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domingo, 12 de septiembre de 2021

Regreso a Entia: Stanislaw Lem

Precisamente entonces se desencadenó una guerra mundial, cuya característica más notable estriba en que hasta ahora sigue siendo un secreto de estado. Recibe diferentes nombres, Criptobellum o Mirobellum entre ellos, y las fuentes de Losania revelan lo mínimo cuando se investiga sobre el oponente en esa guerra secreta. En particular, no existe explicación alguna de por qué el enemigo se desvaneció por completo tras dos o tres décadas de conflicto, como si nunca hubiera existido. Ni siquiera se ha trasmitido el nombre que el estado enemigo se daba a si mismo. Para los losanienses era conocido como Clivia Nigra, para los kurdlandeses, Caledonia. Su territorio era tan extenso como el Losania y se encontraba en las antípodas, en la cercanía del polo, sobre el continente de Zetlandia. No ha quedado de él otra cosa que un desierto cubierto de glaciares, cien metros de hielos eternos sobre un suelo helado. El gobierno de Losania ha impuesto una cuarentena indefinida sobre la región asolada, que  prohíbe el acceso a Zetlandia de toda expedición científica o militar. En todo caso, según las informaciones recibidas. Nuestros losanistas han propuesto diferentes hipótesis sobre el tema, de las que no se deduce una conclusión clara.

Regreso a Entia, Stanislaw Lem.

Retorno a Entia (o traducido con literalidad, Inspección sobre el terreno) es una obra tardía, de los años ochenta del siglo XX, de Stanislav Lem. Por aquel entonces, este escritor de ciencia ficción se hallaba enfrascado en la llamada biblioteca del siglo XXI, una serie de escritos experimentales consistentes en prefacios a libros inexistentes. Ese formato que le permitía una gran libertad creativa, al poder abordar, en extensiones cortas, temas que sería complicado convertir en ficciones. Como consecuencia, su obra estrictamente de ciencia ficción -y la de especulación científica- decayó un tanto. Aún llego publicó obras magníficas como Fiasco,  pero otras, como Paz en la tierra, no pasan de una compilación mal trabada de cuentos aislados. Retorno a Entia se resiente un tanto de esa misma falta de unidad, pero a pesar de eso creo que pertenece a sus mejores obras.

Su protagonista es Ijon Tichy, personaje recurrente en la vertiente humorística de la producción de Lem -aunque a veces se nos hiele la sonrisa con sus desventuras-. En Retorno a Entia, Tichy traba contacto con un organismo oficial suizo, a cargo de preparar las futuras relaciones diplomáticas de la tierra con civilizaciones extraterrestres. Con ese objetivo, esa institución ha recopilado toda la información existente otros planetas -por ejemplo, la contenida en los relatos del propio Tichy, e incluso ha desarrollado un ordenador capaz de realizar predicciones de sucesos venideros, una de las cuales traerá consecuencias desconcertantes a Tichy: los dos estados que se reparten el planeta Entia exigen que el astronauta se retracte de sus informes sobre el planeta, sin relación alguna con la realidad. Intentando descubrir la razón de esa indignación, Tichy pide acceso a la información que custodia el instituto suizo, a cuyo examen se dedica buena parte del libro. Al final, no le queda otro remedio que viajar a la propia Entia, de ahí la Inspección sobre el terreno a la que hace referencia el título original.

jueves, 29 de abril de 2021

Las nieblas de nuestro medievo (III)

Lo mejor era mantener e intensificar la estrategia del hambre. Ordeno pregonar ante las murallas que todo aquel que osara salir de la urbe sería quemado vivo. Desde ese punto, emergió el Campeador más sanguinario y brutal, que aplicaba medidas extremas contra todo aquel que consiguiese apresar. Cumplió sus amenazas y mandó a la hoguera a algunos ante los ojos de todos; ciertos días, llegó a quemar hasta a diecisiete personas. A otros los arrojaba a perros para que los despedazaran vivos. Los que lograban escapar de este destino atroz era porque resultaban capturados sin que lo supiera Rodrigo y eran enviados a «tierra de cristianos» para ser vendidos allí como esclavos, sobre todo jóvenes y mujeres vírgenes. Si tenía conocimiento de que algún reo tenía parientes ricos en Valencia lo torturaba colgándolo en los alminares de las mezquitas de fuera de la villa y apedreándolo allí mismo. Algunos musulmanes de Alcudia cuando entendían que aquellos correligionarios estaban a punto de morir, solicitaban que fueran liberados y que les permitiesen vivir con ellos en el arrabal.

David Porrinas González. El Cid, Historia y mito de un señor de la guerra.

Hablar de El Cid es una tarea difícil. Al contrario que otros personajes históricos, permanece vivo en la memoria popular, aunque sea en forma de leyenda. El debate, por tanto, no queda restringido a los círculos académicos, en términos casi incomprensibles para los legos, sino que afecta e involucra creencias aprendidas durante la infancia, inseparables de la propia personalidad. Tanto peor cuanto el Cid ha adquirido, a lo largo de la historia, tintes de mito fundacional, encarnación de las esencias de un país, bandera en torno a la cual reunirse para defenderse del enemigo.

En ese sentido, como bien señala David Porrinas en el último capítulo de su excelente libro sobre El Cid, es válido y pertinente realizar un ejercicio de metahistoria, Ya desde el mismo momento de su muerte, en 1099, comienza un proceso de mitificación, de inclusión de elementos bigger than life, evidente incluso en las mismas crónicas contemporáneas y que alcanza su primera cumbre literaria con el Cantar del Mío Cid, escrito hacia 1200. Una datación que, al modo postmoderno, nos ofrece una pista sobre lo que realmente estaba contando esa obra anónima: si las andanzas de El Cid tenían lugar en tiempo de la amenaza almorávide, el poeta del Mío Cid era contemporáneo del ascenso de los almohades.