miércoles, 9 de julio de 2014

From the Vault (XIII) Karekano (1998)

Siguiendo con este rescate de mis escritos en el agonizante foro de cine cinexilio, unido a la revisión de mis entradas sobre anime en este blog que voy reuniendo en página aparte, le ha llegado el turno a Kareshi Kanojo no Jijou o Karekano, como es más conocida..

Karekano una serie de anime que iba destinada a ser obra maestra. Dirigida por el autor de Evangelion, Anno Hideaki, aún en su mejor momento profesional, que no personal, es un acúmulo de audacias formales que aún hoy asombran por su excentricidad. Desgraciadamente los problemas de producción - y según los rumores, algunos líos de faldas - condujeron a apartar a Anno de la producción y convirtieron la serie en un eterno recopilatorio, en el que a cambio de algunos minutos nuevos, se revisitaba una y otra vez lo ya visto en otros episodios.

Aún así, notable por ciertos momentos, como aquellos en que el texto invade la pantalla, o se simulan las viñetas de un manga, o, especialmente, la sentida recreación de la primera experiencia sexual de los protagonistas, prodigio de delicadeza y dulzura.

Algo que, como ya saben, algunos apreciamos especialmente.


Kareshi Kanojo no Jijou/KareKano/Las circunstancias de l y de ella
1998, 26 Episodios


En el curso de esta notas apresuradas, ya ha aparecido más de una vez el nombre de GainaX, siempre como productora quasiexperimental, o que al menos se atreve a ir un poco más allá que las demás.

La siguiente serie de Gainax tras Evangelion, dirigida por la misma persona que unos años antes había puesto patas arriba el genero de Mechas, no podía menos que seguir la tradición. Aparentemente, se trataba de otro de los grandes topicos del anime, el relato de los primeros amores entre escolares, que inevitablemente suelen eternizarse y alargarse, episodio tras episodio, sin que fueran capaces de decirse siguiera hola, mucho menos adiós.

Como siempre, aparentemente. Puesto que en el viejo conflicto entre forma y fondo, la serie se dedicaba a subvertir el fondo jugando con la forma.



Desde el primer momento las reglas del juego quedaban claras. La pantalla se vea invadida por texto, texto, texto y más texto aclarando los puntos obscuros de la historia, comentándola, tapándola, adaptándose al clima y el entorno de la situación. Al igual que los personajes, por su edad, aún continuaban viviendo en la tierra de los juegos infantiles, la serie aceptaba el reto y se lanzaba ella misma a jugar, a experimentar, a ser libre, en definitiva.

La invasión del texto no era la única transgresión de las reglas no escritas de la animación.En un tiempo en que la animaciçon 3D estaba ya basando su prestigio en la perfección de su acabado y comiendo el terreno de la animación tradicional, ser voluntariamente torpe constituía una actividad subversiva, y por supuesto enriquecedora. Así, Karekano no tenía miedo de presentar los copiones de la versión definitiva, sin colorear y con sus notas explicativas, e incluso negar que pudiera existir una versión definitiva,  al igual que tampoco tenía reparos en exhibir una animación apenas existente, casi de sesión de diapositivas acompañadas por la voz de un lector. Más aún, no le importaba señalar que su origen era un Manga, copiando el formato del mismo. De esta manera, la pantalla se paríta en viñetas, que ampliaban un detalle o dos, mientras que en la boca de los personajes aparecían bocadillos.

Aunque pueda parecer contradictorio, otra de las características de la serie era su dinamismo. Tratando de replicar la energía y confusión de la juventud, la serie no dudaba en, como hemos dicho, jugar alegremente con el propio medio. Las situaciones no eran explicadas o narradas, sino ilustradas, utilizando hasta la saciedad la imagen simbólica, deformando y trasladando, de manera que pudiésemos saber lo que ocurra en la mente de los protagonistas, transitando en un abrir y ojos del realismo y la precisión a la exageración y la broma, para conseguir así tanto el efecto cómico como el dramático adecuado. No sólo esto, sino que se hacía también un uso extensivo de la imagen leit-motiv, de forma que al verla pudiésemos adivinar el modo en que iba a transcurrir la escena siguiente.

