miércoles, 18 de junio de 2014

From The Vault (X): Neon Genesis Evangelion (1995)

Siguiendo con este rescate de mis escritos en el agonizante foro de cine cinexilio, unido a la revisión de mis entradas sobre anime en este blog que voy reuniendo en página aparte, le ha llegado el turno a Neon Genesis Evangelion

Poco más se puede decir de una serie que ha alcanzado proporciones míticas y que revolucionó en su tiempo el anime, dando lugar a una larga estela de series de características más maduras y temas más obscuros. La influencia de Evangelion comenzó a disiparse a mediados de la primera década del siglo XX, debido a la ascensión del complejo moe/kawai, a pesar de egregios intentos, que sólo consiguieron retrasar su caída definitiva, hasta llegar al estado en el que estamos. El modo de hacer anime al que tantos elogios dedico y que tomaba, erróneamente, como característico de esa escuela, ha dejado de serlo e incluso parece anticuado para muchos.

Antes de dejarles con el artículo, sólo unas palabras. Hace ya casi diez años que escribí el artículo que sigue, pertenece, al igual que la serie que ilustra a otro tiempo, en el que yo era más apasionado y mejor escritor, aunque eso no evitaba que intentase suplir la debilidades de mis argumentos con la fuerza de mi prosa. Mis concepciones, por otra parte también han variado, y muchas de las conclusiones que apunto aquí ya nos las considero válidas, por ejemplo, que las series sean mejor que las películas, algo que mi educación en la historia de la animación internacional durante estos últimos años ha hecho que dé un giro de 180 grados. S

En fin, ahí queda. Lo escrito, escrito está. No queda otra que apechugar con ello.


Neon Genesis Evangelion
1995, 26 Episodios



Hablar de Evangelion es uno de los grandes problemas al que un, digamos, analista cinematográfico puede enfrentarse. No tanto por el topicazo/sandez de que ya está dicho todo, sino por la mitificación a la que esta serie se ha visto sometida en el imaginario del aficionado.

No se puede negar que esta serie supuso una revolución en el mundo del anima, tanto por su contenido como por su forma. Tras ella, nada volvió a ser lo mismo y los caminos que abrió no han sido aun explorados totalmente, aunque sí empiezan a vislumbrarse ya ciertos signos de agotamiento. El impacto no se limitó, sin embargo a los profesionales, sino que afectó tambin al pblico de a pie, tanto en el Japón como en Europa, como demuestra el hecho de que se filmasen dos películas/continuación, se continúe sacando edición tras edición de la serie (director's cuts, restauraciones, etc) por parte de la productora GainaX y que se siga discutiendo de ella apasionadamente, a casi diez años de su estreno.

Desde un punto de vista occidental, el impacto de esta serie no fue menos violento. Para muchos, yo entre ellos, como se ver en esta reseña, supuso el redescubrimiento del anime, mejor dicho, la confirmación de su madurez como medio expresivo, algo que sucesivas series remacharían. Para gran parte del fandom, Evangelion fue la primera serie que vieron y gustaron, con lo cual ocupa un lugar especial en sus preferencias, ése de la nostalgia. Sin embargo, y a pesar de sus visibles defectos, la bola de nieve que rodea esta serie ha ido creciendo y creciendo, hasta escapar a toda proporción y mesura.



Para muchos esta serie es LA única serie de anime, aqueélla con la que todas deben compararse y medirse. Para muchos, antes de Evangelion no existió nada y despus de Evangelion sólo aparecieron copias, olvidando que su trama, el grupo de jóvenes que lucha utilizando robots/mechas gigantes para salvar a la humanidad, es una de las tramas ms viejas y manidas del anime. Da igual. La admiración por Evangelion ha adquirido tintes de auténtica fe, y cualquier pequeña crtica al dogma es atacada con violencia, ya se trate de un comentario en un foro o, ¡oh sacrilegio! una serie entera que se atreve a contar lo mismo de forma diferente... y además a hacerlo bien.

Pero pensar así, es negarse y cerrarse a la riqueza del anime... y a la de una de sus características fundamentales, también propias de la cultura japonesa, la reelaboración, al estilo de la tragedia clsica, de un número de temas predefinidos, as como la apropiación, reutilización y reescritura de todo elemento que puedan ayudar a la narración de la historia... casi en las antípodas de la absurda busqueda de la originalidad por la originalidad que caracteriza a nuestra cultura occidental.

