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domingo, 24 de octubre de 2021

Exposición Tornaviaje (y otras) en el Museo del Prado

Los tres mulatos de Esmeraldas, Sánchez Galque

En el Museo del Prado acaban de abrirse tres exposiciones a cada cual más interesante: la llamada Tornaviaje, dedicada al arte creado en la América Hispana que acabó en la metrópoli; la titulada El hijo pródigo de Murillo y el arte de narrar en el Barroco andaluz, comparación de los estilos e intereses de tres pintores de ese periodo y lugar; para terminar con Leonardo y la copia de Mona Lisa, montada alrededor de la copia de ese cuadro, realizada en el taller de Leonardo, que fue descubierta y restaurada recientemente en el Museo del Prado.

Tornaviaje es un término marinero que se refiere específicamente a la ruta de vuelta en una travesía marítima. Descubrir esos tornaviajes era crucial en todo viaje de exploración, puesto que sin esas rutas de retorno -o si éstas eran difíciles e impracticables- era imposible mantener un establecimiento comercial en territorios que estaban, literalmente, al otro extremo del mundo. Así, la ciudad de Manila no fue viable hasta que Legazpi descubrió como navegar desde las Filipinas hasta México, evitando cruzar las zonas de influencia portuguesa. Una ruta que podía haber sido descubierta medio siglo antes: un hecho poco conocido de la expedición de Elcano es que, cuando ésta pierde a Magallanes en ese archipiélago, se decide dividirla en dos. Una, la comandada por Elcano, intentaría volver a España por el cabo de Buena Esperanza, la otra intentaría recruzar el Pacífico, empresa en la que encontrarían la ruta de Legazpi y estuvieron a punto de tener éxito.

lunes, 30 de agosto de 2021

La América de los Habsburgo (1517-1700), Ramón María Serrera

Pero si el principio de autoridad mayestática del monarca castellano se mantiene incólume -y hasta revigorizado- a lo largo de la centuria (el siglo XVII) en el plano de la teoría jurídica, algo muy distinto es lo que estaba aconteciendo en la realización directa del poder del Estado en el Nuevo Mundo. La venalidad de oficios, la corrupción burocrática, el clientelismo administrativo y las irregulares comunicaciones marítimas lentamente iban permitiendo el secuestro gradual de parcelas cada vez más amplias del control efectivo sobre las Indias por parte de los poderes locales. Nunca como entonces tuvo tanta validez aquéllo de <<la ley se acata pero no se cumple>>. A fines del siglo, los grandes centros de decisión ya no están en la corte del Rey Católico, sino en sus provincias ultramarinas. Sólo unos frágiles vínculos de soberanía preservaban la unidad entre las dos partes del Imperio, que desde hacía tiempo habían decido marchar por separado. Las reformas borbónicas intentarían en la siguiente centuria recuperar -hasta donde era posible- un control que parecía perdido para siempre.

La América de los Habsburgo (1517-1700) Ramón María Serrera

En una entrada anterior sobre este mismo libro, ya les había señalado el daño irreparable que la resurgencia nacionalista española está causando a la historiografía de la América Hispana. Al igual que ocurrió con la guerra civil, el afán revisionista ha cambiado los términos del debate de modo irreversible: no se intenta ya analizar cómo se produjo la conquista o cómo se organizo el nuevo ámbito imperial hispano, sino que se combaten las falsedades de la llamada "leyenda rosa". En realidad, propaganda franquista remozada, como tantas otras propuestas históricas de nuestras "nuevas" derechas.

Un ejemplo, de esa leyenda rosa es el acento puesto en la fundación, al poco de terminar la conquista, de universidades en América, así como de la presencia de estudiantes indígenas en las mismas. Hecho que, si bien es cierto, hay que puntualizar. Primero, la universidad del siglo XVI poco tiene que ver con la universidad contemporánea. En aquel tiempo, las universidades no eran centros punteros de investigación, sino meros transmisores de unos saberes desfasados, procedentes de la antigüedad clásica y de la escolástica medieval, que estaban siendo puestos en tela de juicio por los intelectuales renacentistas. Tanto es así que la revolución científica, iniciada hacia 1600, se realiza al margen de las universidades, mediante redes informales entre estudiosos y asociaciones científicas de nueva planta

Respecto a la presencia de indígenas, hay que señalar que la universidad no estaba abierta a todos, sino que era patrimonio de las élites. En realidad, un título universitario era otra manera de demostrar esa filiación, en especial para los segundones de las familoas, desposeídos de una herencia familiar destinada al primogénito. Teniendo esto en cuenta, cabe preguntarse qué indígenas podrían acceder a la universidad en la América Hispana y la respuesta es inequívoca: aquéllos que proviniesen de matrimonios mixtos cuya padre -y no la madre- fuera una persona de origen hispánico y de especial preeminencia en la sociedad indiana. No se olvide que la sociedad colonial, al igual que la peninsular, estaba obsesionada con la limpieza de sangre, como demuestran las pinturas que describen las casi infinitas variantes de mestizo y mulato, pero no los de lobo (indio-negro). Lo que importaban eran los escalones de ascenso -o de descenso- hasta la pureza racial blanca, no los que separaban laso tras razas entre sí.

jueves, 29 de julio de 2021

A vueltas con lo mismo (yI)

