domingo, 1 de marzo de 2015

La lista de Beltesassar (LXXXIII): Jojo in the stars (2003) Marc Craste

















Como todos los domingos continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Jojo in the stars  (Jojo en las estrellas), corto realizado en 2003 por el animador británico de origen autraliano, Marc Craste.

Supongo que a estas horas estarán ya hartos de mis acostumbradas diatribas contra la animación 3D. En mi descargo, debo decirles que mis ataques no van dirigidos contra esa nueva técnica en sí, sino contra su uso como medio de reproducción servil de la realidad o, peor aún, como vehículo de bromas pop pretendiadamente ultramodernas que en realidad no son sino repeticiones de estereotipos rancios, ya viejos cuando se inventó el cine. De hecho, en la animación actual, la renovación/resurrección de la 2D y el stop motion serían impensables sin la presencia del ordenador, que ha permitido resolver de una vez por todas bastantes de los imposibles que habían aquejado a la animación desde su nacimiento.

El ordenador y la 3D se han convertido así en influencias beneficiosas, en herramientas irrenunciables, a las que para ser perfectas y únicas sólo les queda salir de esa celda en la que ellas mismas se han encerrado. Una objetivo que puede ser imposible, no por falta de ganas o de talento, sino porque el público - y parte de la crítica seria - siguen proyectando sobre estas técnicas nuevas los mismos prejuicios estéticos que aprendieron durante su niñez. En ese sentido, Jojo in the stars es un magnífico ejemplo de las posibilidades de estas nuevas tecnologías, a cargo de un director como Marc Craste que ya no era un novato cuando lo rodó y que ha continuado su carrera de forma personal, aunque en los mundos de la publicidad y el cine industrial.

Como prueba de lo que estoy diciendo es que a pesar de los muchos avances ténicos en la década larga que transcurrido desde su producción, el corto de Craste no parece viejo ni anticuado. Otros más famosos son directamente intragables por su torpeza técnica o simplemente hace mucho que han desaparecido en la más completa irrelevancia. Jojo in the stars, por el contrario, sigue manteniendo su resonancia emocional, tanto visual como dramática. Visualmente, Craste decide utilizar el blanco y negro, precisamente para ocultar las imperfecciones que aún lastraban a la 3D de entonces, mientras que abandona cualquier pretensión de (hiper)realismo, convirtiendo a  sus criaturas en conceptos, habitantes de un mundo al cual no podemos aplicar nuestras reglas y que por tanto nos impone las suyas.

Por otra parte, poco queda en la historia del infantilismo, la sensiblería o la falsa poesía, con la que suelen disfrazarse los productos de prestigio de las grandes productoras. El marco narrativo en el que se mueve Jojo in the Stars es el del film de terror, la larga tradición paralela que une a Tod Browning con David Lynch, donde el monstruo más  provoca compasión que terror, y donde la auténtica deformidad anida en el interior de las personas normales, tanto espectadores como torturadores. De esa manera, las excursiones que realiza el corto en el territorio de la sentimientalidad y el romanticismo quedan completamente equilibradas - perdonadas, podría decirse - por la certeza de la imposibilidad de ese amor y la seguridad de la tragedía que habrá de ser sus resultado. Un camino de (im)perfección en el que la salvación y la gloria sólo se alcanza aceptando al monstruo que todos llevamos dentro, para devenir así uno exteriormente.

No les entretengo más, como siempre aquí les dejo el corto. Disfruten de esta obra notable, aviso de los caminos por los que debería adentrarse la 3D... si la dejan, claro.