martes, 12 de junio de 2012

The Just Government

When it shall be said in any country in the world, my poor are happy, neither ignorance nor distress is to be found among them, my jails are empty of prisioners, my streets of beggars, the aged are not in want, the taxes are not oppresive, the rational world is my friend, because I am the friend of its happiness, when these things can be said, then may that country boast its constitution and its government...

The Rights of Man, Thomas Payne

Mientras España era rescatada el sábado (o recibía un crédito sin condiciones, según el gobierno, aparte de endeudarnos hasta el día del juicio) yo acababa la lectura de The Rights of Man, ese manifiesto político escrito por tomas Payne en 1791-1792, en defensa de la Revolución Francesa (y la Americana) contra el conservadurismo de un Burke y los proponentes del antiguo régimen.

Resulta chocante que un libro escrito hace más de 200 años siga siendo actual, no tanto por los méritos de Paine, que son muchos, sino principalmente por culpa de tanto neo-liberal que en sus ataques contra toda  ideología de izquierdas, no dudan en tirar por la borda a las revoluciones democráticas de finales del XVIII, descubriendo involuntariamente que sus auténticas preferencias políticas se decantan por los despotismos en los que la vida social y política están controlados por élites autoproclamadas que se perpetúan en el tiempo.

Pero dejando esto de lado y el cúmulo de desgracias futuras en la que la ceguera de estos nuevos creyentes nos está precipitando. ¿Qué hay de contemporáneo en el libro de Paine? Como debería ser sabido, si no vivieramos en un mundo que ha dado la espalda a la educación y a la cultura, Paine fue uno de los padres fundadores de la joven república americana (si, ésa misma), de manera que uno de sus panfletos políticos, Common Sense, resultó decisivo a la hora de movilizar a la opinión pública de las colonias frente al despotismo de la corona británica.

Al contrario que la mayoría de los otros padres fundadores, como Washington, Jefferson, Adams o Franklin, la figura de Paine ha quedado en un curioso semiolvido, en el cual los mismos sectores que hoy se autodenominan liberales intentan mantenerlo, de manera que no es recordado públicamente e incluso cuando se ha intentado hacerlo así en su Inglaterra natal, esas iniciativas han sido saboteadas. La razón de esto se halla en la evolución posterior del político angloamericano, que no dudo en abrazar con todas las consecuencias la revolución francesa, y que además esbozo un programa político que en su época era absolutamente radical y que anticipaba soluciones adoptadas después en tiempos del estado del bienestar, tan odiado ahora por reformadores y salvadores.

El libro en el que Paine resumió estas ideas, su obra maestra, es The Rights of Man, que es ante todo una defensa apasionada de la revolución francesa (y americana) y sus ideas democráticas de representación política de todos los sectores de la sociedad, junto con la responsabilidad que esos representantes tienen frente a sus electores, pero que también es esencialmente un esbozo de ese programa de la sociedad futura, más justa e igualitaria en la que las aspiraciones de todos los sectores de la sociedad serían satisfechas.

Una sociedad futura que se basa en eliminar las tasas a los sectores más pobres de la población, de forma que puedan destinar su recursos a mejorar su nivel de vida  y en el que los recursos del estado se obtendrían mediante un impuesto progresivo que gravaría los ingresos . Un gobierno que además se preocuparía activamente por el bienestar de sus ciudadanos, ayudando con subsidios a los que no tuvieran medios, prestando medios a los jóvenes para que pudieran educarse y formarse, creando así buenos ciudadanos, y protegiendo a los ciudadanos de edad anciana que ya no pudieran ganarse el sustento con sus propias fuerzas.

Como pueden ver, el programa de Paine se halla en oposición con las ideas neoliberales tan de moda en día, cuyo único fundamento estriba en que esas ayudas son lujos que un estado saneado no puede permitirse. Un argumento al que Paine replica que su estado no sólo no tendría defícit, sino que tendría un superavit constante, ya que el propone reducir los gastos eliminando la mayor parte del ejército y reduciendo el aparato gubernamental, especialmente sus escalones más altos, ya que ambas partidas son gastos que no producen ningún retorno, uno sirviendo sólo para favorecer aventuras bélicas temerarias, mientras que el otro es el motor de la corrupción, el auténtico horno donde se queman los recursos del estado.

Una sociedad futura donde la concordia estaría asegurada, y cuyo secreto Paine resume en la siguientes líneas, ésas que los gobiernos neoliberales de  hoy parecen haber olvidado por completo, en su obsesión por salvar a los bancos de su propia codicia.

When the rich plunder the poor of its rights, it becomes an example to plunder  the rich of its property; for the rights of the one are as much property to him, as wealth is property to the other, and the little all is as dear as the much. It is only by setting out on just principles that men are trained to be just to each other, and it will always be found, that when the rich protect  the rights of the poor, the poor will protect the property of the rich.