 Prescindiendo de esta resistencia activa, que se manifestó en forma de levantamiento o insurrección frente al pueblo conquistador, el mundo indígena puso en marcha a lo largo de todo el periodo español otros diversos mecanismos de oposición al orden impuesto por los castellanos en suelo americano. No fue una oposición. No fue una oposición encarnizada y directa en la que el enfrentamiento se dirimiese con las armas, sino una actitud individual -y no pocas veces también colectiva- de abandono, de odio al invasor e incluso de deserción del propio grupo o comunidad étnica. Frente a las brutales consecuencias que derivaron del choque con la nueva realidad, en la que -como expresaba el Libro del Chilam Balam- <<mancillada está la vida y muere el corazón de las flores>>, hay abundantísimos testimonios de esa actitud que no dudamos en calificar como resistencia pasiva, que no pocas veces se manifestó en su forma más radical: el abatimiento propio, el suicidio y la muerte. Hay constancia de ello en todas las provincias indianas. Los informantes son a veces los propios aborígenes, y en estos casos las vivencias son muy directas. Pero también aluden al fenómeno los españoles, tanto religiosos como funcionarios y, sobre todo, la mayor parte de los viajeros extranjeros que conocieron en vivo la realidad americana en las décadas que siguieron a la Conquista.

 Ramón María Serrera, La América de los Habsburgo.

Leer un libro de esta categoría -bien documentado y estructurado, resultado de un esfuerzo riguroso de investigación- me produce una profunda tristeza en nuestra coyuntura actual. El porqué supongo que se lo pueden imaginar. El auge reciente del nacionalismo español -en realidad, una puesta al día de las ideas que conformaron y cristalizaron durante el régimen franquista- ha pervertido los términos del debate. En vez de estudiar lo que ocurrió en esa época -y preguntarnos, por ejemplo, por las estrategias utilizadas por la corona hispana para afianzar su dominio-, cualquier estudio deviene arma de combate. Hay que demostrar el error del contrario, cueste lo que cueste, malgastando en ese combate las energías que nos permitirían obtener una clara visión del periodo colonial. Esfuerzos, por otra parte, que en su mayoría resultan hueros, ya que las controversias políticas tienen mucho de guerras religiosas: los creyentes son refractarios a cualquier razonamiento, de manera que las refutaciones sólo sirven para confirmar la fe.

No piense que este magnífico libro de Ramón María Serrera, centrado en la América Hispana de 1492  a 1700, tiene un afán polémico. Su descripción de la conquista del espacio americano y de la consolidación del imperio ultramarino sigue, en líneas generales, lo que otros muchos estudiosos han puesto de manifiesto desde hace, al menos, medio siglo. Forma parte del consenso general y no debería sorprender a nadie. A menos claro que se parta de determinados postulados ideológicos: los de ese nacionalismo renacido, combativo y vocinglero. Según sus tesis, la conquista fue una gloria inigualada que vino seguida de la construcción de un imperio basado en la justicia, sin par en ese aspecto con los que ya habían existido y los que habrían de venir. La substitución de las civilizaciones precolombinas por la occidental, en su versión hispana, habría sido un bien para esa regiones, al remplazar atraso y barbare por cultura y progreso, expresado en ciudades barrocas, universidades, imprenta y religión cristiana.

sábado, 31 de octubre de 2020

Atrincherados en nuestras mentes (yII)

Los primeros conquistadores (y el propio Cristóbal Colón) buscaban sacar provecho del descubrimiento; para explorar las minas y el suelo, necesitaban mano de obra. Isabel la Católica prohíbe la esclavitud de los indios, exige que sean considerados como súbditos libres de la Corona, jurídicamente iguales a los españoles. Los colonos sortea ese problema: se llega al trabajo forzado, a los &laquo;repartimientos&raquo; justificados por la necesidad de explotar el suelo y el subsuelo y por el rechazo de los indios a convertirse en asalariados. Esto provoca numerosos abusos, contra los que toman posición, sobre todo, los dominicos de Santo Domingo. De ahí las leyes de Burgos (1512-1513): se reglamenta la encomienda para limitar los abusos, pero, de resultas de ello, se da fuerza legal a las prácticas cotidianas.

En teoría, la encomienda se esfuerza en conciliar tres objetivos:

1º El estatuto jurídico del indio, un súbdito libre de los reyes de Espala. El indio encomendado no es jurídicamente un esclavo, el encomendero no es un señor jurisdiccional, tal como existe en España. La encomienda tampoco implica la propiedad del suelo, no es lo mismo que la hacienda.

2º El propósito de la colonización: la evangelización, de la que están encargados los encomenderos.

3º Los imperativos económicos: las prestaciones que los indios encomendados deben a los encomenderos. La encomienda es un poder delegado por la Corona a los colonos, autorizados a percibir tributos y a utilizar la fuerza de trabajo de los indios.

En realidad, las leyes de Burgos no solucionaron nada. Consagraron de derecho una institución de hecho; legalizaron el trabajo forzado, pero los abusos siguen siendo los mismos. Es en este contexto donde hay que situar la acción de Las Casa.

Joseph Pérez. Mitos y tópicos de la historia de España y América.

En una entrada anterior, les comentaba la visión distorsionada de la historia que está intentando imponer la derecha española renacida. El problema no es tanto su intencionalidad política, sino su confianza absoluta en mitos que no tienen fundamento histórico. Se trata de espejismos que, por su sencillez, tienen un gran poder de convicción, pero que nos hurtan la complejidad esencial de todo proceso histórico. Esas luces y sombras consustanciales a todo hecho pasado, que impiden un fácil juicio moral, pero que, a cambio, nos sirven para estudiar con más atención ese tiempo y sus repercusiones. A contemplar, ademas, con las mismas precauciones y distanciamiento nuestro presente, donde no hay explicaciones simples y sencillas, sino infinidad de facetas. La razón puede que no esté de nuestra parte, que estemos equivocados y confundidos, como le acontecía a la gente del pasado.

