miércoles, 12 de enero de 2011

Different Paths










He comentado ya en otras ocasiones como hacia 1950 se produjo una revolución en el mundo de la animación comercial, a cargo de la productora americana UPA. Sus productos se caracterizaron por una fuerte estilización, además de jugar con el color, la línea y la forma, de manera que se puede decir que constituyeron la irrupción del arte de las vanguardias en la animación mainstream, y el abandono del clasicismo encarnado en la Disney, lo que no quiere decir que ambas formas, vanguardia y animación, no estuvieran ya fuertemente relacionadas desde el principio.

No obstante, esta revolución estética trajo también un giro decisivo en las técnicas de producción, ya que la estilización de la UPA acarreó una simplificación de la animación, y por tanto un abaratamiento de los costes al tratarse en la mayoría de los casos de limited animation, frente a la full animation de la Disney. Como puede esperarse, ningún estudio pudo substraerse a esta reducción y, poco a poco, coincidiendo con la decadencia de la animación para las salas de cine y el auge de la animación televisiva, la gran parte de la animación que se hizo y se hace se convirtió en limited animation, con todas sus ventajas e inconvenientes.

El ejemplo más claro de las desventajas es Hanna-Barbera, que en sus inicios se hicieron famosos por la serie de cortos de Tom y Jerry para la Metro, pero que como productores independientes de 1960 en adelante, empezaron a crear series tras serie de calidad decreciente, donde la animación se reducía a lo que se llama lip flap, o indicar el movimiento de los labios, sus personajes eran cada vez más estáticos, los fondos eran sumarios e indistinguibles, mientras que los diseños de personajes se reciclaban de una serie a otra hasta que todas parecían iguales. Un empobrecimiento que sólo se compensaba con unos guiones, como los de los Flintstones, bastante originales para su época pero que luego siguieron la tónica de repetición continua hasta convertirse en tan intrascendentes como la propia animación.

En el extremo opuesto del espectro (y al otro lado del Atlántico) se encuentra la productora inglesa creada por el matrimonio John Halas y Joy Batchelor, Halas-Batchelor, para los amigos. Ellos también adoptaron la forma de limited animation, por razones económicas, pero su enfoque fue completamente distinto al de Hanna-Barbera. Para apreciarlo baste señalar que Halas había estado muy en contacto con la vanguardia europea, baste decir que era amigo íntimo del artista Laszlo Moholy-Nagi, al que dedicó un emocionado corto conmemorativo, lo que implica que a pesar de las limitaciones de su técnica, siempre intentaron ir un poco más allá, seguir la estela de experimentación abierta por la UPA y no la de producción en cadena y empobrecimiento de Hanna-Barbera.

Las capturas que presentamos arriba, son un ejemplo claro de lo que quiero indicar, se trata de la adaptación de los linros de ilustraciones cómicas de Hoffnung, un famoso historietista británico, que sirven a Halas-Batchelor para crear un corto mudo lleno de bromas musicales y visuales. O lo que es lo mismo, siguiendo la vieja tradición de la animación de utilizar la música como una apoyatura sobre la que construir el movimiento y permitir así narrar, o representar sin palabras. Otros experimentos fueron más ambiciosos, como la adaptación a la pantalla de una obra de Gilbert y Sullivan, Ruddigore, donde la libertad y la estilización de la animación consiguen sortear todos los problemas de una representación filmada, ergo, el hecho de que la cámara poco más puede hacer que ser un espectador, mientras que aquí, podemos considerar que está dentro de la escena con los actores.

Con estos dos ejemplos y con otros muchos, podemos descubrir asímiso un rasgo que los diferencia de Hanna Barbera, los textos, las obras que Halas-Batchelor adaptan son profundamente irónicos e incisivos, y esa adaptación no se limita a ser mecánica sino que utilizan en toda su amplitud los recursos de la animación, explorando todo tipo de técnicas, como la stop-motion, el cut-out o incluso, en sus últimos tiempos, la animación por ordenador, e intentan, como digo, utilizar esos recursos propios de la animación para dar un significado nuevo y peculiar a lo que adaptan, de manera que llegan a apropiarserlo por entero, al menos en sus mejores obras.

En resumidas cuentas, uno de los mejores estudios de la segunda mitad del siglo XX, pero, como ya deben saber, la vida es muy injusta, así que les dejo adivinar quién, entre Hanna Barbera y Halas Batchelor, ha quedado en la memoria del aficionado y es honrado con ediciones conmemorativas.

Justo. Ése.