sábado, 6 de noviembre de 2010

Modernity's Elegy/The Shock of the New (y V): Trouble in Utopia

Edificio Seagram, New York, Mies van der Rohe
En mi revisión de la mítica serie The Shock of the New, realizada por Robert Hughes,sobre el modernismo/formalismo que dominó la cultura occidental de 1880 a 1980, le ha tocado el turno a uno de los capítulos más polémicos, el dedicado a la arquitectura moderna, y más concretamente a lo que se llamó Estilo Internacional.

Más que ninguna otra manifestación del arte del siglo XX, las caracterísitcas que definen el Estilo internacional son conocidas por casi cualquiera de los habitantes de este planeta,incluso aquellas personas legas en arquitectura o que simplemente desconozcan el término. La razón es muy simple, dado el crecimiento de la población en el siglo pasado y el no menos acelerado desarrollo urbano, la mayoría de los edificios públicos y de las viviendas que ocupamos se han construido en ese estilo, de características tan definidas y simples que pueden resumirse en un par de frases: utilización de una estructura de acero o cemento armado que permite liberar de cualquier función estructural, convirtiendo la planta en libre y permitiendo abrir cualquier tipo de vanos, por muy amplios que sean en su cerramiento.

En resumen, el prisma de cristal  y acero,que se puede hallar en cualquier centro financiero de una gran urbe, epitomizado en el edificio Seagram que construyera Mies van der Rohe tras la guerra mundial, y en una escala de menores ambiciones estéticas, cualquiera de los bloques de apartamentos de una ciudad dormitorio, iguales los unos a los otros y sin personalidad alguna.

Hay que dejar claro que Hughes no niega que estos edificios tengan belleza, como no puede negarlo nadie que tenga un poco de sensibilidad. Las obras maestras de Mies van der Rohe, Le Corbusier o Gropius, cuyas carreras se analizan en este episodio, o incluso proyectos tan polémicos como las ciudades de nueva planta de  Chandrigarh o Brasilia, son, como muy bien indica, comparables a las obras maestras del renacimiento o el Barroco. El problema estriba en una latente hipocresia en sus planteamientos y en un desastre total a la hora de sus resultados, aunque sin revisar el libro del mismo título que escribiera tiempo después Hughes no puedo confirmar si su opinión se ha matizado o atenuado con el tiempo, una vez desvanecidos los conflictos y enfrentamientos que en 1980 aún estaban muy vivos.

Chandrigarh, India, Le Corbusier

La hipocresía de la que hablo, y disculpen si la expresión es un tanto fuerte, pero es la que mejor representa la contradicción fundamental que anida en el Estilo Internacional se expresa en que esta es una arquitectura que busca reformar las sociedad, pero que se olvida de los seres humanos que la componen. Como bien se indica en el documental, la arquitectura del siglo XIX había sido una arquitectura de los poderosos, de óperas, teatros, parlamentos, estaciones, por y para los centros ceremoniales de las ciudades, pero no había existido una arquitectura para el común de las gentes, provocando la aparición del suburbio, las zonas de casas baratas y en perpetuo estado de ruina, donde se hacinaban los obreros que la revolución industrial necesitaba.

Los fundadores del Estilo Internacional, Mies, Gropius, Le Corbusier (y sus antecesores futuristas, como Sant'Elio) se propusieron solucionar este este estado de cosas, creando una ciudad moderna y orientada al futuro, que contase con amplias avenidas para un tráfico creciente y en cuyas construcciones los habitantes pudieran encontrar todo lo que necesitasen. Una arquitectura racional, basada en las matemáticas y la planificación, mediante la cual se crease un nuevo habitat, ordenado y científico, que provocase una auténtica revolución social y personal.

Hasta ahí todo muy bien, pero el problema, ese Trouble in Utopia, al que hace referencia el título original, es que estos grandes arquitectos, esas mentes privilegiadas, nunca pensaron en las personas que deberían habitar esos espacios, de manera que su proyectos suelen acabar siendo esculturas visitables, visualemente hermosas, pero en las que es imposible vivir, o espacios platónicos puros, reservados a los medios de transporte modernos, pero completamente inhóspitos para el ser humano, ya que o bien no tiene medio de acceder a ellos o no tiene qué hacer en ellos, al no haberse previsto sus actividades cotidianas

Esto lleva invariablemente a que esos proyectos puros y abstractos de los arquitectos del estilo internacional acaben siendo traicionados por los seres humanos a los que estaba destinados y a los cuales debían reformar, el desastre al que hacía referencia, el cual se expresa de dos maneras, mediante una transformación del edificio por parte de los habitantes, durante la cual todos los elementos aborrecidos por sus creadores, como el desorden, la decoración, la incoherencia, la asimetría y la personalización , vuelven a invadirlo al igual que la vegetación con las antiguas construcciones, o bien son abandonados por completo, reducidos al rango de ruinas contemporéneos, yesterday's science-fiction, como muy bien lo define Hughes.

Brasilia, Brasil, Oscar Niemeyer