viernes, 3 de julio de 2015

Décimo aniversario, las mejores entradas (IX): Modernity's Elegy/The Shock of The New (VI): The Threshold of Liberty

No deja de sorprenderme el éxito inexplicable de mis entradas sobre The Shock of the New, la serie realizada por el crítico de arte Robert Hughes a finales de los setenta. No creo que este número de visitas se deba al impacto o la fama de esa serie, definitiva en mi vida, como ya les he contado, sino simplemente a que las imágenes que utilicé para ilustrarlas son bastante comunes, de obras y autores bien conocidos, en algunas ocasiones erigidos en símbolos. Lo justo y lo preciso para que esas fotos aparezcan en las búsquedas de google sin siquiera quererlo

Y sin embargo, hay una cierta lógica en este azar. Primero fue el pop, último gran movimiento de la modernidad y al mismo tiempo anuncio de su quiebra, de su disolución definitiva en el postmodernismo. Luego, si continuamos hablando de callejones sin salida, de la contradicción esencial a la arquitectura moderna, ansiosa de una perfección absoluta que sólo se consigue eliminando al ser humano de los espacios construidos. Por último, en esta entrada, del surrealismo, movimiento que ha terminado por substituir, en la mentalidad popular, al resto de las vangüardias, como si el cubismo, el expresionismo, la abstracción, jamás hubieran existido.

Un éxito, el de este ismo que se refleja en su inmortalidad, ya que hablamos del único movimiento de la modernidad que sigue siendo cultivado y que continúa atrayendo al público, cosa que sólo ocurre con los impresionistas. Una manera estética, la de los surrealistas, que, a pesar de todas las comercializaciones y domesticaciones, no ha perdido su mordiente, escandalizando y ultrajando como si aún estuvieramos en los años veinte y los jóvenes surrealistas intentasen tomar las ciudades, para liberar a los que vivimos prisioneros en ellas.

The Shock of the new VI: The Threshold of Liberty