domingo, 28 de julio de 2013

The Beltessar List (y VIII): Mike's new car (2002) Pete Docter












En la revisión semanal de las compilaciones de cortos animados realizadas por el misterioso Beltessasar, le ha llegado el turno a Mike's new car, realizado por Pete Docter, en 2002 como complemento de la película Monsters Inc dirigida por ese mismo director para la Pixar.

Ya les había indicado que las compilaciones de Beltesassar están orientadas hacia la animación contemporánea (de 1990 al presente) lo que conlleva que los CGI y la animación 3D tienen en ellas una presencia dominante. Por supuesto, si se habla de animación 3D hay que hablar necesariamente de Pixar, la productora americana sin la cual el presente de la animación por ordenador - y de la animación en general - sería muy distinto. Digamos que Pixar se ha convertido en la norma de esa técnica de la animación, de forma que cada película suya constituye la vanguardia en el perfeccionamiento de esta técnica, marcando el camino que sus competidores e imitadores habrán de seguir - o al menos era así hasta tiempos muy recientes -. El éxito de esta compañía ha sido de tal calibre que se las ha arreglado para hacer olvidar a los espectadores que existen otros tipos de animación, las cuales se ven como anticuadas y caducas, y ha convencido a demasiados críticos de que asisten al auténtico nacimiento de la animación como forma válida de la cinematografía, cuando antes esos mismos críticos ni se dignaban considerar a la animación como digna de comentarios, sea elogioso o despreciativo.

Algo hemos ganado, en cualquier caso. Sin embargo, y sin entrar en mis habituales jeremiadas sobre la 3D, si quisiera señalar una de las grandes contradicciones de Pixar. Mientras que sus películas suelen ser auténticas obras maestras, aunque sólo sea por el aspecto de vanguardia técnica, sus cortos suelen ser completas y absolutas decepciones. Hay alguna que otra excepción, por supuesto, pero casi todas son anteriores a Toy Story, de los tiempos en que Pixar apenas era un pequeño laboratorio que se dedicaba a fabricar demos de un invento, la animación por ordenador, al que no se le veía muy bien el futuro y que sólo conseguía productos de acabado tosco y primitivo, sin la naturalidad y la flexibilidad de la 2D.

En cierta manera, Pixar ha seguido la evolución de su nueva casa madre, la Disney, que paso de crear cortos excepcionales en los años 30 a repetir siempre el mismo esquema en los añós 40, una vez que su fundador dedicó toda su atención a los largos. Así, los cortos de Pixar suelen construirse como complemento de su largos, sin existencia independiente hasta muy recientemente, en los que además suelen utilizarse los personajes de la película principal vengan o no vengan a cuento. Ese y no otro es el mayor problema de Mike's New car, en el que se trasladan los protagonistas de Monster Inc. a una situación que no puede ser más genérica, disociada de sus personalidades en la película y que podría haber sido narrada con otro reparto completamente distinto.

Hay otro defecto mayor y simplemente que los cortos de Pixar suelen ser bastante poco divertidos, a pesar de intentar embutir el mayor número de gags en el mínimo espacio posible. Por una parte, la excelencia técnica de la que presumente - obsérvese la fluidez del pelaje de uno de los monstruos - parece haberles distraído de los métodos narrativos, pero aún cuando hubieran dedicado más atención a ese aspecto, queda la sospecha de que se ha olvidado el control del tiempo de la comedia del que eran maestros los animadores de la Warner en su momento de gloria. En pocas palabras, para que un corto sea efectivo, no tiene que acumular todo tipo de chistes, sino saber dosificarlos, de forma que el público, como si fuera un bailarín, se acompase con el ritmo del corto. A todo esto, por supuesto, se añade un esfuerzo de caracterización, que nos permita en pocos segundos, predecir como reaccionarán los personajes según su personalidad, sin que resulte forzado.

En fin, como siempre, les dejo con el corto para que lo juzguen. Y si no se divierten con él, por lo menos admiren su perfección técnica, aunque ésta empieza a estar algo envejecida, tras una década de avances técnicos.