todos los tomos. Sin embargo, les debo decir que me ha desilusionado bastante y además, eso es lo peor, por las mismas razones que lo provocaron en los años ochenta, cuando leí algunos de esos tomos gracias a la biblioteca de mi colegio y a la de la oficina de mi padre. Lo que no quita que haya otros tomos, como el dedicado a la España Musulmana o a la América Hispana que sean excepcionales. Aun así, la tónica es de mediocridad.

Pero vayamos por partes. Empecemos por el primer tomo.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Rompecabezas

Fresco de las musas (Tersicore) hallado en las excavaciones de la antigua ciudad romana de Cartagena
He visitado, este fin de semana, dos exposiciones en el museo arqueólogico que, cada una en su ambito, ilustran aspectos poco conocidos de los primeros siglos de nuestra historia. La primera, de nombre Las musas, sobre la Hispania Romana; la segunda, de nombre Galaicos, sobre los habitantes prerromanos de la esquina noroccidental  de la península.

Las musas es una exposición muy breve, pero no por ello de poca importancia. Recoge el hallazgo de unos frescos de Apolo  y las musas en la excavaciones de la ciudad romana de Cartagena. Obras notables por su propia rareza, al tratarse de frescos de los primeros siglos de nuestra era, puesto que fuera de la península itálica y de los contextos funerarios - o de criptas y subterráneos religiosos - es muy poco corriente encontrar muestras de la pintura romana. Además, para aumentar su valor, fueron pintados en un estilo similar al de una de las etapas idenficadas en la ciudad de Pompeya, ese catálogo al aire libre de la pintura altoimperial.

viernes, 17 de agosto de 2018

Fanáticos y destrucciones

The pages of history go silent. But the stones of Athens provide a small coda to the story of the seven philosophers. It is clear, from the archaeological evidence, that the grand villa on the slopes of the Achropolis was confiscated not long after the philosophers left. It is also clear that it was given to a new Christian owner.
Whoever this Christian was, they had little time for ancient art that filled the house. The beautiful pool was turned into a baptistery. The statues above it were evidently considered intolerable: the finely wrought images of Zeus, Apollo and Pan were hacked away. Mutilated stumps is all that remain of the faces of the gods; ugly and incongruous above their still delicate bodies. The statues were tossed into the well. The mosaic on the floor of the dining room fared little better. Its great central panel, which had contained another pagan scene, was roughly removed. A crude cross pattern, of vastly inferior workmanship, was laid in its place.
The lovely statue of Athena, the goddess of wisdom, suffered as badly as the statue of Athena in Palmyra had. Not only was she beheaded she was then, a final humiliation, place face down in the corner of a courtyard to be used as a step. Over coming years, her back would be worn away as the goddess of wisdom was ground down by generation of Christian feet.
The "triumph" of Christianity was complete.

Catherine Nixey, The Darkening Age

Los libros de historia callan, pero las piedras de Atenas nos dan un breve epílogo a la historia de los siete filósofos (los últimos representantes de la Academia platónica). El registro arqueológico es claro: la gran mansión en la falda de la Acrópolis fue confiscada al poco de marcharse los filósofos. Así como que fue cedida a un nuevo propietario cristiano.
Fuera quien fuera, tenía poco tiempo que perder con el arte antiguo que llenaba la casa. El bello estanque fue transformado en un baptisterio y las estatuas que lo dominaban, es evidente, fueron consideradas intolerables. Las finamente talladas imágenes de Zeus, Apollo y Pan fueron desfiguradas a golpes. Unas facciones mutiladas es lo único que queda de los rostros de los dioses. Feas e incongruentes,  sobre unos cuerpos aún delicados. Las estatuas fueron luego arrojadas al pozo. El mosaico en el suelo del comedor no tuvo mejor suerte. Su gran panel central, que contenía una escena pagana fue retirado sin miramientos. Un patrón cruciforme, de muchísima peor ejecución, se colocó en su lugar.
La encantadora estatua de Atenea, la diosa de la sabiduría, sufrió un tratamiento igual de malo que el de la Atenea de Palmira. No sólo fue decapitada, sino que, como humillación final, se la colocó boca abajo en una esquina del patio, para ser usada como escalón. Durante los años que siquieron, su espalada sería erosionada por generaciones de pies cristianos, al igual que lo había sido su consideración como diosa de la sabiduría.
El " triunfo" de la Cristiandad era completo.

