domingo, 17 de agosto de 2014

The Beltesassar List (LVI): Estoria do gato e la lua (1995) Pedro Serrazina




















Como todos los domingos, continúo mi con revisión semanal de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Estoria do gato e la lua, corto realizado en 1995 por el animador portugués Pedro Serrazina.

Supongo que no les descubro nada si les hablo de mi preferencia por las técnicas tradicionales de la animación, lo que no quita que reconozca lo útiles que son las nuevas tecnologías, encarnadas en el ordenador, a la hora de conseguir efectos y resultados prácticamente imposibles unas décadas atrás. El corto que nos ocupa esta semana es un magnífico ejemplo de las alturas a las que se podía llegar con esos métodos casi artesanales, o mejor dicho, como la consecución de lo que ahora parece sencillo, al alcance de todos, hace poco era el signo de los auténticos maestros.

Estoria do gato e la lua es ante todo un tour de force, auténtica acumulación de más difíciles todavía, como si se quisiera hacer una revisión completa de las posibilidades y logros de casi un siglo de animación. Entre los retos que se pueden encontrar - y que se superan - en este corto, está el de la animación sin fallos de los fondos, intentando replicar los movimientos de cámara tan habituales en el cine de acción real; a lo que se une la transformación continua y constante de las formas vistas, de manera que pierdan la solidez habitual que les atribuimos a la realidad. Se consiguen abolir así así las separaciones entre objetos y entre escenarios, que se revelan conectados y entrelazados, un mismo campo de acción y significado, dentro del cual podemos transitar sin obstáculos.

Los cinco minutos del corto, por tanto, se caracterizan por el movimiento constante, sin que existan apenas punto de reposo, de relajación y meditación. Esta tensión, unida al reto constante al que hacía referencia antes, podía haber dado dado al traste con el corto, reduciéndolo a un simple catálogo de efectos, técnicas y logros. Sin embargo, la forma utilizada, la inestabilidad, el desequilibrio, la falta de conclusión y resolución que atraviesan toda la obra son especialmente adecuados para la historia tratada: la alegoría contenida en esa historia del gato enamorado por la luna, de la profunda melancolía y nostalgia, impotencia y desesperación, provocada por el sentimiento amoroso no correspondido.

Todo el corto no es sino la narración de una búsqueda sin fruto, del largo camino, sin rutas, sin mapas, sin destino, en pos de un lugar donde encontrar a la persona soñada. Como en toda pasión, ese caminar, ese ansiar se revela esencialmente egoísta y egocéntrico, en cuya formulación apenas quedan huellas de la persona amada, fuera de ese fulgor que nos deslumbrara alguna vez, donde lo único que queda, al final del día, es la crónica del caminar en círculos, de los múltiples fracasos tras cualquier ensayo, de los continuos desencuentros y desencantos, de las inevitables ocasiones perdidas, de las muchas más nunca presentadas.

Un corto, por tanto, de profundo dolor, de desencanto y desilusión, pero al mismo tiempo de evidente sensualidad, de calor y de vitalidad, ya que ese empeño y esa empresa, acaban por tornarse razón vital, ultima ratio que permite sobrevivir, ser, llegar a ser, sin que al final la consecución del objetivo, del que siempre nos separarán cielos, océanos, abismos, llegue a ser tan crucial o tan importante, frente al estar continuamente en marcha, en ruta. Viviendo y sintiéndose vivo.

No les entretengo más.  Como siempre, aquí les dejo el corto. Se trata de una de tantas obras mayores de la animación, perdidas en las sombras del olvido.