martes, 8 de septiembre de 2009

You set the limits (y IV)
























Suele despreciarse el anime alegando que su animación es limitada, lo cual es cierto, que no hay nada en ella que no pueda realizarse igual con personajes reales, con lo que la justificación de ser animado pierde su sentido, o finalmente que el diseño de los personajes se reduce a unos cuantos modelos intercambiables, con los que se realiza un ejercicio constante de corta y pega, similar al realizado con sus tramas que suelen componerse de estereotipos.

Argumentos muy sólidos, que bastan para cargarse un buen porcentaje de series de anime, como es de esperar en productos comerciales que buscan vender lo que se sabe que ya ha tenido éxito para obtener los mayores beneficios en el mínimo tiempo.

Sin embargo, el que la mayoría sea así, no debe forzar a rechazar toda la producción en un bloque, porque supondría ser injusto con estudios que sí están intentando ir un paso más allá, sacar productos algo distintos, aunque tengan que lidiar con bajos presupuestos, la auténtica razón de utilizar una animación limitada, y con un público que sólo pide que se le de gusto, como ha demostrado el maelstrom moe de los últimos años que se ha tragado a estudios tan, en principio, interesantes como Kyoto Animation.

Entre los que tratan de hacer algo distinto se encuentra el estudio Shaft, presencia constante en este blog, al es posible elogiar diciendo que no se puede predecir lo que va a darte a continuación (la misma alabanza que utilizaba yo en la entrada anterior al hablar de Max y Dave Fleischer) una virtud suya que este verano esta quedando perfectamente clara, si es que necesitaba demostración, con la impresionante Bakemonogatari y la cuarta temporada de Sayonara Zetsubou Sensei, que si bien adolece de demasiado texto, haciendo que sea demasiado pesada en ocasiones incluso con los Shaftismos añadidos, y de chiste demasiado local para ser entendido fuera, de vez en cuando tiene algún arranque de los que dejan con la boca abierta.

Como es el caso de la larga secuencia que cierra el episodio 8, narrada con cut-outs (ya saben animación con figuras de papel recortado) y en un estilo de dibujo realmente libre e inusual, al menos en lo que es la animación comercial, dotándole de la magia y el misterio adecuados a la historia que se está contando, como se puede apreciar en las capturas que he adjuntado.

O si quieren otro ejemplo, deléitense con estas dos intro de la serie, la actual y la temporada anterior, ejemplos ambos de los increíbles mecanismos de relojería que Shaft es capaz de crear, y que bastan para avergonzar a cualquiera de los estudios de anime actuales (y no olviden por supuesto de darle al botón de HQ).