viernes, 7 de julio de 2006

... de la absoluta ambigüedad de las imágenes...

Esta imagen, fanart de una serie de anime llamada Azumanga Daioh, que narra los tres años finales de instituto de seis adolescentes japonesas, la encontré, como no podía ser de otra manera, en uno de tantos foros dedicados al anime.

...y lo que me sorprendió es que los participantes, unanimemente, la calificasen como de buen gusto... no el hecho de que la imagen sea o no sea de buen gusto (mi opinión la podrán conocer los que sigan leyendo), sino el hecho de la unanimidad entre los fans...

Pero vayamos por partes.

La escena representada no ocurre en ningún momento en la serie, ni siquiera se insinúa, sino que es algo imaginado por el artista/admirador de la serie... y algo que otros fans y seguidores de la serie, como yo, pueden reconocer como perfectamente concordante con el carácter de uno de los personajes que aparecen... mejor dicho, la realización de una fantasía de estos personajes.

La chica de la izquierda es Kaorín, que durante el transcurso de la serie, se nos muestra como perdidamente enamoradade la chica de la derecha, Sakaki. Un amor, éste, no correspondido, puesto que Sakaki, directamente, no se da cuenta de la presencia de Kaorin, ni mucho menos de los sentimientos que en ella inspira... y si Kaorín llegase a confesárselos, seguramente sería rechazada de modo brutal y definitivo.

Un modo de enamoramiento que, como sabe todo aquel que lo ha sufrido, es el peor de todos, el más horrible y devastador, puesto que nunca termina en la consumación, porque sólo consiste en transitar de un dolor a otro, entre la presencia y la ausencia del ser amado, mejor dicho del ser que, por una razón u otra, no puede amarnos a nosotros.

Un tormento que consiste en alternar entre la huida de la persona amada, buscando en la soledad y el olvido el bálsamo que nos cure, hasta que ya no se puede aguantar más y se marcha a verla, para encontrar que tenerla junto a ti, tampoco constituye un alivio, puesto que es forzado ocultar todos y cada uno de los sentimientos, aplastar y asesinar el amor del que te sientes orgulloso, simplemente para no asustarla y espantarla, hasta que la tensión se vuelve a tornar insoportable y se huye otra vez a la soledad...

...y así una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, sin que sea posible romper el círculo...

Por ello, este dibujo era considerado de buen gusto, puesto que constituía un regalo por parte de los fans hacia el personaje de ficción, algo que en la serie no había ocurrido, pero que todos deseaban que sucediera, simplemente por el cariño que le tenían al personaje.

Sin embargo, lo más importante no es que Kaorin, en esta ilustración haya conseguido a Sakaki.

No

Si en este modo de enamoramiento todo se limitase, simplemente, a la posesión física de la otra persona, el sufrimiento, el dolor, la desesperación no existirían. Para aliviarlos bastaría con utilizar las armas de la trampa y el engaño, para conseguir meterse en su cama... o dicho de una forma más brutal, propinarle un golpe en la cabeza y aprovecharse de su inconsciencia para obtener su cuerpo.

Sin embargo, en esa tortura sin sentido que constituye el amor no correspondido, ni siquiera ese remedo de salvación se presenta disponible. Cuando se está enamorado de esa manera, no basta con conseguir el cuerpo de la otra persona, es esa persona la que tiene que amarnos a nosotros, con la misma radicalidad y desesperación con que nosotros la amamos.

Es ella la que tiene que buscarnos, la que tiene que desear nuestra presencia, la que tiene que confesarnos su amor, la que debe perder el sueño y el sentido.

Sólo así todo será completo. Sólo así se podrá obtener el descanso, la paz.

Y eso precisamente es lo que ocurre en esta ilustración. Porque si nos fijamos bien, en las manos que acaricían unos labiosm no es Kaorin quien está haciendo el amor a Sakaki, sino ésta a aquélla, mientras Kaorin se deja hacer, sin acabar de creerselo aún... porque había llegado a convencerse de que aquello era imposible, porque había llegado a desesperar...

...

...y podemos dar un salto mortal, y seguir en sentido inverso, la ruta de los artistas de los siglos XVI y XVII, que convertían la poesía amorosa popular en poesía religiosa y sacra...

...puesto que al ver la pintura de Ribera que cierra esta entrada, siempre pensado en las torturas del amor no correspondido...

...porque Santa Catalina de Siena también deseó la iluminación, y oró y ayunó y meditó hasta perder casi el sentido, sin que ésta se produjese....

...hasta que cuando menos lo esperaba, ésta se dio por si sóla... y en instante se acabaron todas los afanes, todas las prisas, y era permitido ya perder el tiempo, demorarse, posponer, puesto que aquello, el objeto tan deseado, no se marcharía de tu lado...