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La primera vez que vi esta serie fue durante las navidades de 1998. Acaba de subscribirme a una de las plataformas digitales y, por las noches, para relajarme, veía algo de animación, no en profundidad, sino como acompañamiento mientras cenaba

¿Qué haba visto yo de anime, de manga, como se le llamaba erróneamente entonces?

Por supuesto Akira, y ver Akira a mediados de los 80 haba sido toda una experiencia. Nunca se había visto algo igual. En realidad, nunca se había visto una pelcula de animación tan similar a una pelcula de personajes reales.

Pero Akira fue una excepción, durante largo tiempo nada similar volvió a asomarse a nuestras pantallas. Solo a principios de los 90, con la llegada de las privadas, el anime apareció otra vez.

Nada que pudiese cambiar nuestra opinin, no ya respecto al anime, sino con respecto a la animación en general. El horrible remix llamado Robotech, que los americanos hicieron remontando tres series distintas, Macross, Mospeada y Southern Star. Los campos eternos y los partidos imposible de Capitan Tsubasa (Campeones). La cursilera interminable de Kimagure Orange Road (Johnny y sus amigos) redimida únicamente por su magnífica pelcula final, los combates extendidos hasta provocar el vómito por hastío de Dragon Ball, la broma repetida hasta perder su sentido y su gracia de Ranma 1/2.

Lo justo para mantener los tópicos y afianzarlos. Lo preciso, ayudado por el famoso programa Humor amarillo, para reafirmarse en la opinión de que los japoneses estaban todos locos. De que su cultura no era más que una parodia de la nuestra, una imagen deformada y ridícula de lo que entre nosotros era fuerte y saludable.

Así comence a ver esta serie, la tal Evangelion, medio en broma, riéndome más de ella que disfrutándola. La representación ridcula e infantil, casi de bachillerato, del sexo y las relaciones sexuales, los combates absurdos de mechas, más interesados en destruir todo lo que les rodeaba que en hacer algo útil, la interpretación exagerada y enfática, los conflictos incomprensibles, la música chirriante.

Pero había algo indefinible, una corriente extraña que me hacía continuar viéndola. Algo se estaba moviendo por debajo.

Y entonces llegó el captulo trece. Lo pillé a la mitad, y empecé a verlo de refilón, con todos los escudos críticos y cinéfilos bajados, cansado tras un día de trabajo, esperando relajarme un rato antes de irme a acostar.

Click

Un plano de nubes que ascienden por la ladera de una montaa.
Un plano de nubes recortándose contra el cielo azul
Un plano de una casa aislada en una llanura.
Un plano del disco solar.
Un plano de un lago, sus aguas brillando al sol del medioda
Un plano de un campo de girasoles, extendiéndose hasta el horizonte.
Un plano del atardecer, del cielo y las nubes teñidas de rojo.

Acompañándolo todo, las divagaciones de uno de los personajes, el único de ellos que casi no había abierto la boca en todo el metraje, que en todo ese tiempo había represantado un misterio, un enigma, un algo casi prescindible.

Montaña. 
Las montañas permanecen inmóviles, pero cambian.
Cielo. 

Cielo Azul. Lo que tus ojos no pueden ver.
Lo que tus ojos pueden ver.
Sol. 

Sólo existe uno.
Agua. 

Consuela. ¿El comandante Ikari?
Flores. 

Todas iguales. Todas inútiles.
Cielo. 

Rojo. Cielo Rojo

Palabras musitadas, sin sentido, pero extrañamente evocadoras, tocando cierta cuerda sensible y dolorosa de mi personalidad.

Casi poesía en su sencillez y en su misterio.

Pero haba más. Todas esas imágenes habían aparecido ya en otros momentos de la serie. Todas ellas estaban asociadas a otro momento, a otro significado que no era el presente. Estaban siendo remontadas y reutilizadas, para dar otra impresión, y al mismo tiempo contrastar con su significado e intencionalidad primigenia.

De ah su fuerza y su poder.

Leit Motiv. Imágenes Leit Motiv. ¿haba visto yo en alguna parte algo así?

Click


Haba sido una ilusión. Así lo pensé unos minutos. La serie había vuelto a sus caminos normales, pero tras aquello, nada podía ser igual, algo más debía ocurrir.

