domingo, 27 de mayo de 2012

100 AS (XCIb): Do it Yourself Cartoon Kit (1961) Bob Godfrey








Como todos los domingos, ha llegado el momento de revisar otro de los cortos de la lista de 100 mejores que recopilara hace unos años el festival de Annecy. Como estamos ya en la recta final, los cortos empiezan a ser cada vez más difíciles de encontrar, así que no deben extrañarse que cada vez aparezcan más menciones a la lista b, esa recopilación que corre por las internets de Dios y que llenaba los huecos con otros cortos no menos importantes.

La buena noticia es que esta semana, gracias a la lista b, hacemos doblete y repetimos con Bob Godfrey, en concreto, con Do it Yourself Cartoon Kit, una de sus primeras obras y también una de sus creaciones más divertidas y jocosas, que les pego aquí ahora mismo para que la disfruten y así, si quieren, ahorrarse de leer el resto del comentario (desgraciadamente no he podido encontrar una versión con subtítulos)


Do It Yourself Cartoon Kit por loinburger

Como habrán podido ver es un corto que en sí constituye una definición perfecta de aquello que en los 60 y 70 se denomibaba humor inglés, una visión entre irónica y amable sobre uno mismo, que no tiene miedo de reírse de las propias carencias y defectos, pero que no deja de ser irresistiblemente divertido y de una rara permanencia temporal, pues cuando muchos otros tipos de humor se tornan anticuados casi al día siguiente, este sigue manteniendo toda su fuerza y su garra.

Es este sentido del humor una de las constantes perennes de la animación de Godfrey, el cual, como ya comenté la semana pasada, no se limita a aciertos de guión, como en las series americanas modernas, sino que es ante todo visual. Esta característica suya le separa completamente de su compatriota Richard Williams, cuya obsesión por la perfección tecnica vacía a sus productos de toda ligereza y que, en lo poco que hemos podido ver de lo que pudiera haber sido su obra maestra, The Thief and the Cobbler, lastra muchas de sus escenas. Este sentido del humor, no obstante, le acerca a su otro compatriota, Terry Gilliam, que su trayectoria animada/Monty Python, utilizaba ese mismo tipo de humor, aunque con una vertiente mucho más caústica y surreal.


En este corto la proximidad Godfrey/Gilliam, viene subrayada por el uso extensivo del cut-out (y sus limitaciones) basado en grabados victorianos, con la diferencia de que Gilliam utilizaba los recortes decimonónicos para realizar una profunda crítica de la idea imperial británica, mientras que en este caso a Godfrey le sirven para resaltar el absurdo de ese producto y de los métodos publicitarios que lo promueven, que promete convertir a cualquier espectador en un animador avezado, y que a medida que el corto avanza se revela como un inmenso timo que sólo busca vaciar los bolsillos de los incautos.


Se suele decir que para tocar mal un instrumento hay que saber tocarlo muy bien, frase que es especialmente aplicable a este corto, ya que la tosquedad y torpeza de la animación de este corto, sólo son posibles para un animación experto, alguien que conoce todos los resortes de la profesión junto con los innumerables trucos a los que obliga la falta de presupuesto. Así, en los ejemplos de este curso que convierte la esencia de la animación en esos atajos baratos, es precisamente la maestría de Godfrey los que los convierte en pequeñas muestra de los grande y maravillosa que puede ser esa forma, como el caso de la hilarante persecución de cerrillas, con caída incluida.


En resumidas cuentas, un gran corto de uno de los grandes, que para nuestra desgracia, ha caído en el olvido casi más absoluto, sin que por lo que sé, su obra haya llegado a ser recopilada ni recogida en edición digital alguna... e incluso ahora esté empezando a desaparecer de esa misma internet donde supuestamente se guarda todo el saber del mundo.