domingo, 17 de mayo de 2015

La lista de Beltesassar (XCV): When Push come to shove (1991) Bill Plympton


















Como todos los domingos, continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a When Push come to Shove, corto realizado en 1991 por el animador independiente norteamericano Bill Plympton.

El concepto "independiente" es una de tantas etiquetas contemporáneas que al final vienen a significar poco menos que nada. En sentido estricto identifica a todo aquel animador, normalmente estadounidense, que trabaja fuera del sistema de productoras, con todas las connotaciones positivas que esta aparente libertad conlleva. Sin embargo, desde un punto de vista estético la etiqueta engloba tanto a animadores tradicionales y continuistas como experimentales o vanguardistas, con lo que poco ayuda a diferenciar unos estilos de otros, más allá de la manera con la que se ganan (o no) la comida.

De este cajón de sastre que llamamos independientes, siempre en el contexto de los EEUU, quizás el más famoso sea Bill Plympton, quien desde principios de los noventa goza de amplio - y merecido - prestigio internacional. Sus obras, cortos y largos, se programan regularmente en los festivales de animación y se ha convertido en un lugar común alabarle por su audacia e irreverencia, aunque también por su recién adquirida madurez y profundidad, sin que lo uno parezca contradecir a lo otro.

Con estos prolegómenos, supongo que ahora mismo estarán esperando un juicio descalificatorio. Pues no, o al menos, no completamente. En su ya larga obra, Plympton muestra muchos de los rasgos que suelo asociar a un animador de raza. En primer lugar una desbordante imaginación visual, que le permite descubrir los muchos modos y maneras en que un dibujo puede transformarse en otro, sin perder un ápice de su verosimilitud. Casi podría decirse que todo corto animado de Plympton consiste precisamente en eso, en encontrar y explorar todos los caminos deformantes en los que puede desarrollarse una idea inicial.

Por otra parte, esta efervescencia metamórfica no necesita de grandes medios o de complejas puestas en escena. En sus obras, al menos en las primeras, se nota la estrechez presupuestaria, que Plympton suple precisamente con la imaginación que le sobra y la radicalidad a la hora de exponerla, sin miedo a llevarla hasta sus últimas consecuencias.  Es de ahí de donde surge esa  esa irreverencia y escabrosidad que es consustancial a su estilo, que muchos se creen se reduce simplemente a eso, a buscar lo más soez e insolente, solo por serlo. Si fuera así este la obra de este animador no habría pasado de ser un Family Guy avant la lettre, mientras que en su caso esta procacidad se ve equilibrada por un perfecto conocimiento de las posibilidades y recursos de la animación.

El principal problema de Plympton es más bien otro, una carencia que no ha sido capaz de resolver completamente en toda su carrera. Se trata de que sus cortos parecen componerse de una serie de microviñetas sin ligazón alguna, más allá de ocurrir a los mismos personajes o tener lugar en el mismo escenario. Los cortos de Plympton adquieren así un carácter estático que contrasta con lo dinámico de su animación, debido a que la acción ni progresa ni se desarrolla, más allá de ir variando levemente la premisa original. Si bien esto no es muy grave en el caso de un corto de diez minutos, es catastrófico cuando se trata de largos, que salvo excepciones parecen ser meras colecciones de cortos mal recosidos. Tanto es así, que sus mejores largos pueden ser el primerizo The Tune (1992), que no disimulaba su carácter de recopilación de cortos, y el tardío y complejo Idiots and Angles (2008) que conseguía narrar una historia coherente y bien trabada, aunque seguían viéndose sus costuras.

Vale, todo muy bien ¿Pero que pasa con When Push come to shove? Pues simplemente que es un ejemplo perfecto del estilo de Plympton con todas sus virtudes y todos sus defectos. Y con eso está dicho todo.

La pena es que no puedo pegárselo aquí, ya que la obra de Plympton ha desaparecido de los suministradores gratuitos habituales, cosas de las nuevas plataformas de streaming. De todas formas, si quieren encontrarlo, ya saben que basta con buscarlo. Eso sí, luego no me echen las culpas si tienen algún problema.