domingo, 4 de enero de 2015

La Lista de Beltesassar (LXXV): Wir Lebten im Grass (1995) Andreas Hykade


































Como todos los domingos continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Wir Lebten im Grass (Vivíamos entre la hierba), corto realizado en 1995 por el animador alemán Andreas Hykade.

Hykade es una de las grandes figuras de la animación reciente alemana, famoso por la trilogía de cortos que componen este mismo corto, Ring of Fire y The Runt, de parecido estilo y temática, y que al mismo tiempo son fascinantes y polémicos, bellos y feístas, espirituales y brutales. Unas oposiciones entre contrarios que a muchos han despistado sobre su auténtico significado y finalidad , pero que constituyen su fortaleza principal, su rasgo distintivo tanto frente a las formas comerciales, insulsas y superficiales, como frente a muchas de las vanguardistas/experimentales, vacías y pretenciosas.

Desde un punto de vista estético, los diseños de Hykade son caricaturescos, cercanos a los dibujos infantiles, pero eso no es inconveniente para que sean especialmente expresivos. La animación de Hykade es la de un maestro, capaz de representar los sentimientos más complejos, los más sutiles movimientos del alma, con el mínimo de recursos, sin que esta contención suponga una renuncia al tour de force. La cámara de Hykade está siempre en continuo movimiento, triunfando en ese reto máximo para un animador que es la animación de los fondos, y cuando se aquieta son sus personajes los cobran especial vida, cercana a la de la animación más alocada, sin que esto signifique que no sepa detenerse, calmarse y reflexionar cuando así lo necesita su historia.

Una historia que no es simple, lineal o accesible, sino que se narra con las armas del símbolo y el silencio, dando siempre preeminencia a la imagen sobre la palabras - esa regla de oro que tantos cineastas han olvidado -, sin que ese afán por ocultarse, por mostrarse hermético al espectador le haga perder resonancia y sentimiento. La cuestión es que ese estilo casi pedestre, torpe y sin desbastar, esa acumulación de símbolos y de enigmas, se ajustan como un guante a la historia que Hykade busca narrar en Wir lebten in Grass y los otros dos cortos de la trilogía.

En pocas palatbras, se trata de como el crecer, el madurar, el hacerse un hombre, supone tener que cumplir con una serie de requisitos externos que nos impone nuestra sociedad, sin los cuales, sin ajustarse perfectamente a ese perfil ideal, nunca se llegaría a ser un hombre o una mujer completo. Es ese "cada hombre es un soldado, cada mujer una puta" que el padre del protagonista le lega como única herencia,  es también ese "busca un tigre y cabálgalo" que el mundo exterior le pone como condición para obtener todas sus riquezas, gozar de todos sus placeres.

Un camino de perfección, o de degradación, según se mire, en el que la belleza, la suma belleza, aquélla ante no nos queda otra salida que rendirnos y adorarla, está íntima e indisolublemente unida con la crueldad. Con el descubrimiento aterrador y demoledor que todo hombre debe hacer,  de que en el centro más profundo de su esencia, como auténtico rasgo distintivo y definitorio, habita un monstruo implacable, cuyo único deseo, cuya única finalidad, es destruir, desgarrar, humillar y ensuciar aquella belleza sublime que un instante antes decía amar más que su vida, prometía proteger ante todo peligro.

Terrible conclusión, ésa de descubrir nuestra auténtica e innegable naturaleza, ante la que cerramos los ojos, ante la que huimos nuestra vida entera, rezando porque no se manifieste, porque no nos traiciones al completarse.

No les entretengo más. Como todas las semanas, aquí les dejo el corto. Es una obra maestra de la animación y sólo espero que su dureza y su pesimismo no les amargue lo que queda del día.