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sábado, 5 de diciembre de 2020

Más allá de nuestro terruño (II)

We may assume that it was the growing popularity of the Noqtavis, and their anti-jurist and even anti-state ideas, which turned the Shah against them. The Noqtavis were persecuted under Tamasp, but it was Abbas's millennial anxieties that persuaded him to eradicate the agnostic heretics. Following his astrologer's advice, and under the pretext of avoiding the ominous celestial conjunction in March 1592, corresponding to the year 1000 of the Hijra calendar, he temporarily abdicated, placing a Noqtavi dervish in his stead. This no doubt was a symbolic move, perhaps mimicking a Nowruz ritual of carnival king (mir-e nowruzi), which in effect aimed to bring about the Noqtavi promise of a new era. In a few days, however, once the supposed ominous millennial conjunction was over, the Shah promptly ordered the execution of the deceived dervish king. In a concerted move, he subsequently went about destroying the community leaders, on charges of heresy and treason. They had been accused of preparing a revolutionary overthrow of the Safavid State, and even of collaborating with foreign powers. Their correspondence with Abol-Fazl' Allami (d.1602), the cellebrated minister to Emperor Akbar (r. 1556-1605), the Mughal ruler of India, reportedly proved the existence of a network of a plot.

Abbas Amanaty, Iran, a modern history

Se puede suponer que lo que puso al Shah en contra de los Noqtavis fue su creciente popularidad, así como sus ideas contrariaras al orden jurídico, incluso contra el estado. Los Noqtavis fueron perseguidos bajo Tamasp, pero fueron los temores de Abbas frente al fin de los tiempos los que le persuadieron a eliminar a esos heréticos agnósticos. Siguiendo el consejo de su astrólogo y bajo el disfraz de intentar evitar la ominosa conjunción planetaria de marzo de 1592, coincidente con el año 1000 tras la Hejira, Abbas abdico de manera temporal en un derviche Noqtavi. Sin duda, ésto fue un acto simbólico, quizás replicando el ritual Norwiz del rey de las fiestas (mir-e nowruzi), que de hecho apuntaba a propiciar la profecía Noqtavi de una neuva era. Tras unos días, cuando la supuesta conjunción del milenio había pasado, el Shah ordenó la ejecución sumaria del rey derviche. En un movimiento coordinado, procedió a eliminar los líderes comunitarios, bajo los cargos de herejía y traición. Se les acusaba de preparar una revolución para derribar el estado safavida e incluso de colusión con potencias extranjeras. Su correspondencia con Abol-Fazl' Allami (muerto en 1602), el famoso ministro del emperador Akbar (reinó de 1556 a 1605), gobernante mogol de la India, se alegó como prueba de la existencia de una conjura.

Les hablaba, en una entrada anterior, del acenso y consolidación del poder Safavida en Irán durante el siglo XVI, bajo su fundador Ismail y su sucesor Abbas. De nuevo, no me cansaré de apuntar el error que cometemos los españoles en contemplar la historia universal a través de las anteojeras de nuestra gloria imperial: en los siglos XVI y XVII se constituyeron otros cuatro imperios universales euroasiáticos, tan poderosos o más que el nuestro. De hecho, la presencia hispano-portuguesa en el Océano Indico y el Pacífico se limitó a zonas marginales -las Filipinas -o plazas comerciales aisladas. Estados como el Japón Tokugawa o la China Ming fueron capaces de imponer férreos sistemas aduaneros y censores que nos vetaron el acceso a esos países. 

Ni España, ni Portugal, ni ninguna otra potencia europea posterior fueron consiguieron obrar a su antojo en la zona - al menos hasta la segunda mitad del XVIII-, sino que tuvieron que bailar al son que les imponían los poderes asiáticos, Éstos nos contemplaban con condescendencia, considerándonos, en el mejor de los casos, como curiosidad exótica, y en el peor, como bárbaros y salvajes. En realidad, el factor decisivo a la hora de fundar y consolidar la presencia comercial Europea en Oriente en el XVI y XVIII no fue nuestra supuesta superioridad militar y tecnológica, sino el hecho de que estos imperios asiáticos eran terrestres, sin mucho interés en mantener una supremacía marítima. Si se lo hubieran propuesto, nos habrían eliminado de un papirotazo, como ocurrió con la plaza portuguesa de Ormuz, tomada por los Savafidas sin mucho esfuerzo a principios del siglo XVII.

sábado, 17 de marzo de 2018

De ida y vuelta

Fernando Zobel

Viendo la exposición El principio Asia, que acaba de abrirse en la fundación Juan March, no dejaba de pensar en el último concepto que acaba de ponerse de moda: la apropiación cultural. Según sus proponentes, el uso de conceptos e ideas de otras culturas sería similar a un robo intelectual, de manera que denunciar esos prestamos sería un imperativo moral, así como luchar contra ellos. En mi opinión, este concepto obedece a la idea de culturas como entes monolíticos e incomunicables, encerradas en sí mismas y condenadas a ser como siempre fueron, sin posibilidad  alguna de cambio. Ya sea por su dinámica interna o por influencia externa.

