miércoles, 23 de agosto de 2006

Las intermitencias de la memoria (y 3)

Con mucha frecuencia, y yo mismo lo he utilizado en estas pseudoanotaciones pseudobiográficas, se usa el tema de la memoria, mejor dicho, el de la pérdida de los recuerdos, como muestra y aviso de la muerta, de como en el fondo, nuestra vida es una sucesión de pequeñas muertes, de personas que fueron y ya no son, de desconocidos en los que no podemos vernos.

Pocos utilizan otro tema, no menos devastador, el de la asimetría de los recuerdos, ese que todo lector de Proust recordará como uno de los centros, casi enseñanzas de su obra. O dicho de otra forma, el dolor que provoca encontrar diferencias en los recuerdos compartidos con las personas cercanas, especialmente si se trata de personas a las que se amó, se creyó amar, o pasados los años, descubre uno que en realidad, estuvo enamorado de ellas, aunque en ese tiempo no se diera uno cuenta.

Frases devastadores del tipo "yo te conocí en ese viaje, ¿no?" precisamente el viaje que tú no has olvidado, y que se rematan con un "ése fue uno de los peores viajes que recuerdo"...o del tipo "escucho ese disco todos los días, ¿te lo he dejado alguna vez?", cuando precisamente fuiste tú quien se lo regaló.

En esos instantentes, si la vida fuera como las novelas no tan baratas o los seriales y películas, sería de esperar una reacción airada, algún tipo de defensa contra ese olvido, contra esa ingratitud, pero desgraciadamente, no es así, porque cuando se llega a asimetría, a ese olvido mutuo de personas que estuvieron muy unidas en el pasado, es porque esa relación en el fondo ya no importa a ninguno de los dos y ninguno estaría dispuesto a hacer el mínimo esfuerzo por revivirla.

Con lo cual uno se queda con la duda de no saber que es peor, si ese olvido, o encontrar en uno esa ausencia de energías, de motivos, de esperanzas, para responder algo diferente del ¿Ah sí?

...

Pero en realidad, esto no son sino jeremiadas de un solitario.

De alguien que, a los dieciséis años, descubrió que estaba perdiendo los amigos que tenía... y que era incapaz de hacer otros nuevos.