Como reacción, han aparecido obras de historiadores -de auténticos historiadores- que intentan despejar esos mitos, mostrando como no obedecen a los hechos a los que remiten, sino a reelaboraciones interesadas posteriores. Por ejemplo, la esencialidad de una nación española existente desde la prehistoria, un mito que tiene mucho de las historias de padres fundadores mitológicos del medievo y la edad moderna, caso del Túbal de la Biblia, de quien se decía que había sido el primer poblador de la península; pero que luego fueron reutilizadas durante la fiebre nacionalista del siglo XIX, cuando se buscaba crear células estatales estancas que pudiesen ser diferenciadas basándose en lengua, religión e historia comunes. 

Sin embargo, la tensión actual ha llegado a tal extremo, que libros en apariencia inocentes y neutrales han sido desplazados hasta hacerlos coincidir con uno de los bandos del debate. Tal es el caso de este Mitos y tópicos de la historia de España y América, del hispanista Joseph Pérez, recientemente fallecido. En origen, sólo se proponía aclarar una serie de ideas preconcebidas que todos tenemos sobre el Imperio Español y la expansión por tierras de América, sin pretender ser una obra polémica, mucho menos una de combate. Cosas que, por desgracia, ha acabado siendo, puesto que sus conclusiones se oponen frontalmente a las de esa nueva derecha.

jueves, 21 de marzo de 2019

Historia(s) de España (VI)

El tipo social de mayor importancia histórica fue, sin embargo, el denominado baquiano, que comenzó como cazador de esclavos. La gran demanda de mano de obra indígena, la licencia para capturar caribes antropófagos, el permiso para transportar indios desde las Lucayas a la Española, unido todo ello al pretexto de la guerra justa, contribuyó a la proliferación del cazador de esclavos otorgándole el carácter de un verdadero profesional. Marineros pobres, mineros fracasados, aventureros sin escrúpulos y toda clase de gente que aspiraba a ganar dinero fácil y con rapidez, organizaron compañas o compañías para conducir a los placeres de oro a esclavos indios, vendidos cada vez a mayor precio sin hacer preguntas sobre su origen. Esas cacerías, llamadas entradas, conquistas o - como en la frontera medieval - cabalgadas, fracasaron en las Pequeñas Antillas y en algunos tramos de la costa de Tierra Firme, donde los caribes las rechazaron con éxito, pero dieron buen resultado en otros lugares. Las compañas, financiadas por los empresarios de Santo Domingo, se formaron para explorar, rescatar esclavos o mercancías, o bien cualquier otra actividad legal, y eso hicieron no pocas veces con bien resultado. Sin embargo, en caso de que no ocurriese así y las deudas y los gastos se acumularan, siempre quedaba el recurso de acudir a zonas densamente pobladas por indios pacíficos, capturarlos, llevarlos a cualquier campamento minero y venderlos como esclavos bajo la pretensión de que se habían obtenido en guerra justa. Una cadena de intereses se forjó entre los cazadores de esclavos, los empresarios que los financiaban, los mineros que precisaban mano de obra barata, los funcionarios del rey en la colonia, que no eran inmunes al provecho ilícito y aun al soborno, y finalmente algunos encomenderos absentistas que desde Sevilla y la corte se beneficiaban del sistema y procuraban tender un tupido velo de silencio sobre estos asuntos.

Con el tiempo, hasta los indios más pacíficos se convirtieron en luchadores decididos. Las compañas hubieron de organizarse militarmente, sus tácticas siguieron de cerca el modelo de las cabalgadas medievales de musulmanes y cristianos. Cuando la experiencia de estos cazadores comenzó a neutralizar la ventaja inicial que los indios tuvieron para su defensa como conocedores del terreno, las cabalgadas hicieron uso devastador de su superioridad técnica sobre los nativos, el caballo les proporcionó velocidad y un gran radio de acción; el perro pastor bien entrenado les ayudó a evitar emboscadas, a seguir el rastro de los indios y a aterrorizarlos; la espada y otras armas de acero superaban a las flechas, dardos y macanas de piedra o de madera de los indígenas. Las armas de fuego, escasas, caras y pronto oxidadas en el trópico apenas se usaron. Por idéntica razón, las armas defensivas se aligeraron y adaptaron al clima y a las armas de los nativos: escudos de madera y cuero, corazas de cuero rellenas de algodón, etc..

Guillermo Céspedes del Castillo, América Hispana, Tomo VI de la Historia de España dirigida por Tuñón de Lara.

Ya les he señalado en múltiples ocasiones mi disgusto con la Historia de España que Tuñón de Lara dirigió a finales de los 70, principios de los 80. Los diferentes tomos no acaban de cuajar, sin pasar de mera una colección de extensos artículos recopilados para la ocasión. No ayuda que bastantes de estos tomos sean colaboración entre varios autores, sin que se haya cuidado el revisar los contenidos para que cuadren los unos con los otros, de forma que resulta imposible obtener una visión unitaria del periodo en estudio. Añádanse unas cuantas malas decisiones de partición cronológica y geográfica, que separan de manera estanca los diferentes elementos en liza y relación de la España antigua y medieval; o la tendencia a no explicar, ni siquiera con notas, las muchas citas y referencias obscuras que atiborran el texto, defecto tanto peor cuando se publicó en una época sin internet, en la que era casi imposible obtener esa información externa. Bueno, sí, pero tras arduas búsquedas bibliográficas.