Sé que estoy exagerando. Sé que, como muchas ideas recientes, el concepto de apropiación surge del afán por combatir la  pesada herencia colonial. En ese tiempo, demasiadas veces, la penetración  intelectual de occidente venía dada por el poder militar, mientras el saqueo económico de las posesiones ultramarinas se acompañaba por un robo de bienes culturales, tanto materiales como inmateriales. Eso es así y es innegable, tanto en sus formas más extremas como en las más laxas de ignorancia mutua, desprecio a hacia el otro y propagación de estereotipos. Quien no lo acepte, bien es un necio o bien tiene intereses ocultos. Sin embargo, el otro extremo, el rechazo completo y sin excepciones, es también equivocado, al suponer que todo intercambio cultural entre Occidente y Oriente ha sido forzado o es proveniente de expolio. 

Se olvida nuestra tendencia a ser curiosos y a copiar las novedades de los vecinos, tanto más atractivas cuanto más distintas sean a nuestra experiencia cotidiana. Se deja a un lado, por otra parte que esa característica humana ha sido una de los motores de la historia, causante de profundos cambios y no menos inesperados mestizajes, propagados de un extremo a otro de Eurasia por la vías comerciales. Quizás, desde un lado y otro, se tiene miedo precisamente a éso, a la mezcla, identificada equivocadamente con confusión y contaminación, tan repelente por ello para puritanos e idealistas. Se hace de menos, mezclándolos con los muchos racistas y supremacistas reales, a tantos sinceros admiradores del otro, sin cuya labor y obra la mayoría nunca hubiésemos llegado a saber de esas otras culturas, mucho menos a admirarlas. Fueran cuales fueran los errores e inexactitudes existentes en sus informes y relatos.

Se podría llegar por último a condenar sin paliativos a una muestra como la de la March, crónica de como los artistas españoles de de 1950 para acá, estuvieron y están fascinados por Oriente, inspirándose en su arte y adoptando/adaptando sus modos. Manera que, si nos guiamos por estos nuevos conceptos, sólo puede calificarse de apropiación y por tanto no merece otro juicio que no sea condenatorio. Cuando en realidad es otro ejemplo más de las muchas fertilizaciones mutuas que han tenido lugar en la historia

jueves, 15 de junio de 2017

Espejismos

La poesía no quiere saber qué hay al final del camino; concibe el texto como una serie de estratos translucidos en cuyo interior las distintas partes - las distintas corrientes verbales y semánticas -, al entrelazarse o desenlazarse, reflejarse o anularse, producen momentáneas configuraciones. La poesía busca, se contempla, se funde y se anula en las cristalizaciones del lenguaje, Apariciones, metamorfosis, volatilizaciones, precipitaciones de presencia. Estas configuraciones son tiempo cristalizado: aunque están en perpetuo movimiento, dan siempre la misma hora - la hora del cambio. Cada una de ellas contiene a las otras, cada una está en las otras; el cambio es sólo la repetida y siempre distinta metáfora de la realidad.

Octavio Paz, El mono gramático.

Ya en otras ocasiones, les he hablado de mi admiración por el escritor mejicano Octavio Paz. Ella me ha llevado a que, entre otras cosas, haya estado leyendo estas últimas semanas una integral de sus poemas, completada por las muchas traducciones de poesía, francesa, inglesa, oriental, en las que se embarcó.

A pesar de lo mucho que me gustó el primer omnibus de su obra poética, el llamado Libertad bajo palabra, compilado por el propio autor en los años cincuenta, abordé la lectura de su poesía posterior con cierta aprensión.  En parte, porque Libertad bajo palabra adolecía de ser una obra de juventud, que mostraba demasiado bien a las claras los muchos tanteos, vagabundeos y vueltas atrás que Paz había dado antes de encontrar una voz propia. Su primera parte estaba lastrada por un clasicismo teñido de modernismo que pronto se revelaba estéril a la hora de expresarse, simplemente porque todo lo que podía decirse con esas herramientas estaba ya dicho, sin que fuera posible evitar repetirse. Sólo en la segunda parte, cuando Paz asimilaba las influencias de la vanguardia, especialmente el surrealismo, su voz comenzaba a ser personal, a mostrarnos un mundo nuevo en donde tanto el lector como el autor podían aventurarse sin saber lo que en él les esperaba, aunque fuera perderse sin destino.

