viernes, 22 de agosto de 2008

Sands of Time

Hace ya bastante tiempo, escribía yo una entrada sobre el vídeo de animación utilizado para la canción Do the evolution de Pearl Jam, (y que vuelvo a pegar aquí puesto que el original ha sido retirado)






Asímismo, hace bastante poco subía unas cuantas capturas de otra historia de la humanidad, la recreada en Royal Space Force/Wings of Honneamise, centrada, al contrario que la visión de Pearl Jam, en cantar la grandeza del espíritu humano, su ansía de saber y su progreso constante, mientras que Do the Evolution se centraba en nuestro apetito insaciable por la destrucción y el exterminio.

Dos visiones sobre dos soluciones distintas a la presión irresistible e inevitable a la que nos somete la selección natural. Una, el impulso creador, que no lleva a hurtarnos de las servidumbres de la naturaleza; la otra, el impulso destructor, que cifra nuestro éxito en inducir el fracaso de otros.

No esperaba encontrarme yo con una tercera, y no esperaba ni mucho menos encontrarla escondida, como perla en su concha, entre los extras de una película mítica como Heavy Metal, en forma de corto eliminado para reducir la longitud de una película demasiado larga para su época, 1981 (y nada muestra más el cambio de los tiempos, puesto que los 87 minutos que dura nos parecerían ahora escasos)

Una película que, como todas las películas de episodio, tiende a ser un cajón de sastre, donde se puede encontrar casi de todo. Una película que intentó la enésima transformación de la animación americana en un producto para adultos, intentando librarse del fantasma de Disney, y que fallo miserablemente, en el sentido de no tener continuación, a pesar de partir de un material de altura, la revista de cómic homónima, y contar con la participación de estudios míticos como Halas y Batchelor (y no dejo de sorprenderme al ver la dureza de los dos cortos presentados por ese estudio, impensable considerando su producción, lo que lleva a meditar en el duro yugo que son los gustos del público para las obras de un artista). Un fracaso que se debe en parte a la decadencia de la animación americana, puesto que veinte años tras el hundimiento de los estudios clásicos, como la Warner, o su crisis sin final aparente, como Disney, los usos y maneras que permitían una producción en masa de animación de calidad se habían perdido, siendo substituidos por los subproductos baratos, prefabricados y sin pretensiones de Hanna-Barbera.

Un estado de cosas en que las tareas más sencillas, las técnicas más elementales, tenían que ser reinventadas en cada gran producción, y que da a la animación de Heavy Metal (o a la de Ralph Bakshi ) un aspecto de primitivo y de chapucero completamente inmerecido y que se intenta disimular de la mejor manera posible, pero que a nosotros, niños ricos malaconstumbrados por CGIs y 3D varias, nos es demasiado evidente.

Una tosquedad técnica que no evita que varios de los cortos (Los dos de Halas/Batchelor, el del bombardero B17 cargado de muertos, o el épico combate que cierra la cinta) sean más que notables, dignos de verse por separado.

O como el que digo, Neverwhere Earth, en el que se narra la historia de la tierra, en forma de competición cruel y despiadada por la supervivencia, al estilo de Do the Evolution, pero con un estilo intensamente artístico, fuertemente acuarelista, donde pueden encontrarse traza de Turner, o como en las primeras escenas, de las imágenes simbolistas, profundamente visionarias y casi alucinatorias, del artista Lituano Mikalojus Constaninas Ciurlonis,

Un enfoque estético que seguramente el público lector de la revista de cómic original habría sido incapaz de entender, o que simplemente hubiera rechazado.