domingo, 31 de agosto de 2014

The Beltesassar List (LVIII): The Apprentice (1991) Richard Condie

















Como todos los domingos, continúo mi con revisión semanal de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a The Apprentice, corto realizado en 1991 por el animador canadiense Richard Condie.

Condie es más conocido por The Big Snit, corto del que ya tuvimos ocasion de hablar.The Apprentice no le va a la zaga en calidad, pero si es menos conocido - y por ello mismo sin ediciones en DVD, que yo sepa -, se debe a que Condie incrementa el absurdo hasta convertir el corto en completamente críptico, inaccesible. The Big Snit, por seguir la comparación, nos proponía una visión hilarante de la guerra nuclear, centrándose en una pareja de casados que nunca llegaban a darse cuenta del apocalipsis que se avecinaba, perdidos como estaban en sus rencillas cotidianas. En The Apprentice, Condie propone una visión de la Edad Media no menos descacharrante, pero al final del corto el espectador se queda sin saber cuales eran las intenciones del corto, o si se le pretendía contar algo.

Para evitar malentendidos: la calificación anterior no es una descalificación. Como sabrán, gran parte de la producción de la vanguardia cinematográfica en las últimas décadas ha buscado desligar el cine de la narración, intentando crear formas que busquen la integración del azar en el proceso de filmación/montaje. Esta característica, por otra parte, no es privativa del cine contemporáneo, sino que constituye una de los rasgos fundamentales del arte de la segunda mitad del siglo XX. En ese sentido, la animación no se ha quedado atrás,  aunque pueda parecer una contradicción en una forma que es el epítome de la planificación. Para conseguirlo, muchos autores han buscado hacer visibles los defectos propios del proceso de animación u optar por técnicas más burdas que faciliten esa irrupción del azar.

Condie no llega a esos extremos, aunque su animación sí intenta apartarse de los modos más acabados y pulidos. Sin embargo, la influencia de esas estrategias de desplanificación es más que evidente en The Apprentice, un corto que parece haberse ido construyendo sobre la marcha, inventando los gags a medida que se animaba, sin miedo a introducir acciones laterales que no se imbrican con la acción principal, por tenue que esta sea. El resultado, en cierta manera, es similar a lo que podría ser una Jam Session, en la que sobre la base de un material de partida se va superponiendo improvisación sobre improvisación, sin tener muy claro cual será el resultado final o si realmente lo habrá.

El proceso anterior, en manos de Condie, como en una Jam Session, tiene una componente eminentemente lúdica, lo que disminuye la inaccesibilidad inherente a narrar una no-historia. Una vez aceptadas esas reglas del juego, el espectador sólo tiene que dejarse llevar y disfrutar con las muchas vueltas y revueltas del corto, sus contradicciones buscadas, sus rupturas de la secuencia lógica, de las cuales el corto rebosa. Por nombrar unas pocas, la traducción del lenguaje ininteligible de los personajes en símbolos visuales, adelanto de los emoticonos de décadas posteriores; la subtrama del combate entre el dragón y el caballero con resultados cada vez más nefastos para éste último; o el bucle sin salida en el que el personaje principal se ve inverso a mitad del corto.

Como siempre, les dejo aquí el corto. Puede ser que no sea una obra maestra, pero la diversión que ofrece basta para situarlo en cualquier antología.