sábado, 18 de marzo de 2017

La red y la expansión (IV)

Dennoch stellt sich spätesten hier die Frage nach den Gründen für die notorische Überlegenheit der zahlenmäßig noch lange weit unterlegenen europäischen Truppen über die einheimischen. Ausschlaggebend war letztlich nicht die technische  Vorsprung, sondern die Kontrolle und Versorgung der Truppe. Bis ca. 1770 verfügten die Europäer zwar  über weit bessere Kanone und Gewehre, die einheimischen Fürsten hatten damals überhaupt keine richtige Feldartillerie. Bei Plassey und danach bai Buxar spielte das eine große Rolle. Aber mit Hilfe der Franzosen und anderen Europäern sowie von Deserteuren holten die Inden rasch auf, obwohl die E.I.C das artilleristische Knowhow geheim zu halten versucht hatte. 1786 waren in Mysore produzierten Musketen den britischen ebenbürtig, und die Engländer übernahmen ihrerseits sogar die dort entwickelten Raketen. Die europäischen Angehörigen der Companietruppen stellten zunächst eher eine negative Auslese dar. Die Mehrzahl bestand ohnehin aus Indern, der sogenannten Sepoy, zu diese Rekrutierung sich die E.I.C das vorläufig reiche Angebot auf der militärischen Arbeitsmarkt Indien geschickt zunutze machte. Ein typische Infanterieregiment bestand 1806 aus 46 britischen Offizieren und Unteroffizieren und 280 indischen Soldaten. Klare Befehlshierarchie und  europäischer Drill dieser Truppen befähigten Infanterie und Artillerie zu disziplinierten Operationen und zu einer relativ hohen Feuergeschwindigkeit, die Indischen Heeren zunächst völlig abging. Diesen fehlte die straffe Führung. Sie bestanden aus einem Konglomerat von Kontingenten einzelner vom Oberbefehlshaber abhängiger Führer, mit deren Loyalität und persönlichem Mut die Schlacht stand und fiel, wie sich am Plassey gerade demonstrieren lässt 

Wolfang Reinhard, Die Unterwerfung der Welt (La conquista del mundo)

No obstante, se presenta aquí la cuestión de las bases de la evidente supremacia de las tropas europeas sobre las indígenas, a pesar de la inferioridad numérica de aquéllas durante largo tiempo. Lo decisivo no fue en última razón  los adelantos técnicos, sino la disciplina y aprovisionamiento de las tropas. Hasta aproximadamente 1770 los europeos disponían de mejores cañones y fusiles, los príncipes del país no tenían entonces, por lo general, una artillería de campaña. En Plassey y luego en Buxar, esto jugó un gran papel. Sin embargo, con ayuda de los franceses y otros europeos, así como de desertores, los indios se pusieron rápidamente a la altura de los ingleses, aunque la E.I.C (la compañía de las Indias´) había intentado ocultar el conocimiento técnico. En 1786 se fabricaban mosquetes en Mysore comparables a los británicos y los Ingleses por su lado adoptaron incluso los cohetes allí desarrollados. Los miembros europeos de las tropas de la compañía tenían al principio más bien una pobre representación.  La mayoría la formaban los indios, los llamados Cipayos, para cuyo reclutamiento la I.E.C hacía uso de la rica oferte del mercado de trabajo militar en la India. Un regimiento típico de infantería se componía en 1806 de 45 oficiales y suboficiales británicos, junto con 280 soldados indios. Una cadena de mando clara y una instrucción a la europea capacitaba a esa infantería y artillería para realizar maniobras disciplinadas y mantener una alta tasa de fuego, que al principio diezmaba a los ejércitos hindúes. A estos les faltaba una dirección estricta. Se componían de un conglomerado de contingentes cada uno con su mando particular al servicio del príncipe, de cuya lealtad y valor personal dependía la batalla, como quedó demostrado en Plassey

Ya les he comentado en otras entradas, que para la historiografía ibérica la fecha decisiva en el despegue de Europa es 1500. Durante el siglo XVI, no sólo se incorporó América central y sur al ámbito de la cultura occidental, sino que se construyó la primera red comercial que englobaba al mundo entero, interconectando sus economías y volviéndolas dependientes unas de otras. Sin embargo, de mis lecturas recientes sobre The Great Divergence, al decir de los historiadores anglosajones, he tenido que reconocer que hay otro momento de igual importancia en la construcción de la supremacía europea: El siglo XVIII.

