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| Bronces de Azaila, siglo II a.C. |
Siguiendo con mi revisión del nuevo montaje del Museo Arqueológico Nacional (MAN) he llegado hoy a lo que son las dos áreas estrellas de la colección del museo: la Protohistoria de la península y la Hispania Romana. Ambas se caracterizan por una inmensa cantidad de hallazgos de primerísima calidad, en contraste con la Prehistoria que les antecede y los tiempos medievales que les siguen. Sin embargo, ambas épicas se distinguen claramente en el sentido y la interpretación que se les ha dado tradicionalmente.
Obviamente, en el caso de la conquista romana, el acento se halla en que en gran medida seguimos siendo ciudadanos romanos, herederos de una lengua, el Latín, y de unas ideas que aún impregnan nuestra vida cotidiana... con todas las reservas que quieran dársele a esto, ya que, al fin y al cabo, ni continuamos adorando a Zeus, ni nos entrenamos en la palestra. En el caso de la protohistoria o la Hispania/Iberia prerromana, nuestra fijación por ese tiempo se debe a que por primera vez tenemos fuentes literarias que hacen referencia a la península y, en cierta manera, se puede reconstruir una historia de la península desde la fecha mágica del 1000 a.C.
