miércoles, 30 de septiembre de 2009

Absurdity/Eternity (y II)








Es conocido mi aversión por esta guerra entre clásicos y modernos, viejos y jóvenes, principalmente porque en este combate por afirmar esos cánones incompatibles, se está dejando demasiado de lado, en áreas muy importantes para mí de ese arte que llaman cine, como puede ser el caso de la animación o el cine experimental, los cuales no suelen figurar en ninguna de las listas pretendidas/afirmadas/proclamadas.

Así ocurre que los proponentes del cine "moderno" suelen hacer bandera de los filmes anarrativos, señalando con toda razón lo importante que es ese apartarse de los caminos trillados y evitar que el guión encorsete y embarace la representacion visual. Sin embargo, ese mismo interés no se refleja en una promoción pareja de lo que se podría llamar el cine abstracto, con lo que se da el caso que obras como L'Ange, que ya comentara hace unas entradas, hayan quedado en la más completa penumbra, de forma que su descubrimiento tiene mucho de revelación, por lo repentino e inesperado.

Una situación que no se debe a falta de influencia, o quizás sea a que ha ejercido la influencia equivocada, puesto que donde han fructificado las semillas puestas por ese cine experimental en general y por L'Ange en particular, no ha sido en el largo, demasiado preocupado por llenar minutos, sino en el corto y especialmente en el vídeo musical donde time is of the essence, que dirían los ingleses y lo que se pierde en extensión debe ganarse en intensidad, de manera que, cuando revisaba una película visionaria como L'Ange, me sorprendía reparando en la inmensa cantidad de music videos que habían copiado una y otra vez sus hallazgos.

Y nótese que utilizo la palabra visionaria en su sentido propio, puesto que las imágenes presentadas por L'Ange no habían sido utilizadas por nadie hasta que esta película apareciera a principios de los 80, para luego convertirse en la gramática básica de esas formas donde el tiempo está limitado, al menos aquellos productos que querían ser algo más que una simple escaparate de artistas, y como esta apropiación no se produjo de inmediato, sino que necesito un tiempo, de manera que lo mismo que Bokanowski había soñado empezó a manifestarse a principios de los 90.

Y repito, no utilizo ese adjetivo de forma impropia al referirme a L'Ange y Bokanowski, puesto La revisión de sus cortos, que realice este sábado, sirve de demostración perfecta. En ellos, el autor francés de 1970 hasta ahora mismo, realiza una búsquesa continua e incansable de nuevas formas de estilo, quebrando una y otra vez su estilo en cuanto este parezca encallar y repetirse, siempre moviéndose en la frontera entre la abstracción absoluta y la figuración, entre la narración y la ausencia de lógica y contenido.

Como ocurre en una de sus primeras obras, La Femme qui se poudre de 1972, donde el rechazo amoroso que sufre uno de sus personajes se plasma en un viaje asombroso por lugares imposibles donde su silueta minúscula es casi aplastada por presencias a las que no importa y les es completamente indiferente.

2 comentarios:

El Pi dijo...

Oiga, he llegado a su blog a traves del Feisbuc...ah!! los caminos desconocidos que uno recorre en la oscuridad de la Red...te llevan a un ligar, luego a otro y otro y otro, y así hasta el infinito.
En fin, dejeme decirle que la voy a agregar a mi lista de blogs. Lo que he leido me ha gustado, la musica esa que ambienta me hace volar!

El Cine abstracto, diré la verdad, me aburre. Si me siento a mirarlo como objeto de estudio t teorizacion me fascina. Pero a mi me gusta ver cine y que me cuente una historia, me pierda en sus caminos y me saqué de mi realidad...en fin, son gustos

Abrazo

David Flórez dijo...

Son gustos, evidentemente...