martes, 26 de junio de 2012

Shaftisms





















En muchas ocasiones he confesado mi admiración por la obra del estudio Shaft y su director Akiyuki Shimbou. A pesar de tener que trabajar con presupuestos ínfimos y adaptar materiales de tercera categoría, Shimbou/Shaft se las han arreglado para alcanzar un extraño equilibrio, en el que con una mano dan a los otakus la carnaza que ansían, mientras que con la otra cuelan de rondón todo tipo de soluciones procedentes de la animación independiente/experimental... al mismo tiempo que adoptan una mirada irónica sobre los tics del anime moderno y su fijación moe/kawai.

En los últimos tiempos, la producción de Shaft ha reducido un tanto su cadencia. Si hasta hace poco, cada temporada nos traía una nueva serie del estudio, ahora parece haberse reducido a un par cada año, lo cual no se debe a que haya perdido su garra, sino a que los últimos éxitos, Bakemonogatari, Madoka, Nisemonogatari, les han permitido por fin inclinar la balanza del lado de la calidad, en vez de la cantidad, de forma que sus series cada vez están mejor animadas, aunque parte de la radicalidad expresiva se haya quedado en el camino.

Se deja sentir por tanto una cierta nostalgia del Shaft que producía series baratas como churros y aún así conseguía dar la vuelta a la tortilla, frente a este Shaft con más recursos y un tanto previsible, que ya no tiene que demostrar nada. No obstante, esa falta de la ración semanal de Shimbou ha quedado compensada por la irrupción en la escena del anime reciente de los profesionales formados en Shaft que han comenzado una carrera en solitario y que llevan la huella del estilo Shaft en todas las series de las que son responsables. Ya se percibió esta evolución en el año pasado con la tristemente fracasada C3, pero este año han coincidido tres series que, en mayor o mayor medida, siguen los pasos del maestro Shinbou, me refiero a Hyouka, extraña inclusión de Shaft en KyoAni, Nazo no Kanojo y la serie que es objeto de esta entrada, Tasogare Otome x Amnesia (La doncella del atardecer x Amnesia, podría ser la traducción).

De todas ellas, Tasogare puede ser la serie más Shaft de todas, para lo bueno y para lo malo. En el debe hay que contar ese humor infantil, basado en picardías sexuales que resultan un tanto anticuadas para la mirada occidental, y que no dejan de ser los mismos clichés repetidos de serie en serie, que no aportan nada y cansan demasiado. En el haber, no obstante, se encuentran una serie de episodios, en los que la situación narrada, la amistad entre un jovén escolar y el fantasma de una antepasada suya muerta en extrañas circunstancias, se envuelven en el dramatismo y desesperación que la premisa argumental hacía presentir, pero que había sido negada hasta ese entonces.

Ése giro hacia el drama, el auténtico drama, a pesar de algunas intrusiones cómicas, ya habría bastado para hacer de esta serie un producto interesante, pero el auténtico rasgo distintivo que la coloca por encima de todas sus hermanas y un puesto digno en esta temporada de grandes sorpresas, es precisamente la utilización del estilo Shaft en la creacción de esos ambientes inquietantes, llenos de presagios, donde habitan la maldad y la crueldad humana. Otras series de Shaft como Ef habían anticipado ese ajuste entre el estilo de la casa y el drama, pero mientras que en ellas quedaban un cierto regusto a artificialidad, en este caso se incluye de forma natural, produciendo un resultado realmente devastador.











Lástima que tras una brillante segunda parte de la serie y un excelente capítulo final, todo el impacto emocional acumulado se eche a perder por culpa de un estúpido giro argumental, de esos para abrir la puerta a una segunda temporada, pero que son capaces de destruir a la mejor de las series.