sábado, 6 de marzo de 2010

Problems and Solutions


He querido comenzar esta entrada con esta captura porque ella por sí sola podría servir de epítome de los vicios y defectos del anime contemporáneo, lo que ya en muchas ocasiones he definido como el moe complex, entendido como cebar al público otaku con imágenes altamente sexualizadas de señoras de edades cada vez menores, en esa obsesión por la mujer/niña tan frecuente en la cultura oriental y que ha llegado a absurdos como mostrar a adolescentes de entre 16/18 como si aparentesen 10/12.

Pero por supuesto esto es una trampa, porque la imagen pertenece al episodio 14 de Bakemonogatari, en esa coda de la serie en la que van apareciendo capítulos extras casi cada trimestre y la mente detrás de ello es Shinbou Akiyuki (y su estudio Shaft), tantas veces nombrado en este blog.

Y entiéndase bien, Shinbou no es un cualquiera, ya obras como Le Portrait de Petite Cosette, señalaban a una personalidad fuertemente experimental, cuya evolución, de haber seguido por ese camino, habría podido dar la vuelta al anime actual. Dos factores, no obstante, han quebrado esa evolución, en primer lugar, y no es en sí un defecto, el gusto de Shimbou por las formas populares y el placer que encuentra en reírse de ellas y subvertirlas, de manera que podría decirse que toda su obra es un presentar los mayores tópicos para darles la vuelta, como ocurre con la captura que encabeza esta entrada, donde nosotros, los espectadores, sabemos que Shinbou sabe que eso precisamente es lo que está de moda, pero que nos los da de forma extrema y exagerada, para que en cierta manera caigamos en la cuenta de lo ridículas que son nuestras apetencias... sin que eso signifique que digamos abandonarlas.

El segundo factor es mucho más grave. El fracaso de una de sus primeras series Soul Taker, le cerró prácticamente las puertas de la industria, obligándole a aceptar cualquier encargo con el mínimo presupuesto. Otro director y otro estudio se hubiera dedicado ha realizar basura, a aplacar el gusto de los otakus, con subproductos sin ningún interés artístico, pero no fue así el caso de Shinbou que se radicalizó, y empezó a construir sus series alrededor de fondos completamente abstractos con colores antinaturales, planos fijos que interrumpían la poca animación, ángulos inesperados y una fortísima abstracción y simbolización... unido a su adopción irónica y juguetona de los tics que empezaron a poner de moda.

Una postura que ha llevado a la creación de una serie de obras completamente distintas al resto de productoras, nunca aburridas visualmente, y que en el caso de Bakemonogatari ha supuesto uno de sus mayores éxitos, completamente inesperado, al unir su más que característico estilo visual con un material de partida que contiene personajes más que interesantes y que se expresan con diálogos inteligentes, plenos de ironía y doble sentidos.

Un éxito que no le ha hecho renunciar a sus supuestos estéticos, sino acentuarlos aún más, como es el caso de los bruscos cambios de estilo gráfico, para resaltar un detalle...








La inclusión de texto en la imagen para reforzar un idea abstracta y acentuarlo (en este caso el carácter correspondiente a niño que aplicado sobre habitaciones vacías destaca la desaparición del personaje al que se refiere)





O simplemente los inmensos paisajes urbanos, simplificados hasta la abstracción y virados a tonalidades inesperadas, que en este caso subrayan la soledad de los personajes implicados.








¿y qué pasará ahora? ¿será este el comienzo de una nueva etapa en la producción de Shimbou que le lleve a completar la evolución rota hace unos años? ¿O los vicios adquiridos en el intervalo le impedirán conseguirlo?