lunes, 18 de octubre de 2010

100 AS (XXXIII): La Faim (1974) Peter Foldes










En la revisión semanal de la lista de mejores cortos animados de  Annecy (en esta ocasión un día más tarde, por cuestiones personales) le ha tocado el turno a La Faim/Hunger, realizada por Peter Foldes, en 1974, otro más de los magníficos experimentos en animación que la NFB (National Film Board) de Canadá nos ha venido regalando desde hace setenta años.

Lo primero que debería llamarnos la atención en este corto es su técnica, ya que se trata de una de las primeras obras que fueron realizadas con la ayuda de ordenadores. Visto el corto, esto puede parecer sorprendente (de hecho yo lo he descubierto al investigar para esta reseña) simplemente porque no tiene relación con que ahora mismo suponemos que es la animación por ordenador, básicamente CGI y 3D, o en otras palabras, fondos hiperreales, maquinarias detalladísimas, movimientos y texturas casi perfectos. Poco que ver con el acabado descuidado y torpe de este corto.

Podría descartarse, por tanto, como uno de tantos experimentos primeros, pionero en su campo, pero incompleto y fallido (una definición, por cierto, que es válida para la inmensa mayoría de los cortos de Pixar, meros escalones en una eterna sucesión de mejoras técnicas) pero esto sería quedarse en la superficie, mejor dicho, no saber ver. Lo que se está demostrando en este corto es algo más sútil que la mera exhibición de bichos con mayor cantidad de pelos en su pelaje o de rostros con mayor número de defectos en la piel. No, lo que se está haciendo es tomar un corto de animación normal, en el que se han dibujado las diferentes poses por medios tradicionales y realizar las transciones entre ellas mediante el ordenador.

En sí, esto sería utilizar la nueva herramienta como un medio para abaratar costes, eliminado lo que se conoce como inbetweeners, aquellas personas que completan la key animation creada por el director de animación, cargándose así mismo la expresividad del resultado final, ya que al eliminar cualquier posible acento o exageración intermedia, lo que se consigue es una mecanización y uniformización. que borrar cualquier asomo de personalidad y originalidad. Sin embargo, en este corto no se busca tanto, animar, es decir replicar el movimiento entre una y otra pose, sino transformar una en otra, frecuentemente completamente dispares en su representación, realizando lo que se conoce como morphing.

Esa transformación incesante de una forma en otra, como se puede ver en las capturas, y donde se intenta que cada transición sea distinta a la anterior, dota al corto de un ambiente alucinatorio, de la pesadilla final en la que se desemboca, muy apropiado a su carácter de fábula política, de lección moral sobre el mundo actual. En efecto, al contrario que la animación a la que todos estamos aconstumbrados, de evasión y entretenimiento, que intenta no herir a nadie y apelar al máximo de espectadores, este corto es esencialmente político, mostrando como nuestra sociedad se basa en un consumir constante, que no es otra cosa que devorar todo lo que se pone ante nosotros, que no puede desembocar en otra conclusión que no sea catastrófica.

(¡Qué apropiado para nuestros tiempos de crisis, provocada por la codicia insaciable de algunos que pretenden seguir obrando así, caiga quien caiga!)


En fin, como siempre les dejo con el corto, para que lo vean, lo gusten y lo juzguen... y para que den gracias a la NFB por haber creado una vía para que estos experimentos existan, ya que si no fuera por ellos y sus subvenciones, el panorama de la animación contemporánea sería muuuuuuucho más pobre.