Les confieso que tengo sentimientos encontrados sobre la exposición Depero Futurista, que aún se puede visitar en la Fundación Juan March madrileña.
Desde un punto de vista meramente expositivo, no hay pero alguno que ponerle. La muestra reune en un único espacio los diferentes ámbitos en que se desarrolló la obra de este artista italiano - literatura, pintura, manifiestos, performance, publicidad y propaganda, mundo de los negocios - sin que se produzcan discordancias visibles, a lo añade pequeñas excursiones en movimientos de la vanguardia afines - el futurismo, obviamente - y la situación social y cultural de la Italia de la primera guerra mundial y el fascismo.
Un envoltorio perfecto, por tanto. Atractivo, sugerente y fascinante. ¿Pero, merece la pena el contenido que encierra? Sí y no, en mi opinión. O mejor dicho, definitivamente sí, pero quizás no del modo y con las conclusiones que los organizadores de la exposición hayan querido.