Mucho tiempo después, en varias ocasiones he hecho el experimento de mostrar esta secuencia a personas que nos sabían nada del anime, que incluso mostraban cierta animosidad contra él. El resultado ha sido siempre el mismo. Acabada la secuencia se han quedado con la boca abierta, sin saber que decir. ¿Esto es animación japonesa? El tipo de dibujo es el mismo, pero...

Pero... ahí estaba el quid de la cuestión. Una vez franqueado el límite ya no haba marcha atrs. Un poco ms adelante, uno de los personajes conseguía meterse en la mente de otro, ver sus pensamientos, conocer sus sentimientos, sentir lo que la otra persona sentía.... para olvidarlo a continuación por la fuerza del choque, sin aprender nada de la experiencia.

En ese instante, casi al final del episodio, sentí un escalofro, porque aquella gente, aquellos desconocidos, haban plasmado una de las fantasías primordiales, uno de los imposibles soñados, el saber que hay dentro de otro cráneo, el saber que piensan esos ojos que nos miran.

Llegó el siguiente captulo y se atrevieron, en tono menor, a romper otra regla no escrita, a hacer un capítulo en el que no ocurra nada. En vez de presentar un nuevo monstruo, con poderes mayores que el anterior, se volva la vista a la cotidianidad. Los tres personajes adultos de la serie, rozando la treintena, amigos desde la universidad, eran invitados a una boda. En ella, dos de ellos se emborrachaban, y volvían juntos, ya muy tarde, charlando en la obscuridad, la lengua desatada por el alcohol, confesándose lo que no se habían atrevido a decirse en años... para culminar en el cruel desengaño amoroso que sufre otra persona, narrado de una manera sutil y delicada, simplemente por sentir un perfume que no debería estar ahí.

WOW

Desde ese instante, lo que haba sido una rutinaria historia de Ci-fi, la batalla entre los buenos, las fuerzas de la tierra, y los malos, los extraterrestres malísimos e incomprensibles, se converta en un conflicto interno entre los defensores, donde los pilotos y sus mismos oficiales no eran más que peones en manos de fuerzas más poderosas, cuyo ideario no incluía la defensa o salvaguarda de la humanidad, y que no dudarían en sacrificarles si llegara la ocasión... sin olvidar la terrible decepción y amargura que suponía, para los soldados/títeres, descubrir que no estaban luchando por lo que creían combatir.

Conflicto que a su vez, se traslada del exterior al interior. Puesto que la tensión del combate, los retos a los que se ven sometidos, se cobran su precio en la mente de los combatientes, apartándolos de los dems, aislándolos y destruyéndolos, hasta conducirlos a la muerte o a la locura, en una espiral creciente de autodestrucción. Éste es el auténtico tema de la serie, desvelado ahora para el espectador, el estudio de la soledad humana, de la horrible y angustiosa soledad humana, del abismo de que nos separa de los demás, de la imposibilidad de comunicarnos, del fracaso de todos los intentos por conseguirlo, llamémoslo amistad, amor o sexo.

Episodio tras episodio nos embarcaban en un estudio de la mente humana. No con diálogos y conversaciones, sino con imágenes, con símbolos, con abstracciones, utilizando la repetición y la reiteración, las imágenes apenas entrevistas, texto sobre las imágenes y en vez de las imágenes, en idiomas tanto inteligibles como ininteligibles para el espectador. Transmitiendo, en definitiva, ideas y conceptos con la yuxtaposición de imágenes y sonidos, al igual que los rusos de la revolución, para culminar en dos capítulos completamente abstractos, sin argumento ni plan, sin sentido ni explicacion, y llegar a un final que no concluía, ni cerraba, ni resolvía nada.

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Nota para el lector atento: Se habrá observado que no he hecho ninguna referencia a la pelcula End of Evangelion. Aunque buena, tuve la impresión de que me expulsaba de su interior, de que no conseguía hacerme volver al mundo del Evangelion que haba conocido durante la serie. En general, no suelen gustarme las pelculas basadas en serie de anime. As no me han entusiasmado ni la pelcula de Cowboy Bebop, ni la de RahXephon, series de las que hablaremos más adelante en este post.

Debe tratarse de un problema mío, ya que que no suelen gustarme las pelculas de anime. Me da la impresin de que el presupuesto de más se gasta en conseguir una mejor animación y un look más brillante, y se pierden las características narrativas y experimentales (si, experimentales) que hacen del anime una forma única de expresión.