Por utilizar un lugar común, se puede decir que este libro, que narra la turbulenta transición del paganismo al cristianismo en el Imperio Romano, ha venido precedido de un pequeño escándalo. Por ponerles un ejemplo, casi al inicio Nixey narra como la estatua de la Atenea/Allat de Palmira fue hecha pedazos y desfigurada en el siglo IV, un destino repetido en el siglo XXI, esta vez con la imagen reconstruida que se custodiaba en el museo arqueológico de esa ciudad. La única diferencia entre ambas destrucciones estriba en que la más reciente fue realizada por los miembros del ISIS, mientras que la más antigua estuvo a cargo de fanáticos cristianos.

Este símil puede parecer exagerado a algunos, incluso intolerable, ya que, alegarán, no tiene sentido comparar una religión respetada por millones de fieles, que presume de caridad y compasión, con las acciones de un puñado de extremistas rabiosos y despiadados. Sin embargo, lo que ha realizado Nixey en este libro es, simplemente, narrar un secreto a voces. Como sabrán, entre los siglos IV y V de nuestra era, el cristianismo reemplazó por completo al paganismo, llevando al cierre de sus templos, la retirada de las estatuas de los dioses y la pérdida de gran parte de la literatura y filosofía grecolatinas. Esto es conocido, pero lo que no se suele contar es cómo se llevó a cabo ese proceso. Si fue de forma pacífica o violenta, si fue acompañado por destruciónes o no, si la pérdida del saber fue involuntaria o planificada.

Esto es lo que se propone contarnos Nixey y el resultado no es muy favorable para ese cristianismo triunfante de los siglos IV y V, que queda retratado como un grupo de fanáticos ignorantes. O al menos sus sectores más combativos y revolucionarios.

viernes, 13 de julio de 2018

En la intimidad

El Pater Familias, dueño de su casa y amo de su familia, era el encargado de levantarse de la cama a oscuras, pasada la media noche, para realizar el siguiente ritual. Caminando descalzo y asegurándose de no tener ningún nudo en sus vestiduras, avanzaba en la obscuridad mientras con la mano realizaba un gesto apotropaico - que aleja el mal y atrae la buen suerte - conocido como la higa, que se realiza con la mano cerrada y el pulgar sujeto entre los dedos corazón y anular. Este gesto evitaba que los espíritus malignos, que acechaban a su alrededor, le salieran al encuentro.
Antes de comenzar el ritual se lavaba las manos para purificarse y seguidamente empezaba a caminar, sin darse la vuelta en ningún momento. Mientras caminaba, iba tirando unas habas negras hacia atrás al tiempo que repetía nueve veces la frase: hace ego mitto, his redimo meque  meosque fabis - lanzo estas habas y con ellas me salvo a mí y a los míos -. Mientras tantos, los espíritus se colocaban tras él y recogían las habas que lanzaba. Éstas eran consideradas símbolos de fertilidad y podían llegar a representar un sacrificio substitutorio de las almas de los miembros de la familia que los lemures querían arrebatar. Tras hacer sonar un pequeño objeto de bronce repetía otras nueve veces: Manes exite paterni (salid de aquí, espíritus de mis antepasados; Fastos V, 435-445).
Entonces llegaba el momento más aterrador del ritual. El Pater Familias, con todos los espíritus tras él, debía darse la vuelta en la obscuridad de la noche profunda. Sólo si había realizado correctamente el ritual, los espíritus desaparecerían, liberando a su familia hasta el año siguiente.

Néstor F. Marqués. Una año en la antigua Roma.

Esta entrada se podría reducir a un problema de óptica.

Me explico. Los que estamos apasionados por la antigüedad clásica corremos el riesgo de olvidar los muchos abismos, geográficos, temporales y mentales, que nos separan de otras gentes. La lectura habitual de lo que escribieron aquellas gentes puede conducirnos a un espejismo intelectual: el de creer que podríamos establecer una conversación de igual a a igual con ellos, ser capaces de entenderles y de replicarles en el mismo idioma. No es una ilusión nueva, sino que se remonta al menos al renacimiento, cuando muchos intelectuales se imaginaban habitando un mundo ideal, el grecolatino, que sólo existía en sus mentes, de manera similar a los mundos inventados que habitan los frikis actuales. Ese espejismo es, por tanto y paradójicamente, uno de los pilares de la cultura occidental, que se imagina a sí misma, desde hace más de quinientos años, en diálogo directo con la antigüedad. Heredera y continuadora de lo que ellos construyeron.

