domingo, 17 de junio de 2012

100 AS (XCIIIb): Felix in Hollywood (1923) Otto Messmer


Como todos los domingos, ha llegado el turno de revisar un corto de los recopilados por el festival de Annecy en su lista de cien mejores. Como en otras ocasiones nos salimos del programa para reseñar un corto de la serie B (ya saben los cortos que aparecen en la selección internetera cuando el original no aparece) con la suerte de que nos sirve para recordar a uno de esos pioneros que en los años 20 consiguieron que la animación dejase de ser una curiosidad para convertirse en una forma cinematográfica con todas las de la ley.

Me refiero, como podrán imaginar a Otto Messmer, el auténtico maestro detrás de los cortos de Felix the Cat de los años 20, que no obstante aparecían firmados por el creador del personaje en las tiras de los periódicos, Pat Sullivan. Felix in Holliwood, el corto de 1924 que aparece en la lista B no es de los mejores de la serie de Felix, pero sirve perfectamente para ilustrar el origen de la animación y la importancia de Otto Messmer en su nacimiento y evolución.

Lo primero de lo que conviene darse cuenta es que la animación no hunde las raices en el cine contemporáneo, ese cine que según la crítica contemporánea francesa sólo merece ese nombre si se limita a capturar la realidad sin adornos ni manipulaciones. El origen de la animacíon, al menos la comercial y lo que ahora llamaríamos 2D, está en la ilustración y el comic, lo que explica que la mayoría de sus pioneros, como fue el caso de Emile Cohl, fueran ante todo dibujantes que buscaban dotar de vida a sus personajes o tuvieran fuertes relaciones con ese mundo, como ocurría con los Fleischer.

La relación no puede estar más clara cuando se contemplan los cortos de Felix realizados por Messmer, aunque éste no sea de los más logrados o más inspirados. En primer lugar, llama la atención la aparición de bocadillos que evitan las molestas interrupciones de los intertítulos en el flujo de la secuencia. A esto se une la aparición constante de símbolos gráficos, como exclamaciones o interrogaciones que ayudan a aclarar el estado anímico de los personajes. En cierta manera, la animación primitiva se limitaba a copiar fotograma a fotograma las viñetas de los cómics (sí, como ciertos directores visionarios de ayer mismo) lo cual acarreaba una fuerte impresión de estatismos que acentuaba las deficiencias técnicas del cómic.

La primera innovación de Messner fue precisamente romper ese estatismo, consiguiendo que sus personajes animados fueran capaces de expresar con su lenguaje corporal esos mismos sentimientos que los símbolos gráficos insinuaban, consiguiendo que los diseños y dibujos actuasen realmente anticipándose a lo que la escuela Disney llamaría como character animation, el método de romper la falta de recursos expresivos del dibujo animado frente a un actor de carne y hueso, recurriendo a los métodos del mimo.

 La segunda innovación de Messner es, si cabe aún más importante, puesto que se dio cuenta que, al contrario que en el cine de personajes reales, el dibujo animado no tenía ninguna regla que lo restringiese, de manera que podía deformar sus personajes sin temer por su integridad, hacerles sobrevivir a pruebas imposibles y, sobre todo, integrar los elementos gráficos en la propia realidad del espacio fílmico, de forma que los protagonistas pudiesen utilizarlos en su propio beneficio... como en la penúltima escena de este corto, donde la mirada asesina de un personaje, ilustrada como daga, permiten que Felix se apodere de ellas para defender su vida.

Para terminar, les dejo con el corto, mudo, sin música asociada, pero de calidad de imagen poco frecuente, que me hace sospechar que en alguna parte hay una edición de los cortos de Felix más que decente. Así que sin nada más que decir procuren disfrutarlo y recuerde que gran parte de la fama de Felix, que aún le convierte en una figura conocida, casi a un siglo de su creación, se la debe a Messmer y a su creación de muchas de las reglas de la animación