Antes de pasar a comentar la nueva exposición del CaixaForum madrileno, de nombre Vampiros, la evolución del mito, me veo obligado a dar un capón a los organizadores. Si de lo que se trataba es de rastrear como ese icono contemporáneo ha sido plasmado en la literatura, la pintura y, en especial, el cine, es imperdonable olvidarse de un hito de la animación como fue Vampiros en la Habana (1987), de Juan Padrón. Vale que esta muestra provenga de una institución francesa, la Cinemathèque Française, lo que explica cierto sesgo temático y geográfico, pero eso no es disculpa para que no se haya pensado en adaptarla a las particularidades de otros públicos. En concreto, a las referencias que un espectador de habla hispana pudiera tener.
Volviendo ya a la propia exposición. Mientras la visitaba me di cuenta que de todos los mitos contemporáneos, el del vampiro es el único que sigue de actualidad o al menos se sigue cultivando con asiduidad. Otros muchos, centrales en nuestra cultura hasta ayer mismo, están ya bastante apolillados. El del Don Juan/Casanova, con Carmen como su opuesto en genero, es de poca entidad en una sociedad que ha visto ya de todo en materia sexual e incluso comienza a virar hacia un puritanismo producto del hastío. Asímismo, presencias ubícuas en otros tiempos, como la del vaquero/pistolero del Salvaje Oeste, se han desvanecido por completo del imaginario colectivo, sino es en forma de evocación nostálgica o irónica.




