martes, 4 de mayo de 2010

Disguises and Delusions



Me quejaba (me quejo) en multitud de ocasiones de la invasión moe que astraga el anime actual y expresaba mi deseo de que esta nueva temporada trajese una inversión de tendencia.

No lo ha hecho pero a cambio ha traido dos nuevas series, Saraiya Goyou (House of five leaves) y Yojouha Shinwa Taikei (Tatami Galaxy) producidas respectivamente por Manglobe y Madhouse, que pueden acabar siendo dos obras grandes, la una por su ritmo tranquilo y mesurado, la aparición de personajes maduros, el curioso de estilo de sus personajes y el cuidado dado a la luz y la iluminación, mientras que la otra puede suponer otra explosión más de experimentación de las que nos tiene aconstumbrado Masami Yuasa.

Pero antes de embarcarme con estas series, apenas empezadas y que requieren aún de cierto rodaje antes de que quede claro si sí o si no (aunque tienen muchas posibilidades) quería comentar una curiosa serie que me he ido dejando en el tintero. Se trata de Katanagatari, y es curiosa porque se está emitiendo un episodio al mes, de una hora de duración, un experimento que ya se repitió hace tiempo con Figure 17, donde se utilizaba esta periodicidad mensual para ambientar cada capítulo en una estación del año diferente, sincronizando el paso de las mismas en la ficción con el de los espectadores.

En este caso no se ha llegado a repetir ese experimento, pero si me atrajo esta serie desde un principio fue por el curioso estilo en el que están representados los fondos, extrañamente semejantes a los que conformaban el mundo de una de las mejores series del 2007, Oh Edo Rocket, injustamente olvidada por los aficionados, quizás porque su humor estaba por encima del nivel del otaku medio. Como puede verse en las capturas, ambas series compartían un trazo sumario y grueso, unido a una paleta brillante, pero no chillona, fuertemente virada al verde y con cierta impresión, al menos para mí, de vidriera.

El diseño de personajes no es menos curioso, compartiendo ese mismo trazo sumario que los fondos, y superándolos en su tendencia decorativa, que se extiende a las ropas que portan los protagonistas, que son claramente imposibles de portar, pero que muestran, al contrario de muchos de esos atuendos extremos y chocantes de los héroes de anime, una clara belleza y elegancia.

Sin embargo, la serie se resiente de un exceso de diálogo, que llega a matar la animación. Tal verborrea es típica del autor de las novelas originales, el mismo que la magnífica Bakemonogatari del verano anterior, pero en este caso el estudio encargado de la adaptación, White Fox, no tiene el punto de locura que Shaft y su amo Shinbou Akiyuki, lo cual impide contrarrestar el peso de los larguísimos diálogos sin final aparente.

No por ello deja de ser una serie entretenida, con episodios, como el cuarto, que constituyen casi un dinamitado del universo moe, puesto que en esta ocasión la hermana del protagonista, representada como el paradigma de lo kawai (aunque en el curioso diseño de personajes que ya he comentado)...







... se revela como una de las entidades más terroríficas de las que uno haya sido testigo, capaz de las mayores atrocidades, pero al mismo tiempo, completamente disociada de lo que hace y del daño que puede causar, comparable al niño que tortura un lagarto y para el que ese acto no es más que otro juego, sin consecuencias ni repercusiones futuras.

2 comentarios:

Arhu dijo...

hola hola! la verdad ni idea como llege aqi 8(
pero me gustaria saber de qe serie son las imagenes qe pusiste ahi D=! vi los animes qe pusiste pero niuno se paresev a esas imagenes 8( podrias decirme porfavor??

David Flórez dijo...

Veo que no he puesto el nombre, se me pasó. Es Katanagatari. Lo corrijo en la entrada