domingo, 25 de abril de 2010

100 AS (XI): Neighbours (1952), Norman McLaren












En este revisión de la lista de cortos animados recopilada por el festival de Annecy, le ha llegado el turno a un creador, Norman McLaren, al que se le podría dar llamar tranquilamente Su Majestad. No es ya que su obra se extienda por casi cinco décadas de historia fílmica (de los 30 a los 80 del siglo pasado), ni que su nombre sea casi sinónimo con la NFB de Canadá, ese lugar mítico de la animación, o que tres de sus cortos se hallen en los primeros puestos de la lista de Annecy.

Se trata, más bien, de un creador que busco experimentar e innovar a lo largo de su vida, intentando encontrar nuevas vías y evitando embarrancar en la repetición. Él fue una de las primeras personas en desarrollar la animación sin cámara, al estilo Len Lye, de quien hablamos ya en otra entrada y con quien coincidió durante los años 30 en la GPO británica; una técnica en la que se empeño en obtener una fusión casi sinestésica entre la imagen y la música, donde las formas abstractas bailan al ritmo de la melodía elegida, normalmente piezas populares o jazzisticas (o incluso en uno de sus cortos más recordados Synchromia, electrónica)

Es esta fusión musica popular/abstracción la que nos revela uno de sus rasgos característicos, curiosamente, el mismo que Len Lye. El hecho de que a pesar de tratarse de un artista de vanguardia, y un artista abstracto, además, McLaren nunca intenta hacerse obscuro o hermético, crear un arte accesible sólo para los entendidos, sus obras, a pesar de su dificultad técnica y formal, están destinadas a todo el mundo y pretenden conmover, hechizar y seducir a cualquiera, lo cual no deja de ser paradójico como digo, en un artista fundamentalmente abstracto que trabaja con formas y colores.

El caso que nos ocupa, el de Neighbours, es especialmente representativo de su obra aunque no pertenezca a su rama abstracta. Se trata por decirlo claro de una auténtica proeza técnica, ya que aplica el método de la stop-motion a personajes reales en un entorno real, en lo que se llama pixilation. Así se consiguen efectos asombrosos, como el mostrado en la secuencia que encabeza la entrada, donde un personaje flota en el aire, mientras se desplaza a gran velocidad por la escena (apenas dura un segundo lo capturado), lo cual se ha rodado por el sencillo expediente de dar un salto en diferentes posiciones y quedarse con el plano que interesa.

Puede parecer sencillo, pero es de una dificultad, como digo, extrema. El hecho de rodar en exteriores, supone que cualquier cambio en la luz, por ejemplo el causado por una nube que pasa puede dar al traste con el trabajo de un día, a lo cual se une el hecho, bien conocido por los pintores impresionistas cuando se pusieron a pintar a plein-air, que la tonalidad de la iluminación de la luz solar solo se mantiene constante un corto periodo, reduciendo al mínimo la ventana disponible de rodaje... una característica que McLaren utiliza de forma asombrosa al final del corto al permitir que la luz cambie para conseguir un efecto de desolación.

No es solo la luz, el hecho de coger sólo un puñado de fotogramas de lo rodado, y las pausas entre tomas para preparar la siguiente suponen un gran peligro. Cualquier objeto que se cuele parecerá moverse a gran velocidad, destruyendo el efecto pretendido, de forma que no es la primera vez que el trabajo hay que tirarlo a la basura en el estudio, al descubrir que un caracol cruza el plano como si tuviese un reactor.

Dicho así, podría pensarse que el corto de McLaren se limita a ser un más difícil todavía técnico, pero este animador es alguien que intenta cambiar el mundo con sus cortos y en este se muestra como un rabioso pacifista mostrando, en un ejercicio de ironía, como la belleza, o mejor dicho, el deseo de poseer la belleza, lleva a los hombres a enfrentarse a muerte por quedársela en exclusiva, en vez de compartirla. Un camino de destrucción en el que el hombre se convierte en fiera y acaba por destruir todo lo que le rodea, a él mismo y a esa belleza de la que pretendía goza.

Un mensaje especialmente necesario y urgente en tiempos como aquellos, de guerra fría que si se hubiera convertido en caliente habría terminado con la humanidad.... y por supuesto en este New Brave World en el que vivimos ahora.

Y como siempre aquí les dejo con el corto, en la mágnífica versión puesta en red por propia NFB de Canadá.