domingo, 11 de octubre de 2015

La Lista de Beltesassar (CXI): Signes de Vie (2004) Arnaud Demuynck
















Como todos los domingos continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Signes de Vie (Señales de vida), corto realizado en 2004 por el animador francés Arnaud Demuynck.

Signes de Vie es una de esas obras maestras de la animación que casi nadie ha visto y casi nadie verá. De una simplicidad engañosa, narra los vagabundeos de una joven viuda a quien tenta el suicidio. Esa encrucijada existencial se narra sin necesidad de palabras, fiándolo todo a las imágenes, en esa continuación del cine mudo más allá de su muerte tan típica de la animación, hasta llegar a haberse constituido en una de sus esencias. La narración, a pesar de renunciar a voz, no necesita recurrir a aspavientos para transmitir su mensaje. Por el contrario, todo en su transcurso es contención, elegancia, alusiones breves y vagas, con las que basta para informarnos de una anécdota vital, a la vez personal y universal.

La única audacia que se permite el corto es jugar con diferentes maneras de plasmación gráfica, abocetado y esquemático cuando se adentra en el recuerdo o traduce los conflictos interiores de la protagonista, preciso y frío cuando nos describe la realidad desoladora en la que debe vivir ahora. La oposición entre ambos modos, ambos mundos, podría haber dado al traste con el corto, pero Demuynck lo resuelve con maestría, mediante transiciones/metamorfosis que conectan ambos mundos/estilos de forma completamente natural, incluso incrementando esa elegancia, esa contención a la que me refería al principio.

Transiciones que no son el único acierto del corto, sino que se continúan en una representación casi perfecta de los movimientos del cuerpo humano, que seguramente han sido rotoscopiadas - los títulos de crédito nombran a varios bailarines que han servido de referencia -, pero que en el proceso de animación han sido reducidos a lo estrictamente esencial: apenas unos trazos que nos permitan reconstruir los perfiles del cuerpo, identificar los movimientos, pero que se las consiguen al mismo tiempo, en su abstracción y pureza,  reproducirlos con total precisión y justicia, reflejando la fuerza y la habilidad de los cuerpos que los originaron.

De esa manera, mediante el uso experto, propio de un maestro, de los recursos estéticos de la animación se consigue transmitir un mensaje sentimental, que nunca llega a resultar ñoño o cursi, precisamente por la contención y la elegancia con que han sido utilizados. El resultado, como ya les decía, es una pequeña obra maestra, a la que que quizás su propia humildad y autocontrol han perjudicado, ya que lo único que se suele valorar es la pirotécnia visual, preferentemente en 3D.

No les entretengo más, como siempre, aquí les dejo el corto. Disfrútenlo, pocas obras hay que se lo merezcan tanto.