miércoles, 11 de mayo de 2005

Leyendo a Flaubert

Si, alguna vez, se crease un Santo de los desengañados y los escépticos, no se me ocurre nadie mejor que Flaubert, ese solterón normando, harto de todo y descréido de todo.

Esto viene a cuento de que, cada mañana, me enfrasco en la lectura de esa novela suya incabada, Bouvard et Pecuchet, donde página tras página se destruye cualquier actividad intelectual humana, entiéndase ciencia, filosofía, política o arte, demostrando que esos afanes y sus resultados no son otra cosa que cavar en el mar....algo con lo que nos entretenemos mientra pasa la vida...

Sin embargo, nuestro solterón normando, es demasiado inteligente, lúcido casi hasta el suicidio, así que cuando nuestros protagonistas han recorrido todo el ámbito del saber humano, los introduce en otras actividades, extrañamente parecidas a las de nuestro alocado mundo moderno, la búsqueda del sexo, la pasión por lo paranormal... con el mismo resultado que en sus otras empresas, el fracaso y la amargura...

Quizás esto hace tan actual a esta novela. Que en nuestro mundo, en nuestra cultura, se proclaman unos valores y la necesidad de seguirlos, pero esta novela de hace cien años ya estaba de vuelta de todos... incluso de lo que hubiera de venir

2 comentarios:

Fermin dijo...

¡Enhorabuena!

Espero que sea próspero y dure mucho ;-)

Un abrazo.

_Xisca_ dijo...

Así que tú también tienes un weblog, pues iremos leyendo, a ver como progresa. Pues parece que tienes madera...

(Soy Scully, del foro)