La diferencia entre la expansión europea del siglo XVI y la del siglo XVIII se puede resumir de manera muy simple. En el siglo XVI, Europa se puso al nivel del resto de culturas Euroasiáticas, como el Imperio Otomano, el Imperio Mogol de la India o las dinastias Ming/Quing de la China. Sin embargo, su presencia en el Océano Índico y el Extremo Oriente se limitó al control de las vías comerciales marítimas y al establecimiento de factorías comerciales aisladas. Cualquier intento de Los imperios orientales contaban con recursos humanos casi inagotables, o al menos muy superiores a lo que Europa podía mandar a Oriente, y supieron asimilar pronto las innovaciones técnicas bélicas creadas en Europa, como fusilería y artillería.

sábado, 4 de marzo de 2017

La red y la expansión (III)

Auf den Weg von der Vorcompanien zur voll entiwecklten V.O.C vollzog sich der Übergang von der Unternehmungsform der regulierten Companie (regulated company) über der Gesellschaft mit gemeinsamen Kapital (joint-stock company) zu einer Art von Aktiengesellschaft im modernen Sinn. Regulierte Companien waren reinen Personengesellschaft, in denen die darin zusammengeschlossenen Kaufleute selbstständig auf eigene Reichtum, aber nach bestimmten, meist von der Obrigkeit erlassenen Richtlinien operierten. Die joint-stock company hingegen war eine Kapitalgesellschaft, insofern sie tatsächlich mit einem gemeinsamen Kapital arbeitete. Im Unterschied zur moderne Aktiengesellschaft war dieses Kapital aber nur für eine Unternehmung, etwa eine Ostindienfahrt, oder höchstens für eine bestimmte Frist, etwa zehn Jahre, gezeichnet. Sie wurde zur Aktiengesellschaft, sobald (1) das Kapital nicht mehr füre eine befristete Dauer investiert wurde, (2) die unmittelbare Beteiligung jedem offen stand und infolgedessen (3) die Anteile an der Börse gehandelt werden konnten und (4) eine Haftungsbeschränkung in Höhe der Einlage entstand. Die Vorcompanien zeigten Züge der Kapitalgesellschaft von Typ der joint-stock company, bleiben aber Personengesellschaften, insofern die zum Aufstocken der Kapitals herangezogenen Teilhaber nicht selten nur über ein Mitglied des engeren Führungskreises, also nicht direkt und anonym partizipieren.

Wolfgang Reinhardt, Die Unterwerfung der Welt (El Sometimiento del Mundo)

En el camino de las Precompañias a la V.O.C (Compañia holandesa de las Indias Orientales) completamente desarrollada, se completó la transición entre la Compañía regulada (regulated Company) a una sociedad por acciones en sentido moderno, pasando por una sociedad de capital compartido (joint-stock company). Las Compañías reguladas eran simples sociedades limitadas, en las que los comerciantes participantes operaban independientemente con sus propias fortunas, pero según normas definidas, normalmente dictadas por la autoridad. La compañía de capital compartido, por el contrario, era una sociedad capitalista, en la medida en que operaba de hecho con un capital común. A diferencia de una sociedad anónima moderna, este capital sólo se contrataba para una única empresa, un viaje a las indias, o para un plazo determinado, aproximadamente diez años. Llegó a ser una sociedad anónima, tan pronto como, (1) el capital no se investía por un plazo de tiempo, (2) la participación directa estaba abierta a cualquiera y por consiguiente, (3) las participaciones podían ser negociadas en la Bolsa (4) y existía una limitación a la cuantía de los depósitos. Las precompañías presentaban rasgos de una sociedad anónima del tipo de las joint-stock, pero continuaban siendo sociedades limitadas, en la medida que las participaciones en el capital obtenido recaían con frecuencia sobre los miembros de los círculos directivos, sin poderse participar de forma directa y anónima.

En el recuerdo histórico el imperio ultramarino holandés ha quedado relegado a una zona de penumbra, casi la misma en la que se halla el imperio portugués. Casi parecería que el dominio mundial hispano del siglo XVI se transformó, en la segunda mitad del siglo XVIII, en un dominio mundial británico, consagrado con la victoria sobre Francia en la guerra de los siete Años y su expulsión del Canadá y la India. 

Sin embargo, si contemplásemos la situación del mundo en 1640, la balanza parecía estar inclinándose del lado holandés, que controlaba las principales rutas de navegación mundiales. En esa fecha, la V.O.C. (Compañía de las Indias Orientales) había substituido a Portugal como potencia en el Océano Índico, reduciendo su presencia a un par de bases aisladas, Macao y Goa. Holanda, por el contrario, era el único país que aún podía comerciar con el Japón tras la suspensión de todo contacto por parte del shogun Tokugaba, controlaba el estrecho de Malaca, vínculo entre la India y China, y tenía bases en Java y las Molucas, que le permitían beneficiarse no sólo del comercio de las especias, sino del de China, aunque fuera indirectamente a través de Manila. Además, ocupaba Ceilán y mantenía una importante estación de apoyo en Ciudad del Cabo, para reducir la distancia de la travesía de Holanda al Oriente.

