lunes, 17 de julio de 2006

Ohne Eigenschaften (y 4)


Conocidos electrónicos, de esos cuyos recuerdos mutuos se reducen a los diferentes estilos de escritura, me han comentado mi extraño giro hacia, por decirlo así, el lirísmo, no ya en este blog, sino en mis comunicaciones personales.

Ha sido entonces cuando he recordado esta entrada de hace cuatro meses, de cuando me hallaba enfrascado en la dura tarea de leer El hombre sin atributos, de el austriaco Robert Musil.

Como bien se sabe la novela es el relato, inacabado, de un año en la vida de Ulrich, un hombre que, al contrario de sus contemporáneos, se descubre sin objetivos ni fines en su existencia... existencia, que como la de sus contemporáneos y las de la propia sociedad en la que vive, será destruida por la llegada, anunciada y al mismo tiempo inesperada de la primera guerra mundial... puesto que el año en que transcurre la acción no es otro que 1914, el último año de tranquilidad antes de la catástrofe final, que otro austriaco, Karl Kraus, habría de narrar.

Este no es el objetivo, sin embargo, de esta entrada. No. Quería señalar simplemente un detalle, quizás ínfimo en el desarrollo de la obra, pero que me sorprendió profundamente. En medio de las idas y venidas, los círculos sin salida en los que los personajes giran, sin darse cuenta de ellos, Ulrich tiene una conversación íntima con Diotima, una pariente lejana suya y por la que en cierta manera, se siente atraído.

Una conversación en la que Diotima, repentinamente, se da cuenta de porque a Ulrich, en las reuniones de familia, y sin que él lo sepa, se le ha dado el calificativo de mujer.

No porque Ulrich prefiera, como amantes a los hombres frente a las mujeres. No se trata un caso de homosexualidad reprimida o encubierta. Se trata, simple y llanamente, de que el modo que tiene Ulrich de hablar del amor y de expresarlo, no es el que se considera propio de un hombre o el que se esperaría de él, en esos tiempos o en esa sociedad... lo cual lleva a que Diotima se sienta incomoda en los momentos en que ambos están a solas.

Y esa ambigüedad en el sentimiento, se extiende al propio modo de expresarse del autor, el cual nos regala con frases maravillosas, como ésta de lo que otro de los personajes Gertha, siente en presencia del hombre que ama.

... und nametlich Gertha, als Mädchen die ältere von beidem, empfand das Verlangen nach vollendenter Unarmung so arglos stark, wie ein Baum empfinden konnte, der irgendetwas hindert, im Frühling zu blühen...

...y, por así decirlo, Gertha, como doncella la mayor de ambos, sentía la exigencia de consumar el abrazo con una ingenuidad tan poderosa, como pudiera sentirla un arbol, al que cualquier cosa impide florecer en Primavera...

...y en nuestros tiempos, en este Brave new World, en el que vivimos, este sentimiento, el de algo pesado e inamovible que impide el crecimiento dictado por la naturaleza, sería expresado de forma más directa y brutal, explicado con términos más clínicos y más cínicos...

...para al final llegar a la misma conclusión, la de que no se trata de otra cosas que fantasmas de la noche, monstruos de la soledad y la obscuridad que se desvanecen con la llegada de la luz...

...Das sind Delirien des Liebeshungers, sagte Ulrich, die mit der Sättigung vergehen...

...Estos son delirios del hambre de amor, dijo Ulrich, que se pasaran al saciarse...

...o quizás no, puesto que al final, como en todas las cosas, el resultado depende de la voluntad de sus protagonistas, de que quieran reconocer la situación en la que se encuentran, de que que deseen llevarla a término...

...und ich will gleich hinzufügen, auch die Dummen lassen sich aus. Dümmheit macht ja glücklich. Ich schlage also als erstes vor. Versuche wir einander zu lieben, als ob Sie und ich die Figuren eines Dichters wären, die auf den Seiten eines Buchs begegnen...

...y quisiera también añadir, que también los estúpidos se demoran en esto. Sí, la estupidez hace feliz. Le propongo por tanto esto. Intentemos amarnos, como si Ud. y yo fueramos los personajes de un Poeta, que se encuentran en las páginas de un libro...