El resultado es una obra desequilibrada, árida, en la que aquí y allá se pueden encontrar tesoros, pero tan aislados y tan difíciles de predecir que casi no merece la pena buscarlos. Salvo en dos ocasiones, curiosamente tomos que estuvieron a cargo de un único estudioso, lo que sirvió para dotarles de esa unidad y coherencia que en otros volúmenes brilla por su ausencia. El primero, dedicado a la España Musulmana, ya lo comenté hace unos cuantas semanas. El segundo, dedicado a la América Hispana, es un ejemplo de como hay que narrar la historia, próximo, en más de un aspecto, a esas historias globales y universales que se han puesto de moda en las últimas décadas. 

Aunque tiene el defecto de no adentrarse en detalle en los hechos concretos, como la historia de la conquista, las luchas entre los conquistadores, las rebeliones indígenas o el complejo de guerras de Independencia, Guillermo Céspedes, su autor, realiza una magnífica labor a la hora de narrar todo lo demás. Un "todo lo demás" que se compone de los fundamentos tecnociéntificos que facilitaron la conquista; las múltiples modalidades en que ésta pudo haberse plasmado y no lo fue, tanto por la acción de los propios conquistadores como la de la corona; la compleja estructuración socioeconómica de las tierras conquistadas, girando alrededor de unas pocas fuentes de recursos, ya fueran los metales preciosos o la riqueza agropecuaria; o las intromisiones de la corona en la vida económica de las colonias, que impidió una imbricación de las mismas en un area multicontinental que uniese las Filipinas, Perú y Méjico, para, por el contrarios, separarlas en entidades aisladas y estancas, dependientes artificialmente de la metrópoli. Prefigurando, en especial tras las reformas ilustradas del siglo XVIII, los estados independientes del XIX.

jueves, 6 de abril de 2017

La red y la expansión (VI)

Das ökonomische Beutezyklus entspricht politisch eine Gewaltzyklus. Der Herrschaftsanspruch der Conquista musste sich in der ersten Jahrzehnten erst einmal durchgesetzt werden, oft genug mit brutaler Gewalt, wo sich die lokalem Eliten nicht zur Unterwerfung bequemten. Immer wieder kann es auch zu gewaltsamen Widerstand der Indigenas, die freilich nie eine gemeinsame Front gegen ihren neuen Herren gebildet haben. Dann wäre es wahrscheinlich um deren Herrschaft geschehen gewesen. Denn die Bedingung der Möglichkeit ihrer Durchsetzung war die lokal begründete Identität der Indigenas, denen die alten Imperien nicht mehr bedeuten hatten als das neue. Solange die lokalen Eliten ihre Interessen gewahrt sahen, fügten sie nicht hier so gut ein wie dort. Allenfalls die neuartige Forderung nach einen Wechsel der Religion wirkte störend. Denn auch das Christentum, wurde in jenen Jahren gewaltsam ausgebreitet, nicht durch ausdrücklichen Glaubenszwang, denn der war theologisch unzulässig, sonder durch planmäßige Vernichtung der bisherigen Religionen, durch Zerstörung ihrer Kultstätten und Kultgegenstände und durch Unterdrückung ihres Kultus.

Wolfgang Reinhard, der Unterwerfung der Welt

Al ciclo de saqueo económico se correspondía un ciclo de violencia. Las aspiraciones de dominio de la cosnquista debieron llevarse a cabo de una vez en sus primeros decenios, frecuentemente con  violencia brutal allí donde las elites locales no se acomodaban a la sumisión. Una y otra vez contra la violenta resistencia de los indígenes, que nunca consiguieron formar un frente común contra sus nievos amos. En ese caso probablemente ellos habrían conseguido ser los dominadores, ya que la condición que posibilito que la conquista se llevase a cabo, fue la identidad local de los indígenas, para la que los nuevos y los viejos imperios valían lo mismo. En tanto que las elites locales vieran asegurados sus intereses, se integraban igualmente en uno como en el otro. En todo caso, la nueva exigencia de un cambio de religión tuvo repercusiones indeseadas. Porque la Cristiandad también se extendió en ese tiempo de forma violenta, no mediante conversiones forzosas, dudosas desde un punto de vista teológica, sino a través de la aniquilación planificada de las antiguas religiones, mediante la destrucción de los lugares y objetos de culto, así como la represión de ese culto.

Siguiendo con la comparación entre el Imperio Español y los otros imperios europeos, una excepcionalidad del primero es que se las arregló para conseguir cambios irreversibles. Tras la descolonización de los años 60 del siglo XX, los imperios europeos decimonónicos e incluso algunos contemporáneos del español, como el portugués, desaparecieron sin dejar huella en las tierras que ocuparon. Ni la lengua ni la religión de los colonizadores pasaron a ser la de los sometidos, en claro contraste al caso hispano, que creo multitud de sociedades hijas por todas las Américas. 

A esto se podría oponer el caso de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, el Canadá o los mismos Estados Unidos. Sin embargo, la victoria de occidente en esas tierras se ha debido simplemente a la desaparición de la población nativa, substituida por contingentes de emigrantes europeos. En el resto de las colonias occidentales. tanto en África como en Asia, el proceso ha sido el contrario y a la ocupación europea ha sucedido un claro movimiento de "revival", en el que los trasgos culturales anteriores a la colonización han sido recuperados y potenciados. Bien de forma radical, como en el mundo Islámico, o de manera más atenuada, como en la China o en la India.

