domingo, 2 de agosto de 2015

La lista de Beltesasar (CIV): Jolly Roger (1998) Mark Baker



























Como todos los domingos, continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Jolly Roger, corto realizado en 1998 por el animador británico Mark Baker.

 Los que sigan mis divagaciones sabrán que la historia de la animación y la carrera de muchos de sus autores está ligada al patronazgo de ciertas instituciones, que decidieron, en contra de lo que sería razonable y lógico, malgastar su dinero en cortos y películas animadas. Estas organizaciones van desde las propiamente estatales, los estudios financiados y controlados por los gobiernos comunistas del este de Europa, a las semipúblicas/semiindependientes, como es el caso de la NFB canadiense, sin olvidar a los mecenas privados, como ocurre con el Folimage francés y su programa de artistas en residence.

Uno de los ejemplos recientes más fructíferos e influyentes ha sido el del Channel Four de la BBC británica, bajo cuyo paraguas la animación británica se ha colocado - ¡Al fin! - a la cabeza de la animación mundial. A ese canal se le debe, entre otras muchas cosas, el empujón que puso a Aardman en movimiento, gran parte de la obra temprana de los hermanos Quay y, como pueden imaginarse, el corto de Mark Baker que nos ocupa.

Baker es un autor que se caracteriza por su simplicidad, plasmada visualmente en un estilo de dibujo reducido a unas cuantas líneas esenciales, unida a una animación que en ocasiones roza lo burdo, al evitar movimientos y expresiones que la harían más natural o más realista - como por ejemplo, que el personaje doble los brazos -. Lo anterior no implica simpleza ni tosquedad, sino más bien un reto estético que Baker se impone para intentar conseguir el máximo con el mínimo de recursos. En ese sentido, Jolly Roger puede ser su obra más radical, con unos personajes reducidos a estereotipos, que utilizan un repertorio mínimo de gestos y expresiones, mientras que sus diálogos quedan reducidos a unas pocas frases estereotipadas.

Un reto más que difícil, en el que era fácil fracasar o quedarse en el mero ejercicio de estilo. No es así, para nuestra fortuna, sino que Baker construye un corto de gran energía y sentido del humor, donde pone en solfa los muchos "tics" del cine de piratas. Obra de intenciones paródicas, cierto, y por ello mismo aparentemente destinada a quedarse en pequeña, otro nuevo peligro que Baker evita con su aconstumbrada elegancia. La solución es hacer que en el corto se limite esa parodia a meras citas, sobre las que se construye una nueva historia que se retuerce y se enreda sobre sí misma, en direcciones y giros inesperados.

El resultado, como les decía es un corto de gran ingenio cómico, que tiene en vilo al espectador a la espera del próximo chiste y que, paradójicamente, concluye de forma pesimista y casi desesperada, sin ofrecer un camino de salida a sus protagonistas, justo en el momento que acaban de triunfar, eso sí, por casualidad, sobre sus enemigos.

No les entretengo mas. Como siempre les dejo aquí aquí el corto. Disfrutenlo tanto o más que yo, puesto que se trata de uno de mis favoritos.