sábado, 31 de octubre de 2009

The Bible and the Shovel (y III)

Como comentaba en la entrada anterior de esta serie, resulta curioso que la versión más popular del éxodo (la ilustrada por Cecil B. de Mille) ambiente ese hecho en pleno reinado de Ramses II, cuando es físicamente imposible que eso ocurriera. En ese tiempo, el Levante, lo que es ahora Israel/Palestina, Libano y el Sur de Siria, eran una colonia egipcia, por lo que una fuga de Egipto a Palestina sería prácticamente como intentar escaparse de los EEUU huyendo de Nueva York a Atlanta.

Sería más lógico situarlo unos decenios más tarde, en el paso de la dinastía XIX (la ramesida) a la XX, cuando debido a la llegada de los Pueblos del Mar, el sistema político entero del Mediterráneo Oriental se viene abajo, y Egipto se repliega sobre sí mismo, librándose de ser otra vícitima más gracias a la actuación de Ramsés III, tal y como se recuerda en su templo funerario de Medinet Habu. Es en esa situación de caos, cuando podríamos especular con movimientos de población y el asentamiento de unos extranjeros (o de naturales que se libran del yugo de las ciudades estado) en Palestina, como de hecho ocurriera con los Filisteos, un elemento completamente nuevo en el mosaico del proximo Oriente tras el 1200 a.C.

Sin embargo, las cuentas no cuadran.

Como ya indicara en la entrada anterior, la estela de Mernephtah, el sucesor de Ramses II, nos habla de la existencia de un "algo" llamado Israel en Palestina. De ese "algo" no tenemos únicamente su nombre, sino una pequeña pista sobre su estructura política, gracias a los símbolos jeroglíficos que lo acompañan y que lo identifican, no como un estado, ni como una ciudad, sino como un pueblo, es decir una tribu sin cabeza visible, muy en consonancia con el mundo de los Apiru, huidos de la sociedad y habitantes de las montañas, que describen las tablillas de Amarna (en tiempos de Ejnaton), un siglo antes.

En resumidas cuentas, no puede haberse producido un éxodo en el periodo de crisis, si Mernephtah, que corresponde al inicio de ese periodo, ya señala la existencia de Israel, lo que nuevamente nos lleva al periodo de Ramses II, donde está claro que es imposible que se haya producido.

Sin embargo, y antes de abandonar el periodo entre Ramses II y Ramses III, con la llegada de los pueblos del mar, la caída del sistema político mediterráneo (Micenas, Hititas, Palacios de Levante) y el inicio de una auténtica Edad Media (Dark Age en la correctísima expresión inglesa) en la transición entre el Bronce y el Hierro Mediterráneo, queda aún una pequeña sorpresa por revelar.

Se trata de la historia de Irsu, según se conserva en el papiro Harris, que narra sucesos ocurridos al final de la dinastía XIX, justo antes de la subida al poder de Ramsés III, y a quién los arqueólogos han identificado como el canciller Bay, cuya tumba se conserva en el valle de los reyes, caso único de una persona que, no siendo faraón, consiguió construirse una tumba en la necrópolis real.

¿Y quién era ese Irsu? Pues ni más ni menos un extranjero de origen sirio, que en ese tiempo de diificultades, consiguió ascender a lo más alto del poder egipcio, ganándose el favor tanto del faráon, Siptah como su esposa, Twosret, (de quien se hay llegado a especular que fuera su amante) y que se convirtió en el auténtico amo de Egipto, de quien se señala que trajo la paz y la prosperidad a la nación, aunque puso en puestos de responsabilidad a extranjeros como él y descuidó el culto de los dioses de Egipto. Un poder terrenal demostrado, como digo, por el hecho de haberse construido una tumba en el Valle de los Reyes.

Una historia que a cualquier lector de la Biblia le debería llamar la atención ya que recuerda, a grandes rasgos, la de José, el extranjero que consiguió ascender a lo más alto y gobernó Egipto de manera sabia, trajo a su familia de Oriente y rendía culto a dioses distintos de los de Egipto. Mucho se ha especulado sobre sí José y Irsu no serían la misma persona, y sobre sí los escritores de la Biblia recogieron leyendas sobre ese personaje, muchos siglos después de los hechos, y las embellecieron para sus propios propósitos.

Y digo embellecieron con toda intención, puesto que el final de Irsu y el de José no pudieron ser más distintos, ya que Irsu calló víctima de una conjura palaciega y fue ejecutado por orden de Siptah, aquien sucedería al poco su mujer Twosret, mientras que los extranjeros que había traído consigo eran expulsados violentamente de Egipto, como varios documentos, el papiro Harris entre ellos, celebran como una victoria y resurgimiento de Egipto, y que mucho tiempo después sería reelaborado por Maneto (y refutado con indiginación por Josefo en su Antiquitates) al decir que el éxodo se había producido porque los israelitas en Egipto estaban aquejados de lepra y los Egipcios les habían expulsados para no enfermar a su vez.

En resumidas cuentas, que los hechos históricos nos hablan de la imposibilidad de un éxodo a finales del siglo XII en las condiciones en que señala la Biblia, y que si existió algo así se trató más bien de una expulsión, con lo que la posiblidad más probable, y la que parece indicar la arqueología, es la de que los Israelitas fueran una más de las tribus montañesas fuera del sistema político, que alcanzaron relevancia tras el hundimiento de este, como bien parece indicar la estela de Mernephtah, que narra eventos de justo el comienzo de ese periodo.

Pero ¿Y la cronología alta? ¿Que pasa con aquella que de acuerdo con las cuentas de la Biblia situaría el éxodo aproximadamente coincidiendo con la invasión de los Hyksos? Esta es aún más problemática, puesto que si bien la invasión de Egipto por los Hyksos y su posterior expulsión, podrían haberse transformado, con el correr de los siglos en la historia de José y Moisés (al igual que los conflictos en el mundo micénico se traducirían en la Iliada) eso llevaría a que los Jueces, Saul,David y Salomón tuviesen lugar en una Palestina conquistada por los Egipcios, cuando la situación que describen es claramente post 1200a.C

Es más, dado que los patriarcas tienen contacto con los Hititas, eso nos lleva nuevamente a colocar a éstos en el mundo post Hyksos, que es cuando esa potencia se asoma al Levante, saliendo de su Anatolia Natal, pero aquí surge otro problema, ya que la Palestina en la que se mueven Abraham, Isaac y Jacob, es una tierra sin ningún dominador exterior, vacía de ciudades, donde los patriarcas, sus familias y sus rebaños se mueven en total libertad, lo que tampoco se correspoden con un mundo post Hyksos pero pre Pueblos del Mar.

No sólo eso, dado que los Hititas, a pesar de que su imperio cayese en Anatolia hacia el 1200 a.C, se las arreglaron para mantener una serie de estados en el norte de Siria, como es el caso de Karkemish, o lo que es lo mismo, sea cuales fueren las fechas de los Patriarcas o del Éxodo, el mundo que los redactores de la Biblia toman como ejemplo es el post-1200, al igual que ocurre con la Iliada, que narra acontecimientos supuestamente sucedidos en la edad del Bronce tardía como si ocurrieran en la edad del Hierro Temprana.

En la edad obscura que sucedió a la llegada de los Pueblos del Mar.