domingo, 16 de agosto de 2015

La lista de Beltesassar (CVI): Quest (1996) Thomas Stellmach/Tyron Montgomery


























Como todos los domingos, continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Quest (Búsqueda), corto realizado en 1996 por los animadores alemanes Thomas Stellmach y Tyron Montgomery

Supongo que les tendré ya aconstumbrados, cuando no hartos, a mi repetir una y otra vez que la historia de la animación se halla repleta de excepciones. Se trata de cortos y películas singulares cuyos creadores se las han arreglado para crear una obra única que no tendrá continuidad, que no se verá seguida por otras nuevas, ni supondrá el inicio o la continuación de una carrera. El hecho de quedar así, exentas, aisladas, implica que los errores, las torpezas, las distracciones de primerizo que en ellos queden no podrán ser resueltas en productos posteriores, quedando así truncada la evolución de sus autores, congelada en un pasado que ya jamás podrá ser corregido. Incluso aquellas excepciones a la excepción, las obras que no merecen otro calificativo de maestras y que deberían figurar en todas la antologías, corren el peligro muy real de ser olvidadas, al no poder ser conectadas con un nombre, con una carrera, que les sirvan de marchamo y garantía.

Quest es una de esas singularidades, una de esas obras multipremiadas, en este caso con un Oscar, que quedan atrapadas en un limbo que no merecen, del que no podrán escapar por mucho que lo intenten, como ocurre, irónicamente, con el protagonista de la historia del corto. Desde un punto de vista técnico y narrativo, Quest es un corto casi perfecto, que sabe aprovechar las texturas y las calidades materiales para hacer verosímiles mundos imposibles, universos en los que sólo existe un elemento: la arena, el papel, la piedra y el metal, pero que aún así se muestran necesarios y racionales, incluso en su falta de lógica y sentido

Esta perspicacia a la hora de utilizar diferentes materias no es propia de un corto primerizo, sino de un animador experto, y se extiende al modo en que el personaje principal, un monigote de arena siempre al borde la disolución, es animado. Es una pena que las capturas no lleguen a captarlo, pero aunque el protagonista haya sido reducido a unas cuantos rasgos esenciales, ojos, boca y manos demasiado grandes, todos sus movimientos, sus expresiones y sus reacciones son los de una persona real, la de alguien que se hubiera perdido en un mundo hostil, viéndose obligado a encontrar la salida a un laberinto, la solución a a un enigma, que no se sabe si será soluble o existirá.

Es de esa búsqueda sin término, pero con objetivo irrenunciable, de donde surge la tragedia del protagonista, ya que cada avance, cada logro, se revela como un retroceso que le llevará inevitablemente a la derrota y la muerte final. Es ahí, asímismo, donde se encuentra el punto que nos permite identificarnos con las andanzas de este muñeco, porque nosotros, como él, también andamos a la busca de un ideal, que en su persecución nos lleva a enfrentarnos a enigmas, misterios y obstáculos de los que desconocemos su mecanismo o su modo de superarlos. No porque sean incomprensibles o porque hayan sido puestos allí con la intención de perdernos, desanimarnos y derrotarnos, sino porque simplemente su utilidad, su función y su sentido son  muy otros, sin relación alguna con nosotros, simples elementos discordantes que venimos a interrumpir su labor.

Una disonancia de la que sólo puede salir victorioso el orden natural, ése al que no pertenecemos y al que habíamos turbado por un breve instante, antes de desaparecer para siempre.

No les entretengo más. Como siempre les dejo aquí el corto. Disfrútenlo porque pocos ahí de tal calidad y disculpen que no haya podido encontrar una copia mejor.


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