sábado, 8 de septiembre de 2007

Astra

Tenía muy pensada esta entrada.

De hecho iba a consister en dos pasajes literarios sin ningún comentario, uno de Der Zauberberg (La montaña mágica) de Thomas Mann, y otro de Rites of Passage (Ritos de Paso) de Willian Golding, más una captura estratégicamente colocada.

Pero he aquí que al revisar la inmensa, en numero de páginas, novela de Mann he sido incapaz de encontrar el pasaje que buscaba, más que nada por falta de tiempo, y al rebuscar en mi biblioteca, he descubierto que me falta el ejemplar de la novela de Golding, que me temo debió quedarse olvidada en mi antiguo domicilio (y empiezo a creer que poseo demasiados libros, puesto que los hay que dudo si los he leído o no, e incluso he comprado algunos repetidos, creyendo que no los tenía).

Así que que el lector tendrá que fiarse de mi palabra y hacer uso de la imaginación para recrear el efecto que pretendía y que me ha sido imposible conseguir, puesto que ambos pasajes de ambas novelas tan distintas en su narración e intenciones (¿o quizás no?) compartían la descripción pormenorizada de un mismo fenómeno astronómico, la casi imposibilidad de ver, en extremos opuestos del horizonte, como se pone el sol, como se alza la luna llena, y el cielo entre ambos extremos pasa de la luz hiriente a la obscuridad profunda.

Algo que sólo se puede observar cuando se viaja por mar o por un lago.

Un momento que resultaba crucial para los protagonistas de ambas obras, un antes y un después en su experiencia vital y que intentaban explicar a su manera, los dos platillos de la balanza divina, para el predicador en viaje a Australia de la novela de Golding, el tránsito del nacimiento a la muerte, y el hombre suspendido entre ellas, para el joven aislado en el sanatorio de los Alpes, en la novela de Mann.

Más o menos como ocurría aquí