domingo, 23 de noviembre de 2014

La Lista de Beltesassar (LXIX): Guard Dog (2004) Bill Plympton












Como todos los domingos continúo mi con revisión de la lista de cortos animados realizada por el misterioso profesor Beltesassar. Esta vez ha llegado el turno a Guard Dog, corto realizado en 2004 por el animador neoyorquino Bill Plympton.

La fama de este animador es lo suficientemente grande para que su nombre sea conocido incluso fuera de los círculos de aficionados de la animación. De hecho, podría decirse que es casi el único animador indie que ha alcanzado ese reconocimiento, hecho que se debe en parte a que su modo de hacer animación coincide con lo que el público contemporáneo espera de la animación para adultos: un cierto espíritu contestatario y subversivo, en el el humor basado en la violencia, el sexo y lo escatológico no es que sean visibles, es que constituyen uno de los puntales la obra.

No obstante, si sólo se redujese a estos aspectos, la producción de Plympton no pasaría de ser el homólogo cinematrográfico e independiente, de series televisivas como  Family Dad y similares... o de las versiones 3D atenuadas para la infancia en las que se han especializado las majors de la animación americana. Lo que distingue a Plympton de este resurgir reciente de la animación es su fidelidad a la animación 2D tradicional y sobre todo una concepción del movimiento en esa forma en la que prima que su representación sea creativa, excéntrica y sobre todo divertida. Unas características que eran centrales a la animación americana de la edad de hora, de 1930 a 1960, y que parecen haberse olvidado en el tiempo actual, donde la animación americana bien es sit-com supeditada al guión, o busca ser más real que la realidad misma, en sus vertientes 3D cinematográficas.

Frente a esos dos peligros, estatismo visual y copia de la realidad, la animación de Plympton recupera la capacidad metamórfica que los primeros pioneros descubrieron en esa forma. De manera muy simple, el hecho de trabajar sobre papel permite romper las limitaciones que la realidad impone a cualquier filmación, de manera que el absurdo y lo imposible pasan a formar parte del campo de posibilidades de la propia acción, tornándose verosímiles, racionales y visibles. Es gracias a esta vertiente estética, a estos cimientos formales, que la presencia omnipresencia de la violencia y el sexo en los cortos de Plympton no se convierte en una flor del día atada a la actualidad del momento - insolente hoy, conformista mañana - sino que conserva su fuerza de corto en corto, de visionado en visionado.

Guard Dog, el corto que me ocupa hoy, no es una de sus obras maestras y sufre del mayor defecto de Plympton: el recoser escenas dispares, meras anécdotas, en un conjunto que no acaba de cobrar auténtica coherencia, más allá de ser una colección de chistes. Esto no evita, sin embargo, que el corto sea inmensamente divertido, tanto por la inagotable imaginación de Plympton a la hora de imaginar situaciones y desenlaces excéntricos, en una progresión que parece no tener fin, como para plasmarla en imágenes en las que brilla en todo su esplendor la mano de un animador que entiende su oficio .

Como todas las semanas, no les entretengo mas. Disfruten el corto y que les sirva para despejar brevemente todas sus preocupaciones.