Al menos hasta ayer mismo, cuando una doble revolución en el campo de las humanidades, la propiciada por las convulsiones de los 60 y el postmodernismo posterior, nos hizo darnos cuenta de esas distancias a las que me refería en el párrafo anterior. Aunque bien podría haberse llegado a la misma conclusión sin turbulencias ni guerras culturales. El volumen de conocimientos es tan ingente, tan propenso a ser modificado por los nuevos descubrimientos, que ir aprendiendo sobre la antigüedad acaba por ser un proceso de desaprendizaje. Al final, la realidad que descubrimos es tan multiforme, tan sujeta al punto de vista del observador - y del narrador - como es la nuestra sobre nuestra contemporaneidad. Imposible de conocer en sus más ínfimos detalles. aunque la tengamos ante nuestros ojos.

sábado, 16 de junio de 2018

Músicas olvidadas, lenguas desaparecidas




En el Caixaforum madrileño se acaba de inaugurar una exposición que es de las esenciales de este año. Al menos para mí, ya que aúna dos de mis pasiones: la arqueología y la música. Su nombre es Músicas en la Antigüedad y tiene como objeto la reconstrucción, en la medida que los restos que nos han llegado y sus interpretación arqueológica nos lo permite, de la práctica musical en las cuatro culturas que dominaron el mundo mediterráneo durante la Edad Antigua: Mesopotamia, Egipto, Grecia y Roma. Una tarea ardua y difícil, que se construye sobre un doble silencio, el de la aparente ausencia de partituras que nos permitan interpretar y escuchar la música de esas civilizaciones, unido al hecho de que en muchos casos no sabemos como se pronunciaban esas lenguas. Ignorancia que puede sorprender en el caso del Latín y el Griego, centrales en la cultura de la Europa de la Edad Moderna, pero lo cierto es que la investigación reciente ha demostrado cuál lejos está la pronunciación real de la heredada, vía la iglesia en el caso del Latín, de su uso moderno en el caso del griego.

Ese silencio incómodo contrasta con el estado de nuestro conocimiento en otros ámbitos de esas culturas. De Grecia y Roma es tan extenso y profundo, que puede caerse fácilmente en el espejismo de pensar que nos es posible recrear sus modos de pensar, sentirnos como auténticos griegos y romanos. Nuestro saber sobre Egipto y Mesopotamia es mucho más fragmentario, pero aún así hemos recuperado lo suficiente de su arte y literatura, de sus sistemas de creencias y modos de gobierno, que podemos llegar a sentirnos próximos a ellos, aunque, de nuevo, esto sólo sea una ilusión. No nos damos cuenta de que nos falta un elemento esencial,  sin el que toda cultura humana se ve mutilada: la interpretación y el disfrute de la música. Más importante aún si se tiene en cuenta que, en el pasado, la interpretación musical estaba a cargo de toda la sociedad por entero, ya fuera por su participación en los ritos religiosos o en los cantos de las fiestas comunales. Por poner un ejemplo de la pérdida que supone este silencio musical, sólo hay que pensar en cómo cambiaría nuestra percepción de la cristiandad medieval si su música se hubiese perdido. Si no contásemos con las partituras que nos permiten gozar del Gregoriano, la Polifonía, las canciones de los trovadores, o la larga tradición de canción profana. 

sábado, 29 de julio de 2017

Lo que desconocemos

Pintor de Antimenes, Hidria
En el Caixaforum madrileño se acaba de abrir una muestra, Agón!, dedicada, en principio, al deporte en la Grecia Clásica. Digo en principio porque hacia la mitad de la visita la exposición varía su enfoque, ampliándolo hacia la cultura, el mito y la vida cotidiana. Y aquí nos topamos con un problema básico en el conocimiento que tenemos de la antigüedad clásica y que por supuesto no es culpa, ni responsabilidad, de esta muestra.

Aparentemente, si visitamos los museos o consultamos las bibliotecas, disponemos de una ingente cantidad de datos sobre la vida de griegos y romanos durante la Era Antigua. Muchos de sus escritos han sido de lectura común y cotidiana, al menos en colegios y universidades, hasta ayer mismo, mientras que sus mitos e historias eran conocidas casi por cualquiera, como ocurre con las series de televisión de actualidad. Incluso ahora, cuando empieza a ser patente una desconexión definitiva entre nuestra civilización y el recuerdo que tenemos de la suya, al pasear por los museos se encuentran objetos y útiles que continúan siendo reconocibles, sin que su diseño o su función hayan cambiado mucho en estos dos milenios.