El comercio con Oriente se había convertido en un monopolio suyo y seguiría siéndolo así durante gran parte del siglo XVII, pero los holandeses no se detuvieron allí. En las primeras décadas de ese siglo arrebataron gran parte de Brasil a Portugal, además de hacerse con sus bases de aprovisionamiento de esclavos en Angola, de manera que el Atlántico se convirtió en un lago holandés. Si no continúo siéndolo, se debió a que su escasa población era su mayor debilidad, de manera que si había podido resistir con éxito a un enemigo situado al otro lado de Europa, la corona española, no pudo hacer frente a dos vecinos como Francia e Inglaterra, que disponían además de una poderosa flota de combate. En las guerras de la segunda mitad del siglo, Holanda se vio separada de su imperio, obligada a reservar su flota para enfrentarse a sus vecinos, con la grave desventaja de saber que cualquier derrota era forzosamente definitiva.

El imperio holandés terminaría así derrumbándose en el Atlántico a finales del siglo XVII, para pasar en el XVIII a ser de segunda fila frente a la ascensión británica, quedando limitado a la actual Indonesia.

martes, 21 de febrero de 2017

La red y la expansión (II)

Aber Johann hat ein drittes Eisen im Feuer. Ebenfalls 1487 schickte er zwei Späher aus, die als Moslem verkleidet die Islamische Barriere überwinden sollten. Das Florentiner Bankhaus Marchioni war an der Finanzierung des Unternehmens beteiligt. Alfonso de Paiva hatte Briefe an der Priester Johannes dabei, den man inzwischen mit der Negus im Abessinien identifizierte. Pero da Covilha, ein sprachenkundiger Abenteurer, den man heute wohl als berufsmäßigen Geheimagenten bezeichnen wurde, sollte Indien erkunden. In Kairo trennten sich; de Paiva starb bald danach. Da Covilha fuhr auf den Seeweg nach Indien, erkundete die Malabarküste und das Gewürzgeschäft auf das genaueste und muss auf dem Rückweg den Persischen Golf und die afrikanische Ostküste besucht haben. Denn im seinen Bericht, den er 1490 von Kairo aus durch einen Juden, der im Auftrag des Königs auf ihn wartete, nach Lissabon schickte, betonte er, dass Sofala (im heutigen Mosambik), wohin er gelangt hat, von Guinea auf dem Seeweg rund um Afrika erreicht werden konnte. Dann ging Covilha nach Äthiopien, wo er zu hohen Ehre, einer Ehefrau und zahlreichen Kinder gelangte, aber bis zu seinem Ende festgehalten wurde.

Wolfang Reinhard, Die Unterwerfung der Welt (El sometimiento del mundo)

 Pero Juan (II de Portugal) tenía una tercera prioridad. En todo caso, en 1487 envío dos exploradores, disfrazados como Musulmanes, para que cruzasen la barrera islámica. La banca florentina Marchioni participó en la financiación de la empresa. Alfonso de Paive llevana cartas para el Preste Juan, quien se identificaba ahora con el Negus de Abisinia. Pero da Covilhn, un aventurero políglota, quien ahora sería similar a un experto agente secreto, debía explorar la India. En el Cairo se separaron y de Paiva murió al poco. Da Covilha siguió las rutas marítimas hasta la India, exploró con detalle la costa de Malabar y el comercio de las especias y debe haber visitado a la vuelta el Golfo Pérsico y la costa este de África, puesto que en su informe, enviado en 1490 del Cairo a Lisboa por mediación de un Judio que le esperaba allí por encargo del rey, señala que Sofala, en el actual Mozambique, ciudad que había visitado,. puede ser alcanzada desde Guinea navegando alrededor de África. Después de esto, Covilla marchó a Etiopia, donde con gran honor, consiguió esposa y muchos hijos, pero permaneció retenido hasta su muerte.

Cuando se comparan los Imperios marítimos de España y Portugal, fundados ambos a primeros del siglo XVI, llama la atención el carácter cataclísmico del primero. En apenas 50 años, de 1490 a 1540, el dominio español sobre gran parte del continente americano, en El Caribe, México, Panamá y Perú, estaba afianzado. En los cuarenta años siguientes, la propia inercia de la conquista llevaría a una segunda expansión hacia Chile, Argentina, Colombia, Venezuela, Centroamérica y Florida - y cruzando el Pacífico hacia las Filipinas - donde definitivamente se detendría hacía 1580. Por otra parte, al contrario que esa ley que nos dice que el tiempo de construir un imperio es proporcional a su longevidad, ese dominio perduraría durante más de dos siglos y medio, hasta 1810 y las guerras de Independencia. Incluso casi otro siglo más en Cuba, Puerto Rico y Filipinas. 

