domingo, 28 de noviembre de 2010

100 AS (XXXVIII): Moonbird (1959) John and Faith Hubley












En esta revisión semanal de la lista de mejores cortos animados del festival de Annecy, le ha llegado el turno a Moonbird, realizado en 1959 por el tandem John/Faith Hubley.

Ya había comentado en otras entradas como hacia 1950 se produjo una reacción en contra del estilo dominante Disney, de manera que la animación adoptó plenamente las formas del modernismo artítistico y abrió la puerta a una larga lista de cortos experimentales que son la base de festivales como el de Annecy. Como también señalé anteriormente, esta revolución fue puesta en marcha por la UPA en EEUU y una serie de personalidades aisladas en Europa, como es el caso de Jan Lenica o Valerian Borowcyzk.

De entre los muchos animadores que colaboraron con la UPA y contribuyeron a crear su estilo, basado en la simplificación, el geometrismo y el abandono del estricto realismo visual, la personalidad más importante fue la del tandem John/Faith Hubley, no menos porque fueron los únicos que consiguieron formar un estudio propio y seguir creando cortos experimentales durante varias décadas, creando por tanto un corpus de cortos experimentales que sirvieron para desarrollar el estilo y las posibilidades de sus inicios en UPA, además de servir de guía y referencia a varias generaciones de animadores.

Lo primero que llama la atención en cualquier corto de los Hubley, es algo que podríamos llamar pictoricismo, sino fuera por las connotaciones negativas de ese término. En el caso de estos creadores, este término simplemente indica su conocimiento profundo de las corrientes pictóricas del siglo XX, especialmente de los diferentes expresionismos, y su interés por transferirlo a la pantalla dotándolo de movimiento.

De nuevo, dicho así, puede y de hecho suena, a tantos de esos experimentos pictóricos, en los que se intenta transformar la pantalla de cine en un cuadro y que se reducen a copiar ciertas obras señeras, especialmente impresionistas, que cualquier espectador pueda reconocer fácilmente, por poco familiarizado que esté con la pintura. No es ése el caso de los Hubley. Ambos son magníficos dibujantes y animadores, doble vertiente que les permite conocer lo peor y lo mejor de ambos mundos y por tanto sortear los peligros antes señalados. Así puede comprobarse con las capturas que he incluido, donde su aspecto eminentemente pictórico deja traslucir la sencillez de los elementos que la forman y que por tanto permite que sean animados con fluidez.

Otro punto negativo del pictoricismo es que toda su innovación formal se reduce a copiar a la pintura. Sin embargo, los experimentos de los Hubley afectan también al tema tratado, creando retos que deben ser resueltos visualmente. Cortos como A Tender Game son auténticas Jam Sessions jazzisticas (y de hecho las versiones de las piezas que forman el corto, sólo pueden encontrarse en él), intentando que la animación sea tan libre y espontánea como la interpretación de los músicos, mientras que en el corto que nos ocupa, el punto de partida es la grabación que los Hubley realizan de las conversaciones de sus hijos, mientras que juegan a capturar el típico Moonbird que da nombre al corto.

Es entonces, al unir fondo y forma, cuando llega a comprenderse el genio de los Hubley, ya que esa forma simplificada, pictórica y expresionistas (al estilo fauve) se convierte en la mejor ilustración de esas realidades inexistentes que pueblan el mundo de la infancia, de forma que sólo con esa absoluta imprecisión y ambigüedad pueden ser representadas y transmitidas objetivamente, consiguiendo que nosotros, los adultos, retornemos por un instante a ese mundo desaparecido y olvidado.

Y como siempre les dejo con el corto, lamento la mala calidad, pero ¿saben? de este autor fundamental en la historia de la animación no hay una edición en condiciones, excepto unos DVD, transferencias de VHS, largo tiempo agotados.... y aún así hay que dar gracias, puesto que aún se puede ver su obra en youtube y similares, mientras que de otros, ni eso.