jueves, 27 de agosto de 2009

Problems of Interpretation

Sesenta Talentos en la entrada del oeste bajo la piedra negra.
Cerca de ellos bajo el umbral de la cámara sepulcral: cuarenta y dos talentos
En el monte Gerizim bajo las escaleras de la cavidad subterránea más alta una caja que contiene 60 talentos de plata.
En la fuente del manantial de Bet-Sgham, recipientes de ofrendas en plata y oro. En total, seiscientos talentos.
En el gran conducto sunterráneo de la cámara sepulcral hacia la casa de la cámara sepulcral. En total un peso de 71 talentos y seis minas.
En la cavidad subterránea que está en la roca lisa al norte de Kholit cuya abertura da al norte y está rodeada por tumbas hay una copia de este documento y su explicación y las medidas y el detalle de todos los objetos.

El Rollo de Cobre, Manuscritos del Mar Muerto.

He terminado de leer en estos días la edición completa de los escritos no bíblicos que componen los manuscritos del Mar Muerto, ese tercer inmenso descubrimiento arqueologico de los años 40 del pasado siglo, junto con la biblioteca gnóstica de Nag Hammadi, ya comentada aquí, y las tumbas reales egipcias de Tanis (sí, donde Indiana buscaba el pozo de almas).

El descubrimiento de los escritos sagrados de una secta heterodoxa del Judaismo del segundo Templo, constituyeron, como digo un descubrimiento arqueológico de primera magnitud, al ofrecernos la oportunidad de mirar la historia de esa época desde un punto de vista distinto al de la Biblia y los escritores grecorromanos. El hecho de que muy probablemente esos escritos fueran los de los Esenios históricos, recogidos en los escritos de Josefo, Plinio y Philo, y que el cercano asentamiento de Qunram fuera el centro de esa secta (aunque todo esto ha sido puesto en duda reciéntemente) no hicieron más que aumentar el interés y la importancia de los manuscritos.

No obstante, para el común del público, más interesado en escándalos y esoterismo que en los áridos hechos históricos, los manuscritos del Mar Muerto se hicieron famosos por otras razones muy distintas. En concreto, tras la rápida publicación de los primeros rollos encontrados, la cadencia de traducciones se redujo a cero y durante casi 30 años, hasta 1990, apenas llegó al público algo más de los ya sabido a finales de los 50. Esto, junto con la negativa a compartir los manuscritos del grupo encargado de la traducción, llevó a pensar que se estaba intentando ocultar algo importante y pronto empezaron a correr rumores sobre las supuestas profecías del mar muerto y su importancia para el mundo.

Por supuesto, cualquiera que haya estudiado la historia, en concreto la de las religiones, sabe que las profecías no profetizan, sino que suelen ser relatos deformados de acontecimientos presentes, utilizados para atacar la situación política y religiosa de un momento determinado (un poco lo que hiciera Nostradamus en la Francia desgarrada por las guerras de religión). En realidad todo era mucho más sencillo, los rápidos avances de los años 50 en la traducción de los manuscritos del Mar Muerto se debían a que se empezó por los rollos que estaban más o menos completos, con lo que la tarea era relativamente sencilla. El problema empezó con lo encontrado en la cueva 4, un inmenso batiburrilo de fragmentos de pergamino, que había que ordenar, asignar e interpolar, y que en muchas ocasiones, constituían problemas detectivescos dignos de Sherlock Holmes.

No es de extrañar, por tanto, que poco a poco los miembros del equipo perdieran la ilusión, empezaran a descuidar su trabajo, y, en una reacción más que humana, se negaran a reconocerlo o simplemente a ponerse a un lado y permitir que otros siguieran su labor. Así ocurrió que cuando fueron obligados a retirarse, en 1990, en menos de una década se completase la labor, al ser retomada por gente joven y con ilusiones, y sobre todo con transparencia absoluta, con lo que cualquier experto podía aportar sus opiniones y teorías, completando la de los demás... y demostrando que estos escritos religiosos poco tenían que hablase de nuestro futuro, aunque sí mucho de nuestro pasado.

No hay porque sentirse triste o desanimarse, al haberse desvanecido el misterio. Hay otros muchos y muy interesantes, como es el caso del fragmento con el que inicio esta entrada, perteneciente al Rollo de Cobre. En él se indican, como en un mapa del tesoro, la localización de una serie de escondrijos donde se puede encontrar un inmenso tesoro. No se nos dice quién lo ha escondido allí, ni porque, y de hecho la inmensa magnitud de las riquezas detalladas obra en contra de la posibilidad de que este tesoro sea real, y por lo tanto, localizable. Una secta minoritaria y despreciativa de las riquezas no podía contar con los recursos para amasar una fortuna así, pero es que ni siquiera el templo de Jerusalem podría llegar a esa cifra, ni mucho menos tener la oportunidad o la posibilidad de esconderlo sin que nadie se enterase.

¿Una fabulación, por tanto? Puede. Pero entonces... ¿Por qué grabarlo en un material resistente, caro y prácticamente imperecedero como era el cobre? o dicho en otras palabras ¿Por qué era tan importante que ese árido catálogo de lugares y supuestos tesoros se pudiera transmitir a una generación futura.

Misterios, enigmas, secretos, que probablemente nunca resolveremos.

Esto se refiere a los Kittim que pisotean la tierra con sus caballos y sus bestias. Vienen de lejos, de las islas del mar para devorar a todos los pueblos como hacen las águilas que no hallan satisfacción, y se dirigen a todos los pueblos llenos de ira y rabia y furia e indignación. Porque es como él dijo, la mirada en sus rostros es como el viento del este.

Comentarios sobre Habakuk, Manuscritos del Mar Muerto.

No todo son misterio, de hecho otros pasajes, como este anterior son especialmente claros, si substituimos Kittim por Romanos.

Claros e instructivos, porque nosotros los herederos de Roma y Grecia, los vemos como los buenos de la historia, aquellos que tenían razón, nuestros iguales y semejante, pero no nos damos cuenta que, especialmente en el caso de los romanos, éstos conquistaron el mundo con una violencia extrema, sometiendo a gentes que en principio no les habían hecho nada y que no tenían ningún interés en ser romanos. Una conquista que fue ante todo rapiña, saqueo y esclavitud y que sólo más tarde se transformaría en romanización, consiguiendo, gran paradoja que los pueblos sometidos acabasen siendo más romanos que los propios romanos.

Una visión, la de los vencidos y sometidos, que este fragmento nos muestra en toda su crudeza, dando una voz a ese inextinguible odio a los romanos que llenó su imperio, y que una otra vez estallo en revuelta y venganza, sin misericordia alguna, que tampoco mostraron los romanos a la hora de sofocarlas.