Ningún Imperio Europeo ha tenido esa longevidad, ni ha dejado una huella duradera en las tierras ocupados, a menos que estos estuvieran escasamente poblados, como EEUU, Canada, Australia o Nueva Zelanda. En el caso del imperio portugués contemporáneo en Asia - dejemos Brasil a un lado, por ahora -, llama la atención que tomó casi un siglo el lograr la circunnavegación del continente africano, desde los primeros intentos de Enrique el Navegante hacia 1400 hasta la arribada de Vasco de Gama a Calicut, en la India en 1498. Ese siglo de preparación se corresponde con un siglo de dominio indiscutido en solitario de Portugal sobre el océano Índico - y luego parcialmente en el Mar de la China Sudoriental y en las Molucas - hasta la irrupción de los comerciantes holandeses hacia 1600. Una supremacía que, no se olvide, era muy tenue y frágil, puesto que se limitaba al control de las vías de comunicación navales y la ocupación de algunos puertos estratégicos, como Goa, Ormuz o Malaca.

El balance, por tanto, estaría en contra del Imperio portugués y a favor del castellano, pero esta conclusión es equivocada, engañosa e injusto.

jueves, 16 de febrero de 2017

La red y la expansión (I)

Fest steht, dass im Zuge der Südexpansion des ptölemäischen Ägypten  gegen 100vChr,. Euxodos von Kyzikos zweimal direkt vom Roten Meer nach Indien fuhr und dass vermutlich um dieselbe Zeit ein gewisser Hippalos, der nach Vermutungen der Steuermann des Euxodus gewesen sein soll, das System der Monsune und damit der Möglichkeit der raschen Überquerung des Indischer Ozean für den Westen entdeckte. Die Ptölemaer begannen mit der Ausbau dieser Verbindung, scheinen sie aber wenig genutzt zu haben, auch wenn Kleopatra nach der Niederlage von Aktium die Flucht nach Indient erwog.
Die eigentliche Nutzung dieser neuen Möglichkeit begann erst unter römischer Herrschaft. Der Geographe Strabo berichtet, dass schon unter der ägyptischen Statthalterschaft des  Cornelius Gallus (30-27 v.Chr.) jährlich 120 Schiffe von Myos Hornos  (am südlichen Ende des Golfs von Suez) nach Indien fuhren, während es unter der Ptolemäern kaum zwanzig gewesen waren. Später wurde Myos Hornos von dem weiter südlichen gelegenen Berenice (auf die Breite von Medina bei Ras Benas) als Hauptindienthafen abgelöst. In beiden Fällen wurden die Güter über Land an den Nil und nach Alexandria transportiert. Man fuhr Mitte Juli von Ägypten ab und entlang der Küste nach Süden, um sich im Oktober vom Südwestmonsum nach Indien treiben zu lasse. Nach Eintritt des Nordostmonsum fuhr man dann noch im November oder Dezember von Indien an die Afrikanische Küste züruck und traf in Frühling den nächsten Jahres wieder in Ägypten ein.

Wolfang Reinhard, La conquista del Mundo (Die Unterwerfung der Welt): Historia Global de la expansión Europea de 1415 a 2015

Es seguro, que en la estela de la expansión del Egipto Ptolemaico hacia el sur, hacia el 100 a.C Euxodos de Kizikos viajó por dos veces directamente del Mar Rojo a la India y que probablemente, hacia la misma época, un tal Hippalos, que se supone debía ser el timonel de Euxodos, descubrió para Occidente el sistema de los vientos monzónicos y, por tanto, la posibilidad de una travesía rápida del Océano Índico. Los Ptolomeos comenzarón a trazar ese conexión, pero parecen haberla aprovechado poco, aunque Cleopatra sopesó huir a la India tras la derrota de Actio.
Un aprovechamiento claro de esta nueva posibilidad sólo comenzó durante el periodo romano. El geógrafo Estrabon nos informa, que ya durante el gobierno de Cornelio Gallo sobre Egipto (del 30 al 27 a.C.) partían hacia la India 120 barcos desde Mios Hornos (situado en el parte sur del Golfo de Suez) mientras que en tiempo de los Ptolomeos apenas lo hacían 20. Más tarde Myos Hornos fue substituido como puerto principal del comercio con la India por Berenice, situado aún más al sur (a la altura  de Medina en Ras Benas). En ambos casos, las mercancías eran transportada por tierra hasta el Nilo y luego a Alejandría. Se partía de Egipto a mediados de Julio y se navegaba a lo largo de la costa hacia el sur, para aprovechar en Octubre los vientos monzónicos del Sudoeste para cruzar a la India. Tras la llegada del monzón de noreste se navegaba de vuelta en noviembre o diciembre de la India a la costa de África y para llegar en la primavera del año siguiente a Egipto.