¿Cuál es la razón de esta divergencia?

jueves, 30 de marzo de 2017

La red y la expansión (V)

Von 1520 bis 1600 lassen sich mindestens 17 größere Epidemien in der Neuen Welt identifizieren. 1518 tötete die erste Pockenepidemie eine großen Teil der Einwohner von Española soweit sie nicht bereit an einer 1493 mitgebrachten Grippe gestorben waren. Anschließend dezimierte sie 1520 die aztekischen Verteidiger von Tenochtitlán und suchte Südamerika und das südliche Nordamerika heim, noch bevor sich die Europäer dort hatten blocken lassen. Der Inka Huayna Capac soll 1525 daran gestorben sein. Im Peru ist die gedrängt siedelnde  Küstenbevölkerung fast völlig verschwunden und durch Weiße und Afrikaner ersetzt worden, während die verstreuter lebenden Hochlandindianer sich relative besser gehalten haben.- ansteckungsträchtige  Kontakte waren hier seltener
Auch die Bevölkerungsverluste im Bereich der Pueblokuktur der nordamerikanischen Südwestern und der Mississippikultur der Südostens sollen so hoch gewesen sein, dass die Ordnung der  Letzteren sich auflöste und durch neue Verbände von Überlebenden ersetzt wurde. De Soto traf um 1540 im heutigen Südkarolina verlassen und überwucherte Städte an. An der nördlichen Atlantikküste trat die erste Epidemie 1616 bis 1618 auf; einige Stämme wie die Massachusett oder Wampanoaq verloren damals kurzfristig 90 Prozent ihrer Angehörigen. Im Gebiet der Großen Seen begann es 1633; 1639/49 reduzierte eine Pockenepidemie die 21.000 Huronen an die Hälfte.

Wofgang Reinhard, Der Unterwerfung der Welt (la apropiación del mundo)

De 1500 a 1700 se pueden identificar como mínimo 17 grandes epidemias en el nuevo mundo. En 1518 una epidemia de viruela acabó con gran parte de los habitantes de La Hispaniola, de aquéllos que no habían muerto en la epidemia de Gripe de 1493. Posteriormente, en 1520, diezmó a los defensores aztecas de Tenochtitlán y se hizo fuerte en Sudamérica y el sur de Norteamérica, antes incluso de que los Europeos hiciesen sentir su presencia allí. El inca Huayna Capac debió morir de ella en 1525. En Perú, la zona densamente poblada de la costa quedó casi completamente deshabitada y tuvo que ser repoblada por blancos y africanos, mientras las poblaciones dispersas indígenas del Altiplano lo soportaron mejor - lo contactos que llevaran al contrario eran allí más raros.
Las perdidas de población en el ámbito de la cultura Pueblo del suroeste  norteamericano y de la cultura del Mississippi del sudeste deben haber sido también tan altas, que el orden social de los supervivientes se vino abajo y tuvo que ser substituido por nuevas formas sociales. En la costa atlántica del noreste se produjo la primera epidemia de 1616 a 1618, algunas tribus como los Massachusett o los Wampanoaq perdieron a corto plazo un 90 por ciento de sus miembros. En la cuenca de los grandes lagos comenzó en 1633, una epidemia de viruela de 1643 a 1649  redujo a la mitad a los 21.000 hurones.

En entradas anteriores, les comentaba las grandes dificultades de la expansión marítima europea en los mares de Asia y sus parcos resultados, medidos en territorios conquistados. a principios del XVII la presencia de portugueses, españoles, holandeses, ingleses y franceses se reducía a unos pocos enclaves e incluso se podía decir que se había reducido con respecto a su máximo a finales del XVI. Japoneses y Chinos habían conseguido cerrar sus fronteras y expulsar a estos molestos recién llegados, tolerándolos sólo allí donde les podían hacer falta y en los términos dictados por esos grandes imperios. En el resto, la presencia Europea sólo se había mantenido pujante por el desinterés marítimo de los grandes imperios asiáticos, demasiado ocupados por las campañas y guerras terrestres. De hecho, el único logro de esta primera expansión europea fue precisamente la construcción de una red de comunicación marítima mundial controlada por Occidente, pero para que este factor pesará de forma decisiva en la balanza habría que esperar al siglo XVIII y la supremacía bélica de los ejércitos europeos.

Esa supremacía no existía en el siglo XVI, de forma que las aventuras militares europeas en África y Asia solían terminar en desastres sin paliativos o tensos puntos muertos sin posibilidad de expansión. Añádase que la propia Europa se encontraba bajo asedio en el siglo XVI, amenzada por una expansión otomana que había alcanzado las puertas de Viena y había convertido el Mediterráneo, de nuevo, en un lago musulmán. Por eso, resultan tan llamativas e inesperadas las conquistas españolas en América, que sólo cabe calificar de cataclísmicas y que parecen desafiar toda explicación. Por ofrecer algunos datos comparativos, entre 1520 y 1540,  en el espacio de una generación, los conquistadores españoles se hacen con los imperios azteca e inca; mientras que hacia 1580, en el espacio de la vida de un hombre, han completado la conquista del espacio americano.

jueves, 16 de febrero de 2017

La red y la expansión (I)

