jueves, 5 de junio de 2014

Old School (y 3)






































Parte del interés de las dos primeras películas de Patlabor estriba en presenciar la evolución de Oshii Mamoru , su transición de una película notable como Patlabor a una obra mayor como Patlabor 2, que en muchos aspectos anticipa los logros que este director sería capaz de obtener en Ghost in the Shell. La obra de Oshii  resume y encarna en muchos aspectos las mejores características del anime de los 90, década en la que la flexibilidad y el dinamismo de las producciones de los 80 se puso al servicio de historias que buscaban ser intelectualmente provocativas, buscando la reflexión sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos mediante el artificio de la Ci-Fi, virtudes que, desgraciadamente, no son las del anime reciente.

Patlabor 3 WXIII se rodó mucho tiempo después de las dos primeras entregas de la serie, en 2001, cuando el canon establecido en los 90 empezaba a cuartearse, aunque no nos diéramos cuenta entonces.  Fue dirigida también por un director distinto, Endo Takuji, del que me cuesta recordar alguna obra más, lo que explica que alcanza la intensidad de Patlabor, algo realmente difícil, pero aún así es un cierre más que digno a la serie de películas. Como en las anteriores, tiene la virtud de dar protagonismo a un grupo distinto de personajes, en este caso la pareja de policías que ayudaba bajo cuerda a los policias de la unidad de Patlabors, y, como en las ocasiones anteriores, adopta una visión madura en el desarrollo de la acción y las relaciones de los personajes, libre de las crisis de la adolescencia tan comunes en el anime, además de preferir ese ritmo lento y pausado que distinguía y distingue a las obras de Oshii.

Este preferencia por lo anticlimático se extiende a la trama más sentida de la película, que llega incluso a eclipsar la intriga política y policial que supuestamente sirve de motor a su desarrollo. Me refiero a la historia de amor entre el policía más joven y una profesora de biología, personaje aparentemente secundario que pronto se revela como central en la película. No es la primera vez que en las películas de Patlabor se ilustra una historia de amor que parece no serlo, precisamente en la segunda entrega la relación pasada entre la capitana de la unidad y su antiguo mentor, tornado revolucionario terrorista, pesaba como una losa sobre el desarrollo de los acontecimientos, aunque lo ocurrido entonces nunca se llegara explicar explícitamente, ni por parte de los personajes, ni por parte de la película.

Si en Patlabor 2 se hablaba de un amor pasado, de esos rescoldos que tantas veces creemos apagados, pero que el menor contacto con el otro puede reavivar esa llama olvidada, quebraando así las rutinas cotidianas que creíamos inamovibles, en Patlabor 3 la narración es de la de un amor en germen. En su ilustración, como en tantos otros aspectos, la película se aparta de lo que suele ser la norma en esas circunstancias, puesto que la descripción de ese proceso por el que dos personas se encuentran repentinamente más próximas de lo que creían, se realiza a través de silencios y de elipsis, siendo imposible saber, para el espectador, cual es el grado de intimidad al que pudieran haber llegado, si es que en realidad tal cosa llegó a formularse.

Será sólo en cierto momento, en el climax de la película, cuando esa pregunta encuentre cierta respuesta. La tragedía en la que desemboca la trama permitirá descubrir tanto para nosotros como para los protagonistas, la intensidad de los sentimientos que les inspira la otra persona, sólo que, como en demasiadas ocasiones de nuestras vidas, esto habrá de producirse a destiempo, cuando ya no tenga utilidad y remedio.

En resumen, obra menor, es cierto, sin llegar a las alturas de sus hermanas mayores, especialmente la segunda, pero que ahora mismo, comparada con lo que se estila, parece proviente de otra época, de otro tiempo mejor, que no supimos apreciar cuando podíamos, atesorar cuando debíamos.

Y sinceramente, debería dejar de repetir esta última frase. O dejar de ver anime, que vendría a ser lo mismo.