Si han ido siguiendo este blog, habrán podido ver que mis lecturas de este inicio de año giran alrededor de un problema histórico de primera magnitud: el dominio europeo sobre el mundo durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. La pregunta que es preciso responder puede resumirse simplemente en por qué Europa y no, por ejemplo, China, la India o el Imperio Otomano, que eran potencias mundiales en el siglo XVII y XVIII. Las respuestas que se han dado han sido muy variadas, especialmente ahora que la repulsa al colonialismo y el eurocentrismo son requisitos esenciales para realizar ese análisis. De ahí se ha derivado que todo estudio histórico sobre la expansión Europea deba ser obligatoriamente global, no sólo teniendo en cuenta la visión de las otras culturas, aparte de la Europea, que estuvieron implicadas en estos procesos, sino buscando un equilibrio en el relato de los hechos y las transformaciones. Equilibrio que no debe consistir en una mera asignación de un mismo número de páginas, sino que debe huir de atribuir una superioridad esencial a Occidente o una inferioridad no menos originaria a Oriente.

martes, 31 de enero de 2017

La singularidad

Thus, rather than looking at other advanced economies in the sixteenth through eighteenth centuries as cases of "Europe manqué", it probably makes more sense to look at Western Europe in this period as a none-too-unusual economy; it became the fortunate freak only when unexpected and significant discontinuities in the late eighteenth and specially nineteenth centuries enable to break through the fundamental constraints of energy use and resource availability that had previously limited everyone's horizons. And while the new energy itself came from a surge in the extraction and use of English coal, we shall see in the next two chapters that Europe's ability to take advantage of new world of mineral derived energy also required flows of various New World resources. It was through creating the preconditions for those flows that European capitalism and military fiscalism - as part of a large global conjuncture - really mattered.

The Great Divergence (La gran divergencia), Kenneth Pomeranz

De ese modo, más que considerar las otras economías avanzadas de los siglos XVI al XVIII como casos de "Europas fallidas", tiene mucho más sentido ver la  Europa Occidental de este periodo como una economía no demasiado fuera de lo corriente. Probablemente se convirtió en la excepción afortunada cuando discontinuidades inesperadas y significativas durante el siglo XVIII tardío y especialmente el siglo XIX la capacitaron para romper las limitaciones fundamentales de energía y disponibilidad de recursos que previamente habían limitado los horizontes de todo el mundo. Y mientras ese nueva energía provino de un incremento en la extracción y el uso del carbón inglés, en los dos próximo capítulos veremos que la capacidad para aprovechar ese nuevo mundo de energía mineral tambiém requería flujos de diferentes recursos del Nuevo Mundo. Fue mediante la creación de los requisitos de esos flujos que el capitalismo europeo y la fiscalidad militar - como parte de una coyuntura global - realmente importasen.

En una entrada anterior ya les había comentado el modo en que C.A. Bayly, en su libro The birth of modern world, 1780-1914, explicaba la ascendencia y dominio de Europa sobre el resto del mundo en el siglo XIX. En mi opinión, la explicación de Bayly no llegaba a esclarecer nada, puesto que partía de la premisa de que todas las civilizaciones estaban a punto de dar el salto a la modernidad, mientras que Europa sólo se había adelantado un poco y, por tanto, tomado la delantera.

Sin contar que la definición de modernidad en Bayly es lo suficientemente laxa para que en ella quepa todo - y por tanto sea completamente inútil a efectos clasificatorios -, este historiador hacía caso omiso de las claras diferencias entre las distintas civilizaciones, así como que ciertos avances técnicos, como la máquina de vapor, el ferrocarril o el buque de vapor , sólo surgieron en el contexto británico, sin que existieran correlatos en otras regiones, ni claros indicios de que fuera a haberlos. Claramente se trata de un intento por parte de Bayly de eludir en su relato una excepcionalidad Europea de corte colonialista, que cae sin embargo en el defecto opuesto, suponer una igualdad de base que le hace perder todo poder explicativo.