Fest steht, dass im Zuge der Südexpansion des ptölemäischen Ägypten  gegen 100vChr,. Euxodos von Kyzikos zweimal direkt vom Roten Meer nach Indien fuhr und dass vermutlich um dieselbe Zeit ein gewisser Hippalos, der nach Vermutungen der Steuermann des Euxodus gewesen sein soll, das System der Monsune und damit der Möglichkeit der raschen Überquerung des Indischer Ozean für den Westen entdeckte. Die Ptölemaer begannen mit der Ausbau dieser Verbindung, scheinen sie aber wenig genutzt zu haben, auch wenn Kleopatra nach der Niederlage von Aktium die Flucht nach Indient erwog.
Die eigentliche Nutzung dieser neuen Möglichkeit begann erst unter römischer Herrschaft. Der Geographe Strabo berichtet, dass schon unter der ägyptischen Statthalterschaft des  Cornelius Gallus (30-27 v.Chr.) jährlich 120 Schiffe von Myos Hornos  (am südlichen Ende des Golfs von Suez) nach Indien fuhren, während es unter der Ptolemäern kaum zwanzig gewesen waren. Später wurde Myos Hornos von dem weiter südlichen gelegenen Berenice (auf die Breite von Medina bei Ras Benas) als Hauptindienthafen abgelöst. In beiden Fällen wurden die Güter über Land an den Nil und nach Alexandria transportiert. Man fuhr Mitte Juli von Ägypten ab und entlang der Küste nach Süden, um sich im Oktober vom Südwestmonsum nach Indien treiben zu lasse. Nach Eintritt des Nordostmonsum fuhr man dann noch im November oder Dezember von Indien an die Afrikanische Küste züruck und traf in Frühling den nächsten Jahres wieder in Ägypten ein.

Wolfang Reinhard, La conquista del Mundo (Die Unterwerfung der Welt): Historia Global de la expansión Europea de 1415 a 2015

Es seguro, que en la estela de la expansión del Egipto Ptolemaico hacia el sur, hacia el 100 a.C Euxodos de Kizikos viajó por dos veces directamente del Mar Rojo a la India y que probablemente, hacia la misma época, un tal Hippalos, que se supone debía ser el timonel de Euxodos, descubrió para Occidente el sistema de los vientos monzónicos y, por tanto, la posibilidad de una travesía rápida del Océano Índico. Los Ptolomeos comenzarón a trazar ese conexión, pero parecen haberla aprovechado poco, aunque Cleopatra sopesó huir a la India tras la derrota de Actio.
Un aprovechamiento claro de esta nueva posibilidad sólo comenzó durante el periodo romano. El geógrafo Estrabon nos informa, que ya durante el gobierno de Cornelio Gallo sobre Egipto (del 30 al 27 a.C.) partían hacia la India 120 barcos desde Mios Hornos (situado en el parte sur del Golfo de Suez) mientras que en tiempo de los Ptolomeos apenas lo hacían 20. Más tarde Myos Hornos fue substituido como puerto principal del comercio con la India por Berenice, situado aún más al sur (a la altura  de Medina en Ras Benas). En ambos casos, las mercancías eran transportada por tierra hasta el Nilo y luego a Alejandría. Se partía de Egipto a mediados de Julio y se navegaba a lo largo de la costa hacia el sur, para aprovechar en Octubre los vientos monzónicos del Sudoeste para cruzar a la India. Tras la llegada del monzón de noreste se navegaba de vuelta en noviembre o diciembre de la India a la costa de África y para llegar en la primavera del año siguiente a Egipto.

Si han ido siguiendo este blog, habrán podido ver que mis lecturas de este inicio de año giran alrededor de un problema histórico de primera magnitud: el dominio europeo sobre el mundo durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. La pregunta que es preciso responder puede resumirse simplemente en por qué Europa y no, por ejemplo, China, la India o el Imperio Otomano, que eran potencias mundiales en el siglo XVII y XVIII. Las respuestas que se han dado han sido muy variadas, especialmente ahora que la repulsa al colonialismo y el eurocentrismo son requisitos esenciales para realizar ese análisis. De ahí se ha derivado que todo estudio histórico sobre la expansión Europea deba ser obligatoriamente global, no sólo teniendo en cuenta la visión de las otras culturas, aparte de la Europea, que estuvieron implicadas en estos procesos, sino buscando un equilibrio en el relato de los hechos y las transformaciones. Equilibrio que no debe consistir en una mera asignación de un mismo número de páginas, sino que debe huir de atribuir una superioridad esencial a Occidente o una inferioridad no menos originaria a Oriente.

jueves, 8 de diciembre de 2016

El gozne (VIII)

Die Ausnahme davon ist die Revolution in Mexico, die das Jahrzehnt zwischen 1910 und 1920 ausfüllte, es bedürfte aber noch der ganze zwanziger Jahre, um ihre Folgen einigermaßen einzudämmen. Die mexikanische Revolution wurde schnell zu einem Bürgerkrieg, der mehrere unterschiedliche Phasen durchlief und dem jeder achte Mexikaner zum Opfer fiel: ein fürchterlicher Tiefpunkt in der Geschichte der Revolutionen, nur noch dem Taiping Aufstand in Ostchina vergleichbar. Die mexikanische Revolution war eine "große" Revolution nach französischen Modell. Sie besaß eine breite soziale Basis, war im Kern ein Bauernaufstand, aber doch viel mehr als das. Sie beseitige ein Ancien Regime, hier nicht eine absolute Monarchie, sondern eine mit der Zeit versteinerte Oligarchenherrschaft, und ersetzte sie durch ein "modernes" Einparteienystem, das bis vor wenigen Jahren bestand.

