domingo, 25 de agosto de 2013

The Beltessasar List (XII); Das Rad (2001), Stenner, Wittlinger, Uibel











En mi revisión semanal de las compilaciones de cortos animados realizadas por el misterioso Beltesassar, le ha llegado el turno a Das Rad, realizada en 2001, por Chris Stenner, Heidi Wittlinger y Arvid Uibel.

Más que el corto en sí - notable, pero no extraordinario -, su importancia está en servir de introducción a lo que ha terminado por ser todo un género de la animación europea: el corto realizado como ejercicio de graduación por un grupo de estudiantes. Como puede esperarse, la mayoría de estos cortos suelen revelar la inexperiencia de sus creadores, de forma que los mejores no pasan de ser un par de buenas intuiciones ilustradas de la mejor forma posible - normalmente la de moda en aquel entonces -, cuando no ocurre que el hecho de ser un trabajo en colaboración los torna algo impersonales, cuando no mal trabados. Por otra parte, las promesas que los mejores de estos cortos despiertan, suelen quedar sin cumplirse, ya que los creadores suelen emprender carreras en solitario, que suelen llevarles a terrenos muy lejanos de la creación independiente en solitario, sea por su dedicación a la publicidad o su integración en los inmensos equipos anónimos de las majors.

El problema mayor, sin embargo, no es ése. Dado el exíguo mercado y repercusión social que tiene la animación independiente/experimental, fuera de los festivales y las firmas consagradas, estos filmes de estudiante han acabado por ocupar un porcentaje desproporcionado a su importancia en la producción animada Europea. No debería ser así, ya que como digo, no se tratan de productos finales, sino de ensayos y tanteos, perfectos para descubrir promesas y talentos, pero no para ser considerados como obras mayores, especialmente cuando con demasiada frecuencia se convierten en la única obra importante de esos creadores. Por supuesto, la culpa no es de los estudiantes, cuyos filmes son muchas veces de altísimo nivel, sino de el inmenso equívoco sobre la animación en el que se basa la opinión general del público y la mayor parte de la crítica.

Das Rad, el corto de esta semana es uno de esos filmes de estudiante - pieza única. Su carrera fue inesperadamente larga, llegando incluso a la ceremonia de los Oscars, cosa rara para una obra de sus características. La idea no deja de ser original, representar la historia de la humanidad desde el punto de vista de unos seres - unos montones de roca antropomorfos - cuyo reloj vital es mucho más lento que el nuestro, de manera que si bien los seres humanos individuales son invisibles a sus ojos, si pueden percibir la huella que estructuras más longevas - como carreteras y edificios - dejan en el paisaje.

Un rasgo que puede pasar inadvertido al espectador - especialmente en estos tiempos - es que a pesar de su fecha relativamente cercana, el corto no está realizado en animación 3D, sino en stop-motion. Dos factores pueden llevar a esa confusión, la perfección de los muñecos y de su movimiento - algo que en 2001 hubiera sido más notables, ya que los CGI aún no eran capaces de conseguir ese grado de realismo - y el hecho de que la stop-motion se complementa con efectos de ordenador, que permiten precisamente insinuar yreflejar ese ajetreo invisible de los seres humanos que solo resulta visible a los protagonistas minerales en forma de nuestras construcciones.

La idea es ilustrada y desarrollada de forma bastante ingeniosa, añadiendo un guiño que, por así decirlo, consigue poner en movimiento las ruedas de la historia,  para concluir con un mensaje de advertencia ante nuestro orgullo y prepotencia desmedidas. Al final del corto, la marea humana, a punto de sumergir a los dos protagonistas, ser revela  tan efímera como el ciclo de los días y la tierra, el paisaje natural, vuelve a ser el mismo que al principio del corto, mientras que las dos pilas de piedras vuelven a sus preocupaciones habituales, olvidadas del corto interludio que les hemos ofrecido con nuestro ascenso y caída.

Hasta ahí bien, pero tengo la impresión de que el corto no resiste varios visionados. Si la primera vez, la ignorancia de lo que va ocurrir mantiene el vilo al espectador, en los siguientes falta "algo" que supla ese secreto ya rebelado. Es entonces cuando se da uno cuenta que nos encontramos ante una obra valiosa, pero primeriza, cuyo mayor defecto es precisamente no haber tenido continuación alguna.

Pero basta de jeremiadas. Les dejo con el corto, disfrútenlo y rueguen a sus dioses que algún día la apreciación de la animación cambie.

 


Das Rad (The Wheel) from myloo on Vimeo.