jueves, 29 de julio de 2010

Le Cadavre Exquis/Florilegios


En la poesía clásica japonesa existe un genero llamado Renku, que se caracteriza por dos puntos principales, que las estrofas están encadenadas, de forma que cada una empieza por el verso en que acabó la anterior, y que se trata de una obra colectiva, en la que cada estrofa es escrita por un autor diferente que intenta continuar la anterior. Por supuesto, a poco que se sepa de historia de arte, esta forma de proceder recuerda intensamente al cadavre exquis de los surrealistas, con el que comparte esa condición de obra cuyo resultado obedece al azar, al ser obra de muchas manos y desconocer cada una de ellas el recorrido anterior del texto, excepto el mínimo para poder continuar; pero del que se diferencia en no constituir un ejercicio de rebeldía y subversión, sino una dificultad añadida a un juego de eruditos.

En estos días, he estado revisando el omnibus de animación Fuyu no Hi (días de invierno) concebido por el animador japonés independiente, Kawamoto Kihachiro y que intenta rizar el rizo a la técnica del renku/cadavre exquis. Partiendo del renku homónimo del siglo XVII de Matsuo Munefasa , llamado Basho, el animador japonés pensó en realizar un film en el que cada estrofa fuera ilustrada a su manera particular y con compelta libertada por un animador en activo, para lo cual consiguió reclutar a nombres míticos como Yuri Norstein, Alexander Petrov, Raoul Servais, Mark Baker, Co Hoedeman, Bretislav Pojar, Takahata Isao (sí, el de Ghibli), Yamamura Koji y un larguísimo etcetera hasta 30 artistas.

Por supuesto, en una recopilación tan grande y variada de cortos como esta, los hay que deslucen del conjunto, y el espectador no avisado puede verse confundido por los bruscos cambios de técnica y modo que son consustanciales a la técnica del cadavre exquis. No obstante, si algo viene a demostrar esta obra es la inmensa variedad de caminos, técnicas y posibilidades que presenta la animación moderna, como puede observarse por las capturas. Una multiplicidad casi infinita de soluciones, de las muchas variantes de la stop motion, a los estilos personales de trazo y color que tolera la animación tradicional que solemos llamar dibujo animado, que no sólo son olvidados constantemente por el espectador medio, fascinado por la irrupción de la 3D, sino por los mismos críticos que deberían velar para que estas formas fueran reconocidas y divulgadas.

Y es que esta obra, como he dejado intuir, ha quedado semiolvidada, excepto para los que ya eran aficionados de entrada, cuando ella sola es equivalente a un festival de auténtico lujo, al permitirnos gozar, en apenas cuarenta minutos, del trabajo de tantos animadores de primera fila, descubriendo sus diferencias de estilos, señalando sus similitudes. Un injusto semiolvido que se ve agravado por el hecho de que para muchos de estos nombres míticos, como el caso de Norstein o Petrov, esta cinta ha supuesto su única oportunidad de trabajar en años, o al menos de trabajar en un proyecto personal, ya que el tipo de animación que propugnan no está de moda ni es un producto valorado por ese tirano que llamamos mercado.

Una gran alegría, por tanto, verlos a todos reunidos, pero al mismo tiempo una gran tristeza, puesto que parece ser que sobre todo animador recae una pesada maldición, la de no poder realizar más que un puñado de cortos en su existencia y verse obligado a tener que malgastar su talento en encargos y proyectos impersonales,, confiando en poder sobrevivir con ellos y así reunir el dinero para realizar lo que realmente lo interesa, de muy tarde en tarde. Una maldición que aún puede ser peor, pues algunos ni eso, porque fuera de su proyecto de graduación, jamás llegan a reunir algo que puedan llamar su obra y son arrebatados inmediatamente por la corriente.

Así que si pueden, vean esta cinta, cuyos cortos están todos en youtube, y disfruten, como digo, con tantos posibles caminos nunca recorridos.