Jürgen Osterhammel, Die Verwandlung der Welt

La excepción es la Revolución Mexicana, que llena el decenio de 1910 a 1920 y necesito aún la década completa de los veinte, para contener de algún modo sus consecuencias. La Revolución Mexicana devino pronto una guerra civil, que atravesó diferentes fases y que costó la vida a uno de cada ocho mejicanos: un aterrador abismo en la historia de las revoluciones que sólo es comparable al levantamiento Taiping en la China oriental. La Revolución Mexicana fue una "gran" revolución al estilo francés. Consiguió una amplia base social, fue en su centro un levantamiento campesino, pero no obstante, mucho más que eso. Se deshizo de un "Antiguo Régimen", en este caso no una Monarquía Absoluta, sino un sistema oligárquico petrificado con el tiempo, y lo reemplazo con un Sistema de Partido Único "moderno", que se mantuvo hasta hace pocos años

La "excepción mexicana" de la que habla Osterhammel se refiere a que esta revolución americana coincide temporalmente con otras cuatro euroasiáticas: la Rusa de 1905, la Iraní de 1905, la Turca de 1908  y la China de 1911. Normalmente estas cuatro revoluciones (y la quinta mejicana) no se suelen unir ni estudiar en un sólo bloque, como sí ocurre con los movimientos de 1820, 1830 y 1848. Peor aún, normalmente su estudio suele dejarse a un lado, como sucesos periféricos, en una narración obsesionada con el estallido de la Primera Guerra Mundial en Europa. Sin embargo, aunque desconectadas entre sí y normalmente fracasadas en sus objetivos, incluso cuando triunfaron, para Osterhammel vienen a demostrar uno de los muchos cambios que experimento el siglo XIX: en este caso una translación temprana de los centros de cambio político, de Europa al "tercer mundo", como luego ocurriría de forma general en el mundo de la Guerra Fría.

En este olvido hay bastante de eurocentrismo, presente y pasado. Normalmente se suele considerar el siglo XIX, de 1815 a 1914, como un siglo pacifico en la historia, sin guerras generales, punteado y sobresaltado por pasajeros intervalos revolucionarios, los citados movimientos de 1820, 30 y 48, o pequeñas guerras de "ajuste", la de Crimea del 50 o las nacionalistas de la década de los sesenta que culminan en la Francoprusiana. Sin embargo, esta concepción de un siglo tranquilo y estable es falsa incluso referida a Europa. Baste recordar los 75 años de inestabilidad y guerras civiles que afectaron a España de 1808 a 1875, o el infame polvorín de los Balcanes, donde las guerras de disolución del Imperio Otomano, se mezclaron con limpiezas étnicas y ajustes de cuentas entre los nuevos estados nacionales... que sólo se cerrarían con las guerras sin cuartel de 1991 a 1999, en Bosnia, Croacia y Kosovo.

sábado, 24 de enero de 2015

Un repertorio de excusas

Lienzo de Tlaxcala, siglo XVI, representación de la Noche Triste
 Por comenzar bien el nuevo voy a intentar escribir mis comentarios tras la primera visita a una exposición, para evitar que lleguen a destiempo, como de ordinario. La exposición que tiene el honor de ser la primera es La Ruta de Cortés, abierta en las salas del Canal de Isabel II. Una muestra que, ya les adelanto, tiene más sombras que luces, en lo que se refiere la ilustración de la Conquista de México en el siglo XVI.

No se puede negar que el descubrimiento y conquista de América es uno de los hechos decisivos de la humanidad. En prácticamente un siglo, una de las civilizaciones mundiales, la europea, se puso en contacto con todas las demás, convirtiendo la historia de local en mundial.  Ejemplos de lo que supuso esa primera globalización - aunque esa palabra no sea completamente afortunada - son la irrupción masiva de la cerámica china en Europa, via las Filipinas y Macao, la aparición de lacas decorativas japonesas en los muebles castellanos o la embajada que el Daimio japonés Masamune Date envío al rey Felipe III y al Papa a principios del siglo XVII. En sentido inverso, el oro de las indias, en forma de piezas de a ocho, inundó los mercados orientales, mientras que las armas de fuego europeas fueron decisivas en la formación del shogunato japonés.

sábado, 30 de agosto de 2014

Under the Shadow of Postmodernism (XIII)

In the prime of empire, Spain held her colonies in leading strings. Spanish bureaucrats supplied their government, Spanish merchants their material needs. Manufacturers, equipment, even foodstuffs were so apportioned from Spain as to yield the maximum return for the minimum outlay. Payment was demanded in precious metals, virtually the only commodity of interests to the metropolis. The foci of the empire were therefore the silver colonies of México and Perú, whose societies and economies were orientates around silver production. Other settlements were assigned inferior status and given the minimum support compatible with imperial defence. The system was paternal, benevolent, but essentially exploitative. And the balance of power was firmly weighted towards the metropolis.
This primitive Imperialism could not endure. Mineral Wealth was a wasting asset, and invariably engendered other activities. American societies gradually acquired an identity and a life of their own, developing further sources of wealth, reinvesting production, improving their subsistence economies in foodstuffs, wine, oil and cloth. As the first mining cycle came to an end in México, the colony rebuilt its economy around agriculture and livestock and began to supply some of its own needs in manufactured goods. Perú, too, diversified its economy, exploited its natural resources and absorbed its own wealth. As the inequity, shortages and high prices of the Spanish monopoly System became more flagrant, the colonies extended economic relations between themselves, and inter-colonial trade developed a buoyancy of its own, independent of the transatlantic network. Economic growth was accompanied by social change, by the formation of a creole élite of landowners and merchants whose interests did not always coincide with those of the metropolis, least of all in their pressing claims to property and labour. The colonists were also ambitious for office, a right defended by the distinguished Spanish jurist, Juan de Solórzano, who argued that creoles were qualified for appointment by their talents and experience, and were entitled to preferment in their own country.

