viernes, 20 de mayo de 2005

Der Führer kommt!





Unos años más tarde de Leute am Sonntag, otra película quasi-documental ´se proyectaba en las patallas alemanas, se trataba de Der Triumph des Willens (El triunfo de la voluntad)de Leni Riefenstahl.

Llamarlo documental sería otorgarle una categoría que no tiene. En Leute am Montag siempre conocíamos cuando la cámara espiaba furtivamente la sociedad dec su tiempo y cuando se estaba procediendo a representar la realidad, en Der Triumph der Wille, todo estaba orquestado desde un principio, preparado para conseguir un efecto operístico, hasta las manifestaciones de júbilo popular, de forma que la película se transformaba en la representación de una representación, en un manifiesto político que pretendía substituir la realidad engañando al público con la supuesta objetividad de las imágenes, con la sinceridad de la cámara.

Nada hay más falso que una imagen, puesto que tras ellas siempre hay un ojo que mira, una inteligencia que escoge y desdeña, una intencionalidad que manipula.

No existe mejor ejemplo, que las imágenes del principio. La tesis de los nazis era que su movimiento era Alemania, que nada había más alemán que ellos y que todo lo alemán estaba comprendido en su ideología. Su ascenso al poder era inevitable, así lo había decidido el destino. Por ello toda la historia alemana, la cultura alemana por entero, llevaban forzadamente al nazismo, guardaban en sí su germen, prevaraban su advenimiento... y cualquier ejemplo, por pequeño que fuera, que pudiera contradecirlo, debía ser eliminado, arrancado de raíz, puesto que no podía ser alemán.

De este modo, a Leni y al movimiento, no les bastaba con mostrar a las multitudes alborazadas aclamando al Führer, ese epítome de todo lo alemán. Las piedras debían mostrar su entusiasmo, las estatuas debían volverse a su paso, los animales presentir la presencia del ser superior que todo lo gobernaba.

Tantas veces se repitió, que todos acabarón por creerlo, incluso aquellos alemanes que odiaban a Hitler y a pesar de eso amaban a su patria.

El nazismo sólo podía haber nacido en Alemania, sólamente Alemania podía haber creado el nazismo. Así ha quedado establecido.

De algún modo, él ha ganado la guerra.