domingo, 28 de marzo de 2010

100 AS (VII): Une nuit sur le mont Chauve (1933) Alexeief/Parker







Con este corto de la lista de cortos animados Annecy, nos encontramos con otro de los privilegiados que tienen dos entradas en este resumen de 100 años de animación, se trata de la pareja Alexei Alexeief y Claire Parker, que serían famosos sólamente por haber inventado uno de los artilugios más notables de esta forma artística en que son por igual de importantes el qué se hace, cómo se hace y con qué se hace.

La pareja de animadores que crearon Une nuit sur le mont Chauve (Una noche en el monte pelado) en 1933, inspirada en la suite homónima de Mussorgski, compusieron casi toda su obra animada sobre lo que se conoce como Écran de épingles, (la pantalla de púas), cuyo funcionamiento es necesario comprender para entender plenamente la importancia de lo que se ve. Básicamente la pantalla de púas es lo que su nombre indica, una plancha en la que se han insertado multitud de pñuas, tan densas como la cerda de un cepillo, y que pueden hundirse o elevarse aplicando una leve presión. Cuando una zona es empujada hacia dentro y el conjunto de ilumina con una luz que forma unos 45 grados con el plano de la superficie, el resultado es que las puas que que sobresalen proyectan su sombra sobre el espacio que han dejado las que se han hundido, haciendo visible esa forma al ojo, e incluso pudiendo graduar la fuerza

De esta manera, utilizando diversos objetos y empujando con ellos sobre las puas, pueden crearse motivos y diseños complejos, creando un efecto muy similar al de un dibujo al carboncillo o un aguafuerte, con la gran ventaja añadida de que este dibujo puede ser transformado hundiendo y elevando las púas apropiadas, consiguiendo así una animación de impensable fluidez y suavidad con los medios habituales, con el añadido de poder transformar una imagen en otra de manera casi repentina, algo que, como digo era imposible antes de la llegada del ordenador.

Por supuesto, esta técnica especialmente difícil, ya que exige que el animador sepa de antemano los efectos que puede conseguir, la presión que debe aplicar para conseguirlo y los objetos que debe utilizar para ello. Por esta razón, casi más impresionante que los propios cortos son las filmaciones de su proceso de creación, con la pareja Alexeief/Parker, haciendo surgir poco a poco el dibujo final sobre la pantalla de púas, utilizando los medios más insospechados y variopintos, para luego una vez terminada hacer que se metamorfosee ante nuestros propios ojos... en un más que impresionante ejercicio de happening/arte efímero/action painting, como queramos definir esa manifestación artística en que lo importante de la obra artística es ver como es generada, transformada y finalmente borrada por las mismas manos que la han hecho aparecer brevemente.

Es ahora cuando se pueden apreciar pequeños milagros como el ilustrado en la secuencia que encabeza esta entrada, una progresión y transformación que puede parecer anodina en un tiempos de ordenadores y algoritmos, pero que cuando se sabe lo que ha costado hacerla, y sobre la imaginación e inventiva que requiere, se revela como lo que es, un auténtico milagro que se nos ha permitido presenciar.

Y como siempre les dejo con el corto, la pena es que los años y youtube le hayan robado gran parte de su belleza.