miércoles, 7 de mayo de 2014

From the Vault (IV): Now and Then, Here and There

Siguiendo con este rescate de mis escritos en el agonizante foro de cine cinexilio, unido a la revisión de mis entradas sobre anime en este blog que voy reuniendo en página aparte,le ha llegado el turno a una serie que en su tiempo, hace ya quince años, fue recibida con expectación, para luego, me temo caer simplemente en el olvido.

Rodada antes de la eclosión del moe, la serie sorprende por su inusitada dureza, por su pesimismo a ultranza, impensable en un producto como la animación, siempre imaginado para niños, y ausente casi por complete en el anime de ahora mismo, más preocupado por la venta de productos que por otros aspectos que antaño constituían su esencia y lo hacían único.


Now and then, Here and there
1999, 13 Episodios


Al principio de cada episodio, acompañado solamente por el murmullo del viento, aparece un rótulo con las siguientes palabras:

La fugacidad y la fragilidad de estos diez mil años, me hacen atesorarlos hasta la aflicción

...y al final de cada episodio, escuchamos la dulce nana con la que una madre acuna a su hijo, dulce pero de letra pesimista y casi desesperada...

Son quizás los dos únicos momentos líricos en toda la serie....

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Dentro del anime, un subgenero muy común consiste en sacar los personajes del aquí y ahora en que viven y llevarlos a un mundo paralelo o futurista, en el cual, privados de sus referencias y obligados a madurar, deberán correr una larga serie de aventuras hasta poder regresar de nuevo. As en el primer episodio de esta serie, el protagonista, Shu, es arrebatado, sin quererlo, desde el aquí y ahora del Japón actual, hasta el allí y luego al que hace referencia el título.

Nunca se aclara si ese nuevo mundo es la tierra del futuro o es un mundo paralelo. No tenemos, ni los espectadores ni el protagonista, tiempo de buscar esa respuesta. Su nueva realidad es un mundo desértico, abrasado por un gigantesco sol rojo, donde el agua apenas existe y donde se libran guerras por conseguirla, una lucha simbolizada en el personaje de Lala Ru, que tiene el poder de crear el agua a voluntad y cuya posesión y control ambicionan todos los habitantes de este mundo. No se nos dirá tampoco cómo ni porqué el mundo ha llegado a ese estado. Seguramente nadie recuerda ya la razón y aunque lo supieran no serviría de nada. Es ya demasiado tarde para volver atrás.

En ese aquí y ahora en el que ha caiído Shu, habita, en una torre fortaleza que poco a poco se pudre y se derrumba, una sociedad militarista y guerrera, organizada de modo darwiniano. Sólo los más fuertes sobreviven, sólo aquellos que se hagan con los escasos recursos, la preciosa agua y la no menos preciosa comida, tienen la oportunidad de vivir un día más. De este modo, esa sociedad se jerarquiza por la violencia y para la violencia, ejercida por aquellos que tienen el poder sobre los que tienen menos, y éstos sobre los que tienen aún menos, hasta llegar a los que no pueden hacer otra cosa que agachar la cabeza y ofrecer su cuerpo a los golpes. As Lord Hamdo, el lñider supremo, ejerce su violencia sobre su lugarteniente Abelia y ésta sobre los oficiales que la obedecen, y ñestos sobre los soldados a sus órdenes y estos sobre los prisioneros y las mujeres que se les entregan como entretenimientos, sabedores todos que si no obraran así, serñian derribados de su puesto, para que otros, más capaces asciendan para ocuparlo.

De esta forma, la guerra y la violencia organizada se han convertido en la única forma de vida que conocen, la única que pueden concebir, justificadas ambas por las grandes palabras que se utilizan en estas ocasiones, libertad, justicia, orden, paz. La paz que habrá de llegar cuando todos los enemigos hayan sido derrotados, la paz que habrá de liberarles a todos, permitiéndoles volver a las aldeas de las que fueron raptados, junto aquellos a quienes aman y de quienes prefieren creer que aún viven... aunque uno a uno vayan cayendo en los combates, aunque tengan la seguridad de que a ellos pronto les llegar el turno, hagan lo que hagan.

Nadie sabe cuanto tiempo ha durado esa guerra. Tanto, que apenas quedan ya hombres adultos, y es preciso recurrir a los niños, sin importar sus edad, para educarlos en el uso y manejo de las armas, para acostumbrarlos a no tener piedad, puesto que el enemigo no la merece, puesto que el oponente no es humano. Tiene que lleguar un momento en que obedezcan sin titubear las órdenes dadas, por crueles que éstas sean, que torturen y asesinen sin que la menor duda se lo impida, porque él que titubee, verá como las armas de sus compañeros se vuelven contra él. Nadie tiene derecho a fallar al grupo. Nadie tiene derecho a abandonarlo, pues si tal se permitiera, éste se disolvería.

Como las hormigas guerreras, estos niños viven ya solo por y para la destrucción. Son incapaces de crear nada, sólo pueden arrasar. Para sustentar el ejército, para mantener su número, son enviados a saquear aldeas cada vez más lejanas, donde encontrar provisiones y reclutas. Al igual que ellos fueron arrancados de sus familias, así raptan ellos a otros niños, al igual que vieron asesinar a viejos e inútiles ante sus ojos, así ellos asesinan a todo el que se les opone, a todo aquel que no puede portar un fusil.

Frente a esta locura, hay fuerzas que intentan derribar a Lord Hamdo, algunas ms poderosas que otras, pero todas compartiendo el mismo fracaso. La serie, en su segunda mitad, se centrar en una aldea mítica, escondida del poder de Lord Hamdo y donde se refugian aquellos que huyen de él. De ella, asímismo, parten idealistas que sueñan acabar con el tirano, con el único amargo resultado de atraer la atención de éste y de provocar su represalia masiva. Así, la serie pone de manifiesto el dilema central de todos los movimientos de liberación: ¿qué sentido tiene luchar, si al final no se va a conseguir nada, si al final los que van a sufrir es la gente inocente, si van a morir más de los nuestros que de los suyos? Aún ms importante:  ¿qué sentido tiene alargar la lucha, si sta sólo lleva a embrutecer a los hombres, a convertirlos en bestias, a transformarlos en iguales a los monstruos con los que luchan?

Así se verá como en esta nueva guerra, sólo van a ser los inocentes lo que salgan malparados, y como también al final no se tratará, lo diga el bando que lo diga, de luchar por el futuro, por la libertad, por la justicia o por la paz, se trata de hacerse con Lala Ru, de guardarla sólo para sí, de escamoteársela a los demás, para que ellos perezcan, mientras nosotros continuamos viviendo...

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Por supuesto, en una serie donde la violencia y la intencionalidad de la misma es central, no es de esperar que se aparte la mirada. La violación como arma de guerra, tortura, castigos bárbaros, exterminio masivo, todo esto es mostrado ante nuestros ojos, con el agravante de que son niños quienes lo practican sobre otros niños. Con gran acierto, el diseño de personajes es tremendamente sencillo e infantil, mientras que la música es tranquila y reposada, elementos que intensifican la sensación de angustia ante los horrores que presenciamos, la misma angustia de Shu, por no poder escapar de ese mundo que se ha convertido en su cárcel.