martes, 11 de julio de 2006

Sofistas, Sofistas y más Sofistas...

¿Has oído la historia del pintor Pausón?. No yo no - dijo Sarapión. Sin embargo, merece la pena. Habiendo recibido al parecer como encargo el pintar un caballo revolcándose por el suelo, lo pintó al galope; como el individuo se enfadó, Pausón se echó a reír, dio la vuelta al cuadro y, una vez con lo de abajo para arriba, el caballo se veía por el contrario, no al galope, sino revolcándose por el suelo. Eso dice Bion que les sucede a algunos argumentos cuando les das la vuelta.


Plutarco, los oráculos de la Pitia.


...y así, en este país nuestro, no escuchamos más que los mismos argumentos una y otra vez, sólo que dependiendo de la situación los esgrimen por extremos opuestos...


...y yo me pregunto, ¿acaban los trileros por no saber bajo que vaso está la bolita?