Aparentemte alocada, pero con una lógica interna interna sorprendente, la serie no se limitaba a ser un catálogo de efectos o bromas sin sentido. Tena una historia que contar, y aunque pueda parecer extraño, la transgresión y la locura la servían de maravilla, evitando que cayera en la cursilería y el pasteleo (o la moralina de ambos signos que es la otra modalidad) que son inevitables en las historias de amores juveniles.

Más que la historia de amor entre Yukino y Arima, los protagonistas de la serie, la historia real era la de su superación y transformacin personal. Desde el comienzo,  la serie se muestra como una crítica del sistema educativo japonés y, por ende, de su sistema social (que en cierta manera es el nuestro, no lo olvidemos). Yukino se presentaba como una persona despreciable, alguien poseída por la enfermedad del aparentar, que buscaba la alabanza y la aprobación de los demás por todos los medios, una enferma del éxito y del triunfo, hasta el extremo de formarse una personalidad que no era la suya y que la estaba comiendo por dentro, destruyándola y aplastándola.

Una persona aislada del mundo, incapaz de relaciones humanas, sola y amargada ya en su juventud, y que acabara aún ms sola y amargada en su madurez.

As que la historia de KareKano en realidad no es tanto la historia de amor entre Arima y Yukino, como la historia del retorno de Yukino entre los seres humanos.... gracias al amor y apoyo de Arima, diraímos si quisiéramos equivocarnos, si quisiéramos caer en viejo error de que toda mujer necesita un hombre para llegar a ser algo. En ese sentido, la serie es muy explícita. No es Arima quien saca a Yukino de su aislamiento y soledad, es el sentimiento que Yukino siente por él, él que la mueve a salir al mundo y conocerlo, reencontrarlo en definitiva.

En efecto, el personaje de Arima es tan falso como como el de Yukino, él también se ha creado una imagen, la imagen ideal de persona perfecta y admirable que le sirve para luchar contra sus propias fantasmas. Pero estos siguen ahí, y, cuando baja la guardia, cuando cree estar tranquilo y a salvo, vuelven. Al contrario que Yukino, Arima no consigue escapar de su soledad, el amor que le tiene le sirve de alivio, pero no le lleva a descubrir cual es el camino que debe tomar. En vez de abrirse se encierra, y poco a poco se va volviendo más y ms posesivo, poniéndose cada vez más a la defensiva, dispuesto a saltar sobre cualquiera que se interponga entre Yukino y él. Lo que lleva a que, en los últimos episodios, el espectador no pueda evitar sentir un poco de miedo por Yukino, ya que en ciertas ocasiones Arima se ha mostrado como un hombre violento...y cabe la posibilidad de que vuelva su violencia contra ella.

Porque ella le ha dejado atrás. Porque se ha vuelto a quedar sólo... o al menos así lo cree.

En un cambio inesperado en una sere de estas características, durante los dos tercios finales de la serie el foco se desvía lentamente de la narración del amor entre Yukino y Arima, pasa a describir, como ya hemos indicado, el modo en que Yukino destruye el disfraz, la cárcel que ella misma se haba construido y vuelve al mundo, aunque sea un mundo en el que Arima no tiene un lugar. Todo gracias al grupo de amigas que se echa, revoltosas, alocadas, llenas de vida y con las que, por primera vez en su vida, disfruta de esas pequeas cosas que dan sabor a la existencia, salir con ellas, compartir unas bebidas, planear proyectos, conocerse, discutir, tirarse los trastos, reconciliarse. Hacer cosas juntas en definitiva.

No ser un esclavo de los estudios y las notas, algo que en unos años quizs no tenga ninguna importancia, sino desarrollar la personalidad, formarse su propio carácter, ser capaz de relacionarse con los demás. Vivir en este mundo, en definitiva, y no en un mundo de fantasía, creado a nuestro antojo y conveniencia.

Como es habitual en GainaX la historia concluye sin conclusión alguna, pero como es habitual tambin en Gainax ese final era casi el final perfecto. Habíamos visto el inicio y la consolidación del amor entre Yukino y Arima, ahora era el turno de narrar el romance de otros.

No es una serie perfecta, sin embargo. Los problemas de producción (y otra serie de problemas, si hemos de hacer caso a los rumores) provocaron que el director dejase el proyecto y que el último tercio fuera dirigido por otra persona, lo cual hizo que esa sección se resintiese y perdiese gran parte de su interós... sin contar que para llenar tiempo se filmaron dos episodios enteros recopilatorios, que francamente son completamente olvidables.