Sin embargo esa continuidad es un espejismo. No porque sea cierto el dogma del postmodernismo, según el cual es imposible la comunicación entre civilizaciones, de manera que los antiguos ya no son nuestros contemporáneos, ni su pensamiento accesible. Muy al contrario, lo que ocurre es que cuanto más aprendemos de ellos, nuestro conocimiento se descubre superficial e incompleto, sin posibilidades de completarse por falta de datos esenciales. La ventana con la que observamos ese mundo pasado está distorsionada por el hecho de que quienes nos hablan son personas de una clase social determinada - la élite, normalmente -  y de unas ciudades muy precisas - las capitales de imperios y hegemonías -. Sin querer, igualamos Grecia con Atenas, Roma con la ciudad que dio nombre a su Imperio,. Fuera quedan metrópolis como Alejandría, Éfeso, Pérgamo o Antioquia; o las muchas formas en que el sistema romano se plasmó en las ciudades de su Imperio.

jueves, 16 de febrero de 2017

La red y la expansión (I)

Fest steht, dass im Zuge der Südexpansion des ptölemäischen Ägypten  gegen 100vChr,. Euxodos von Kyzikos zweimal direkt vom Roten Meer nach Indien fuhr und dass vermutlich um dieselbe Zeit ein gewisser Hippalos, der nach Vermutungen der Steuermann des Euxodus gewesen sein soll, das System der Monsune und damit der Möglichkeit der raschen Überquerung des Indischer Ozean für den Westen entdeckte. Die Ptölemaer begannen mit der Ausbau dieser Verbindung, scheinen sie aber wenig genutzt zu haben, auch wenn Kleopatra nach der Niederlage von Aktium die Flucht nach Indient erwog.
Die eigentliche Nutzung dieser neuen Möglichkeit begann erst unter römischer Herrschaft. Der Geographe Strabo berichtet, dass schon unter der ägyptischen Statthalterschaft des  Cornelius Gallus (30-27 v.Chr.) jährlich 120 Schiffe von Myos Hornos  (am südlichen Ende des Golfs von Suez) nach Indien fuhren, während es unter der Ptolemäern kaum zwanzig gewesen waren. Später wurde Myos Hornos von dem weiter südlichen gelegenen Berenice (auf die Breite von Medina bei Ras Benas) als Hauptindienthafen abgelöst. In beiden Fällen wurden die Güter über Land an den Nil und nach Alexandria transportiert. Man fuhr Mitte Juli von Ägypten ab und entlang der Küste nach Süden, um sich im Oktober vom Südwestmonsum nach Indien treiben zu lasse. Nach Eintritt des Nordostmonsum fuhr man dann noch im November oder Dezember von Indien an die Afrikanische Küste züruck und traf in Frühling den nächsten Jahres wieder in Ägypten ein.

Wolfang Reinhard, La conquista del Mundo (Die Unterwerfung der Welt): Historia Global de la expansión Europea de 1415 a 2015

Es seguro, que en la estela de la expansión del Egipto Ptolemaico hacia el sur, hacia el 100 a.C Euxodos de Kizikos viajó por dos veces directamente del Mar Rojo a la India y que probablemente, hacia la misma época, un tal Hippalos, que se supone debía ser el timonel de Euxodos, descubrió para Occidente el sistema de los vientos monzónicos y, por tanto, la posibilidad de una travesía rápida del Océano Índico. Los Ptolomeos comenzarón a trazar ese conexión, pero parecen haberla aprovechado poco, aunque Cleopatra sopesó huir a la India tras la derrota de Actio.
Un aprovechamiento claro de esta nueva posibilidad sólo comenzó durante el periodo romano. El geógrafo Estrabon nos informa, que ya durante el gobierno de Cornelio Gallo sobre Egipto (del 30 al 27 a.C.) partían hacia la India 120 barcos desde Mios Hornos (situado en el parte sur del Golfo de Suez) mientras que en tiempo de los Ptolomeos apenas lo hacían 20. Más tarde Myos Hornos fue substituido como puerto principal del comercio con la India por Berenice, situado aún más al sur (a la altura  de Medina en Ras Benas). En ambos casos, las mercancías eran transportada por tierra hasta el Nilo y luego a Alejandría. Se partía de Egipto a mediados de Julio y se navegaba a lo largo de la costa hacia el sur, para aprovechar en Octubre los vientos monzónicos del Sudoeste para cruzar a la India. Tras la llegada del monzón de noreste se navegaba de vuelta en noviembre o diciembre de la India a la costa de África y para llegar en la primavera del año siguiente a Egipto.