John Lynch, The Hyspanic World in Crisis and Change.

Continuando mi lectura en paralelo dos historias de España multivolumen, la dirigida por John Lynch en Inglaterra a principios de los noventa, frente a la Fontana/Villares editada por Crítica e iniciada en la década pasada, le ha llegado el momento a la visión del siglo XVII español que realiza el hispanista británico John Lynch.

No voy a reiterar mis reparos hacia la Fontana/Villares. La de John Lynch tiene también sus defectos, siendo el principal que se construye alrededor de los tres volúmenes escritos por ese historiador, los únicos de la colección con una extensión suficiente para abarcar con detalle los periodos tratados, en este caso, del siglo XVI al XVIII. En este sentido la comparación de cualquiera de esos volúmenes centrales de la historia de Lynch con los homólogos de la Fontana/Villares es completamente odiosa y ociosa, ya que mientras en ésta última la narración se limita casi exclusivamente a los hechos políticos, sin ser capaz de estructurarlos con la suficiente claridad, Lynch realiza una ejemplar labor de síntesis que se extiende además a los aspectos sociales y culturales, con la guinda de atreverse con la historia y evolución del Imperio Hispano en América, normalmente olvidado en la mayoría de nuestras historias patrias, tan desmemoriadas ellas

martes, 18 de febrero de 2014

Forcibly Forgotten

En 1690 apareció entre los tewa un "hombre-medicina" llamado Popé. Decía que había venido del extremo norte, donde había visitado el lago mítico Shipapu, lugar de origen de los tewa al que regresaban los espíritus de los muertos. Grandes milagros de produjeron  por su mediación. Los espíritus Kachina, venidos del agua sagrada, se abrieron velozmente camino bajo tierra y reaparecieron en los santuarios subterráneos jiva en forma de fuego, para decir a la gente lo que todos esperaban escuchar, es decir, que se levantaran contra los aborrecidos españoles. Cuerdas de nudo en fibra de yuca fueron enviadas como mensaje a todos los indios Pueblo de los alrededores, cada día, el jefe debía deshacer un nudo, hasta el momento en que todas las tribus pueblo se sublevaran a la vez. En agosto de 1690, súbitamente, estalló una insurrección desde Pecos (zuñi) hasta las las lejanas mesas (mesetas) hopi. Soldados y misioneros españiles fueron asesinados o tuvieron que huir, primero a Santa Fe, luego a El Paso; en octubre, no quedaba un sólo español en todo Nuevo Méjico. En los dos siglos siguientes, los hombres blancos no pudieron resistir al deseo de volver a estas regiones semiáridas. Pero los indios Pueblo practican todavía, con una fe fanática, los ritos que estiman necesarios para que caiga la lluvia, aunque sus ceremonias solemnes haya degenerado hoy en un espectáculo turístico.

Weston La Barre, Movimientos religiosos de aculturación en América del Norte, Tomo XII de la Historia de las Religiones siglo XXI: Movimientos religiosos derivados de la aculturación

He terminado en estas últimas semanas los dos últimos tomos de la Historia de las Religiones publicada por la editorial Siglo XXI. Me queda por leer el tomo dedicado al cristianismo medieval,  un volumen completamente inencontrable, pero esto no impide que pueda presentar algunas conclusiones sobre la obra en general y estos dos tomos en particular.

Lo primero que tengo que señalar es que la obra muestra demasiado su edad. Escrita hace ya medio siglo, durante la década de los sesenta, se notan demasiado las dependencias con escuelas de pensamiento que han perdido bastante de su antiguo prestigio, como es el caso del psicoanálisis, y se echa de menos una necesaria actualización con los conocimientos adquiridos en estas últimas décadas, si es que esto puede siquiera llegar a hacerse, tras el terremoto postmodernista en el campo de la historia. Por otra parte, la obra entera adolece de una fuerte irregularidad, en la que se alternan secciones que consiguen dar una visión equilibrada e iluminadora sobre religiones poco conocidas - por ejemplo el tomo dedicado al Hermetismo, la Gnosis y el Maniqueísmo - frente a otras donde la presentación se pierde en dirimir combates académicos periclitados de los que no queda actualmente ni el eco o bien se percibe una cierta servidumbre respecto a la variante religiosa profesada por el escritor - caso de los capítulos dedicados al Islám -.

Como ya he apuntado, los volúmenes más interesantes son los dedicados a las religiones desconocidas o remotas, quizás porque permiten una libertad ausente en la descripción de religiones cuyos seguidores continúan siendo fuerzas importantes en sus sociedades actuales, y que no temen actuar para defender sus dogmas religiosos. Siguiendo esa pauta, los volúmenes finales de la obra, dedicados respectivamente a las religiones sin tradición escrita y a las surgidas de los fenómenos de aculturación, resultan fascinantes por dos razones principales. Primero, por obligarnos a contemplar el fenómeno religioso de una forma completamente nueva, que pone en cuestión los presupuestos ideológicos que, se quiera o no, han sido implantados en cada uno de nosotros por la convivencia diaria con una religión dominante. Segundo, por iluminar aspectos desconocidos y obscuros de la historia mundial, como muestra el fragmento que encabeza esta entrada.

Es esa vertiente, el descubrimiento de una historia olvidada pero no por ello menos importante, el que quisiera analizar en estas líneas.