domingo, 1 de mayo de 2011

100AS (LIV): Frank Film (1973) Frank Mouris


















En nuestra revisión semanal de la lista de mejores cortos animados, según la recopilara el festival de Annecy, ha llegado el momento de hablar un poco de Frank Film, realizado en 1973 por Frank Mouris

Como suelo decir muy a menudo, a la hora de analizar una producción animada es primordial fijarse primero en la técnica, en este caso lo que los anglosaxos llaman cut-out. Para la mayoría de los aficionados y gran parte de la crítica esta técnica está asociada con la serie South Park, y es sinónimo de una animación torpe y desmañada, que basa su fuerza en el posible interés de su guión y en la (presunta) subversión de sus chistes y situaciones.

Sin embargo, los pocos que sigan estas notas sabrán ya de lo mucho y muy grande que se puede hacer con el cut-out, como es el caso de Yuri Norstein, capaz de trabajar sus recortes hasta que dejen de serlo y se conviertan en indistinguibles del dibujo animado tradicional, excepto para el ojo experto, llegando incluso a crear efectos de tridimensionalidad en una técnica que de por sí es la más plana de toda la 2D, como se dice ahora.

La importancia del corto de Frank Mouris que nos ocupa estriba en que es capaz de llevar la técnica del cut-out hasta uno de sus límites estéticos, sacándola del ghetto de las expectativas del espectador corriente y de la mayor parte de la crítica. El truco, por así decirlo, es que el cut-out en sí no es otra cosa que una suerte de collage, similar en muchos aspectos a la forma que los escolares tienen de decorar sus carpetas, para mostrar al mundo su personalidad y sus aficiones, lo cual es aprovechado por Mouris para tejer una biografía gráfica de sí mismo.

En efecto, el corto, como pueden apreciar de las capturas, no es otra cosa que una serie de abigarrados collages, con figuras y objetos recortados de revistas que se van sucediendo, transformándose y substituyéndose a una velocidad vertiginosa, que llega a abrumar al ojo y que impide, en una primera visión, asimilar lo que aparece en la pantalla, y que lo hace similar al caos en que consiste nuestra experiencia diaria y que creemos tener equivocadamente siempre bajo control.

El pegamento que mantiene el corto unido y que consigue que sea algo más que una sucesión de collages deslavazados, es precisamente la propia voz de Mouris que nos relata sus recuerdos de niñez y juventud, y cuyas palabras van conjurando los diferentes temas que desarrollarán los collages, dictando asímismo el ritmo en que se presentan y la forma en que se transforman y evolucionan. Unos collages que frente a la sobriedad y vagedad del relato  sirven para dar a esos recuerdos una presencia física y subrayar su importancia sentimental, por el simple método de acumular imágenes, sobre imágenes, hasta que el exiguo espacio del fotograma y nuestras mentes,se ven desbordados por el incesante e incontenible flujo de información.

Un collage visual, por último, que un rizado más del rizo, se transforma en una collage auditivo, ya que al mismo tiempo que escuchamos el relato de la vida de Mouris, otro registro de su misma voz, se entretiene en enumerar interminables listas de palabras, que hacen referencia a lo que escuchamos y lo que vemos. Un nuevo registro sonoro que se entrecruza con el relato principal o lo hace inaudible en ocasiones, aparentemente añadiendo un nivel de confusión al corto, pero en realidad ayudando para que nos concentremos en el fluir de las imágenes y sus múltiples transformaciones.

Y como siempre, les dejo aquí el corto. La copia no es muy buena, lo cual es más un problema de la fuente que de la codificación, y debido a la velocidad en que los collages se suceden, ciertos fragmentos pueden resultar ilegibles. En cualquier caso, no se desanimen, y échenle un vistazo.

Siempre merece la pena disfrutar de aquello que es distinto a lo que estamos acostumbrados.



Frank Film, Frank MOURIS, 1973 por shortanimatedworld