Si han ido siguiendo este blog, habrán podido ver que mis lecturas de este inicio de año giran alrededor de un problema histórico de primera magnitud: el dominio europeo sobre el mundo durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. La pregunta que es preciso responder puede resumirse simplemente en por qué Europa y no, por ejemplo, China, la India o el Imperio Otomano, que eran potencias mundiales en el siglo XVII y XVIII. Las respuestas que se han dado han sido muy variadas, especialmente ahora que la repulsa al colonialismo y el eurocentrismo son requisitos esenciales para realizar ese análisis. De ahí se ha derivado que todo estudio histórico sobre la expansión Europea deba ser obligatoriamente global, no sólo teniendo en cuenta la visión de las otras culturas, aparte de la Europea, que estuvieron implicadas en estos procesos, sino buscando un equilibrio en el relato de los hechos y las transformaciones. Equilibrio que no debe consistir en una mera asignación de un mismo número de páginas, sino que debe huir de atribuir una superioridad esencial a Occidente o una inferioridad no menos originaria a Oriente.

miércoles, 6 de julio de 2016

Encrucijadas (y III)

No modern historian need shrink from following Theopompus in recognizing that Philip did what he did, and what his predecessor had been unable to do, because Philip was Philip. There is, however, a negative side to the explanation of Philip's rise, namely the absence or ineffectiveness of early opposition to him. If has been said that "it is arguable that Ceasar (in 60 BC) would not have made such an immediate impact on Roman politics has the state been (in Ciceronian lenguage) less wretched and "unstable". Something similar can be said about Philip in his relation to the traditional Greek powers.Each of them was in deep trouble in the 350s: The Thebans, because of the protracted, bitter and useless Sacred War fought for possession of Delphi in 355-346 (the first diplomatic shots were fired in 357); the Spartans because of their loss of Messenia and their problems inside the Peloponese; and the Athenians because of the Social War, i.e., the war against their seceding allies.

The Greek World 479-323 BC,  Simon Hornblower

Ningún historiador tiene que temer seguir a Teopompus cuando reconoce que Filipo consiguió lo que consiguió, y que sus predecesores fueron incapaces de conseguir, porque Filipo era Filipo. Existe, no obstante, un aspecto negativo en la explicación del ascenso de Filipo, principalmente, la falta o ineficacia de una oposición temprana a su figura. Se ha dicho que es debatible que Cesar, hacia el 60 a-.C, no habría tenido un impacto directo en la política romana si el estado hubiera estado (en la expresión ciceroniana) menos carcomido e inestable. Algo similar se puede decir de Filipo en sus relaciones con las potencias tradicionales griegas. Cada una de ellas estaba en graves dificultades en la década del 350 a.C: los tebanos, por la interminable, agria e inútil Guerra Sagrada librada por la posesión de Delfos en 355-346 (los primeros encontronazos diplomáticos fueron en 357); los espartanos debido a la pérdida de Mesenia y sus problemas dentro del Peloponeso; y los ateniense debido a la Guerra Social, es decir, la guerra contra sus aliados en secesión.

Ya les dije que hace unas entradas que había reanudado mi lectura de la Historia del Mundo Antiguo editada por Routledge. Me queda un volumen por conseguir, que espero se publique a finales de julio, pero por lo que llevo leído, sus tomos se dividen en dos categorías: los largos y los cortos. Largo, de más de 500 páginas de extensión; corto, sin superar la barrera de los 300. El último tomo que he leído, dedicado al mundo griego de los siglos V y IV pertenece a esta segunda categoría y esto le hace cojear un tanto en el análisis de esos dos siglos fundamentales en la historia grecorromana y la civilización occidental.

Sus carencias se deben tanto a la falta de espacio, que le impide analizar en detalle los fenómenos de ese periodo, como a un error en el enfoque del estudio. Más incluso por esta última razón, puesto que lo habitual en tratados históricos de poca extensión es olvidarse de la narración factual y adentrarse en cambio en la descripción de los fenómenos sociales y culturales. Un cambio de objetivo que, en este tema histórico, habría llevado a hablar de la democracia ateniense y su oposición al sistema espartano, del nacimiento del teatro y la comedia como elementos fundamentales en el debate político, de la aparición de un arte humanista y realista, aunque ciertamente idealizado, además de la fundación de la filosofía al modo occidental. 

Fenómenos antiguos que siguen perteneciendo a nuestra actualidad cotidiana y de los que es tan importante conocer su gloria como su fracaso. Entonces y ahora, porque la democracia y el teatro sobrevivieron en el siglo IV de forma desvirtuada, limitados y censurados, mientras que la filosofía de Platón y Aristóteles no deja de ser un ímprobo esfuerzo por hallar las causas del fracaso ateniense.