jueves, 2 de mayo de 2013

Re-imagining





Ya había comentado en su momento mi pequeña decepción con las nuevas películas de Evangelion. La primera (Evangelion 1.11, You are (not) alone) no pasaba de ser un apretado resumen de los primeros capítulos de la serie con un apabullante despliegue de medios de producción, eso sí. La segunda entrega (E vangelion 2.22, You can (not) advance) se caracterizaba por un empacho de fan service, unida a una inesperada alegría y satisfacción - impropia del Evangelion que el aficionado conocía - la cual parecía responder al estado mental de Anno Hideaki curado de la depresión que marcó el resultado de la serie original.

La segunda película marcaría, por tanto, el mínimo de esta nueva versión, y de hecho, no fueron pocos los aficionados que decidieron abandonarla en ese punto. Sin embargo, la última media hora anunciaba, para todo aquél un poco atento, que había alguna sorpresa oculta más y que las siguientes películas iban a seguir derroteros completamente distintos, más cercanos a los de la serie original. Ese final, como dije ya en su momento, se acercaba a los sucesos del End of Evangelion (EoE) y retomaba esa imaginación desbordante y surreal que fascino a los seguidores de Evangelion y cuyo recuerdo pesó como una losa sobre el anime posterior, tanto en las apetencias de los aficionados como en la estética de las nuevas produciones, aunque desgraciadamente, al final acabásemos en el páramo del complejo moe/kawai.

La tercera película, el Evangelion 3.33, You can (not) redo, no defrauda las expectativas creadas por el asombroso final que redimió a la 2.22, aunque hayan sido muchos los que se hayan sentido descolocados por el cambio temático y estético. Es cierto que no llega a las alturas de la serie, especialmente de esa prodigiosa última mitad, ni de la inclasificable pelicula continuación-alternativa. Anno ya está curado de su depresión y esto evita que se adentré en los territorios autodestructivos que hicieron de Evangelion un serie diferente a todas las demás, pero el terreno en el que se mueve la 3.33 es claramente pesimista y desesperado, lo cual, como sabe todo aficionado, es el estado de animo que conviene a Evangelion.

A ese estado de ánimo, omnipresente y opresor durante toda la cinta, contribuye el hecho de que 2.22 había terminado en una suerte de "impasse", en el que la catástrofe final había sido evitada y un cierto final feliz, alcanzado. La 3.33 niega esta conclusión desde el primer momento, transportándonos a un mundo catorce años más tarde, en el que el protagonista principal Shinji junto con el espectador se hallan perdidos y descolocados, sin saber a qué atenerse o en que confiar, aparte de que una inmensa catástrofe sucedió en un momento indeterminado de esos catorce años y una nueva amenaza en el horizonte, sin que nada más sea posible precisar con certeza.

En este mundo desquiciado, en el que aparentemente nada queda del mundo de la 2.22 o del Evangelion que el aficionado conocía de la serie anterior, permanecen sin embargo una serie de constantes de la encarnación primera, que Anno se las arregla para insertar astutamente en la línea argumental. En primer lugar, la Rei 3 dell final de la serie original, desprovista de toda personalidad distintiva, convertida en un robot a las órdenes de Gendo Ikari, pero consciente de la existencia de la sombra de otra Rei, aquella a la que todos los personajes conocía y a la que esperan encontrar en su persona. Por otra parte, tenemos al auténtico protagonista de la 3.33, Nagisa Kaouru, nuevamente central en el desarrollo de la personalidad de Ikari Shinji, tanto en su faceta de personaje omniscente como en su papel de única persona en la que Shinji ha podido confiar de verdad, pero con las mismas devastadoras consecuencias finales que en la serie original.

3.33 acaba sin responder ninguna de las muchas preguntas ni enigmas que median entre su tiempo narrativo y el de la 2.22. La historia queda en suspendida en un punto que muchos les recordara el final de EoE, aunque en este instante todas las posibilidades estén abiertas y el final de la película que concluya la tetralogía sea completamente imprevisible. Queda esperar que Anno sea capaz de mantener el nivel de esta tercera entrega y alcanzar una conclusión más que digna. No creo que llegue al nivel criptico y abstracto de los episodios 25 y 26 de la serie original, ni al torbellino de imágenes y conceptos de EoE, pero aún confío, tras lo visto en la 3.33 que sea capaz de culminarlo de una manera más que digna, como conviene a una obra mítica como Evangelion y a su creador.