Por el contrario, Pomeranz, en el libro que les comento, parte de una tesis completamente distinta. Algo sucedió en Inglaterra en el siglo que media entre 1750 a 1850 y ese algo  tuvo un efecto de bola de nieve, de manera que lo que era sólo un artilugio para achicar agua en las minas de carbón británica condujo a una industrialización profunda de amplias zonas de Europa. No sólo Inglaterra, sino Bélgica, la Renania, el Norte de Francia y el norte de Italia. En la concepción de Pomeranz, la chispa inicial no hubiera podido prender sino hubieran existido una serie de requisitos iniciales en la Europa del siglo XVIII, incapaces por si solos de desencadenar la divergencia de Europa, pero que actuaron como catalizadores de la reacción. Hasta que esta fue ya incontenible, se tornó reacción en cadena, y llevó a Europa a dominar el mundo en el segundo tercio del siglo XIX

jueves, 8 de diciembre de 2016

El gozne (VIII)

Die Ausnahme davon ist die Revolution in Mexico, die das Jahrzehnt zwischen 1910 und 1920 ausfüllte, es bedürfte aber noch der ganze zwanziger Jahre, um ihre Folgen einigermaßen einzudämmen. Die mexikanische Revolution wurde schnell zu einem Bürgerkrieg, der mehrere unterschiedliche Phasen durchlief und dem jeder achte Mexikaner zum Opfer fiel: ein fürchterlicher Tiefpunkt in der Geschichte der Revolutionen, nur noch dem Taiping Aufstand in Ostchina vergleichbar. Die mexikanische Revolution war eine "große" Revolution nach französischen Modell. Sie besaß eine breite soziale Basis, war im Kern ein Bauernaufstand, aber doch viel mehr als das. Sie beseitige ein Ancien Regime, hier nicht eine absolute Monarchie, sondern eine mit der Zeit versteinerte Oligarchenherrschaft, und ersetzte sie durch ein "modernes" Einparteienystem, das bis vor wenigen Jahren bestand.

Jürgen Osterhammel, Die Verwandlung der Welt

La excepción es la Revolución Mexicana, que llena el decenio de 1910 a 1920 y necesito aún la década completa de los veinte, para contener de algún modo sus consecuencias. La Revolución Mexicana devino pronto una guerra civil, que atravesó diferentes fases y que costó la vida a uno de cada ocho mejicanos: un aterrador abismo en la historia de las revoluciones que sólo es comparable al levantamiento Taiping en la China oriental. La Revolución Mexicana fue una "gran" revolución al estilo francés. Consiguió una amplia base social, fue en su centro un levantamiento campesino, pero no obstante, mucho más que eso. Se deshizo de un "Antiguo Régimen", en este caso no una Monarquía Absoluta, sino un sistema oligárquico petrificado con el tiempo, y lo reemplazo con un Sistema de Partido Único "moderno", que se mantuvo hasta hace pocos años

La "excepción mexicana" de la que habla Osterhammel se refiere a que esta revolución americana coincide temporalmente con otras cuatro euroasiáticas: la Rusa de 1905, la Iraní de 1905, la Turca de 1908  y la China de 1911. Normalmente estas cuatro revoluciones (y la quinta mejicana) no se suelen unir ni estudiar en un sólo bloque, como sí ocurre con los movimientos de 1820, 1830 y 1848. Peor aún, normalmente su estudio suele dejarse a un lado, como sucesos periféricos, en una narración obsesionada con el estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa. Sin embargo, aunque desconectadas entre sí y normalmente fracasadas en sus objetivos, incluso cuando triunfaron, para Osterhammel vienen a demostrar uno de los muchos cambios que experimento el siglo XIX: en este caso una translación temprana de los centros de cambio político, de Europa al "tercer mundo", como luego ocurriría de forma general en el mundo de la Guerra Fría.

En este olvido hay bastante de eurocentrismo, presente y pasado. Normalmente se suele considerar el siglo XIX, de 1815 a 1914, como un siglo pacifico en la historia, sin guerras generales, punteado y sobresaltado por pasajeros intervalos revolucionarios, los citados movimientos de 1820, 30 y 48, o pequeñas guerras de "ajuste", la de Crimea del 50 o las nacionalistas de la década de los sesenta que culminan en la Francoprusiana. Sin embargo, esta concepción de un siglo tranquilo y estable es falsa incluso referida a Europa. Baste recordar los 75 años de inestabilidad y guerras civiles que afectaron a España de 1808 a 1875, o el infame polvorín de los Balcanes, donde las guerras de disolución del Imperio Otomano, se mezclaron con limpiezas étnicas y ajustes de cuentas entre los nuevos estados nacionales... que sólo se cerrarían con las guerras sin cuartel de 1991 a 1999, en Bosnia, Croacia y Kosovo.